domingo, 29 de octubre de 2006

Bryan Adams: Baby, son asuntos del corazón


Anthology Tour 2006 / 29 de octubre, 2006 / 6 949 asistentes / 


Función única / 1:50 hrs. de duración / Promotor: Main Event México 

Alejandro González 
Es domingo por la tarde y en las escaleras que conducen al Auditorio Nacional puede notarse que aguardando el momento de entrar, están quienes se saben muy viejos para desvelarse, pero demasiado jóvenes como para quedarse en casa pegados al televisor. Mañana hay que levantarse temprano para cumplir con el horario de trabajo, así que Bryan Adams no pudo ser más considerado con ellos, su público. ¿Será porque sabe que están instalados en esa época incómoda que los cataloga como “adultos contemporáneos”, pendientes de sus responsabilidades? Hace catorce años que Adams visitó el mismo escenario que ahora lo espera.* Entonces solía ambientar con sus canciones los días de los otrora estudiantes, así que la de hoy es simplemente otra tardeada más. 
Ataviado como eterno adolescente, el canadiense se planta en el escenario y saluda con un formal “hola señores y señoras”, para después cuestionarles si tienen algo qué hacer más tarde, porque tiene planeada una larga lista de canciones para interpretar. Por supuesto que hoy nadie está ocupado, qué necedad de quien se empeña en recordar eso. No hay más pendientes que levantarse del asiento porque el concierto ya ha comenzado y bailar “Can´t stop this thing we started” y “18 ’til I die”. Pop que como goma de mascar se adhiere a las comisuras, azucarado con guitarras distorsionadas y una base rítmica que hace las veces de centro líquido jugoso. Y si de caramelo se trata, “Let´s make a night to remember” demuestra que la madurez no extingue la debilidad por la dulzura. Con sólo ver a los vecinos se descubre que la pieza estimula suficientes caricias en las miles de parejas que han llenado el lugar. Afortunadamente para los solitarios sólo se trata de un parpadeo, porque los músicos quieren presumir sus facultades con el volumen a favor. Especialmente el guitarrista Keith Scott, quien aprovecha “Summer of ’69” para mostrar la ligereza de sus dedos y algún truco pirotécnico. 
Suspiros entrecortados, desencuentros dolorosos, desastres emocionales… definitivamente los temas favoritos de las composiciones de Adams. “Have you ever really loved a woman?” y “(Eveything I do) I do it for you” son un truco mañoso para que ellos pasen de las caricias, a directamente sujetar la cintura, mientras ellas descansan su cabeza en el hombro del acompañante. Parece que está llegando la hora de hundirse en el asiento para lacerarse a gusto a punta de recuerdos, pero entonces ese rubio de cutis rasposo escoge a una chica de entre las butacas para que lo acompañe a cantar “Baby when you gone”. Una vez en el escenario, claro que ella luce emocionada, por supuesto que su deber no es cantar; sino gritar, tomar trozos de las ilusiones sin correspondencia de todas las chicas que la acompañan desde sus asientos, gritando ¡Babyyyyy! como si aquel chico de la prepa estuviera a su lado, listo para invitarla a bailar “Heaven”, seguida de “Only thing that looks good on me is you”. 
Tras un primer encore, el cantautor regresa únicamente con guitarra y armónica. Todos saben que tiene algunas canciones pendientes, que el concierto debe comprender un listado donde reluzca lo que mejor sabe hacer: tratar asuntos del corazón. Sobreviene entonces un desmenuzamiento riguroso del músculo rojizo con baladas del calibre de “Please forgive me” y “When you love someone”. Ante semejante lance, el público ofrece una ovación que deja en claro que no será tan fácil despedirse. “¿Es que no quieren irse a casa?”, pregunta desde el escenario ante la solicitud generalizada de “más de ésas”. Pero la audiencia ya está en casa, donde mejor se siente es ahí; instalada en esos temas de apariencia inocente, que sin embargo, desgarran. Después de todo, el arribo de los años y las responsabilidades no suelen acompañarse de estabilidad emocional, por eso la elegida para despedirse no podría ser mejor: “All for love”. Sí, todo por amor. Al terminar, Adams se descuelga la guitarra. Por ahí son perceptibles los chiflidos de alguien que tiene su lunes desocupado, pero la mayoría ya va de salida, frotándose las manos. Que los compañeros de oficina vayan preparando los oídos. Mañana tendrán que escuchar todos los detalles del concierto, a primera hora y con goma de mascar de por medio. 

* Adams estuvo en el Auditorio Nacional el 23 y 24 de octubre de 1992. 

Cronología 
1959 Nace el 5 de noviembre, en Ontario, Canadá. 
1976 Abandona la escuela para tomar clases de piano y formar un grupo llamado Sweeney Todd. 
1979 Conoce a Jim Wallace y juntos reciben una oferta de la compañía discográfica A&M. Ahí graba el sencillo “Let me take you dancing”. 
1980 Aliado con Jim le da forma a su debut discográfico: Bryan Adams. 
1983 De Cuts like a knife se desprenden sencillos exitosos que sirven como carta de presentación en una gira por Estados Unidos, Europa y Japón, donde se crean numerosas bases de fans. 
1984 “Heaven” es su primer sencillo número uno, al tiempo que Reckless es certificado como quíntuple Disco de Platino por vender suficientes millones copias en el mundo. Seis nominaciones al Grammy anuncian que una prolífica carrera está comenzando. 
1985 Es invitado a participar en Live Aid, nada menos que como abridor, en Filadelfia. “Tears are not enough” es incluida en We are the world, cuyas regalías son donadas a Etiopía. 
1987 Después de hacer canciones para Roger Daltrey, Neil Diamond y Loverboy, y participar en conciertos para Amnistía Internacional, Into the fire no hace más que engrosar su catálogo de éxitos con la ayuda de una gira que se prolonga por más de un año. 
1990 Sube al escenario junto a Roger Waters en Berlín, durante el concierto The Wall. 
1991 “(Eveything I do) I do it for you” domina por más de seis semanas las listas de popularidad en Europa y Estados Unidos. Diez millones de personas en el mundo cuentan con una copia de Waking up the neighbours
1994 Joe Cocker y Tina Turner se integran a la lista de quienes han grabado alguna de sus composiciones. Con Rod Stewart y Sting interpreta “All for love”, para la película Los tres mosqueteros
1996 Su séptimo disco, 18 ´til I die, aloja “Have you ever really loved a woman?”, incluida en el golpe de taquilla Don Juan de Marco. Con ella obtiene nominaciones al Oscar y al Grammy. 
1997 Presenta un set de canciones en formato acústico para MTV. El álbum correspondiente es antesala para su siguiente en estudio On a day like today, puesto en las tiendas al año siguiente. 
2002 Con la ayuda de Hans Zimmer escribe la música de la cinta animada Spirit. Con esta obra obtiene una nominación al Globo de Oro. 
2004 Room service debuta como número uno en el Billboard europeo, después de seis años de silencio en el terreno del pop. 
2005 Celebra 25 años de carrera con un álbum doble retrospectivo: Anthology. (A.G.)
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