jueves, 12 de octubre de 2006

Ballettissimo: Transformados por la danza


Los virtuosos del mundo / 12 al 15 de octubre, 2006 / 27 181 asistentes / 
5 funciones / 2:48 hrs. de duración / Promotor: Ars Tempo, S.A. de C.V. 

Gustavo Emilio Rosales
Público numeroso, entre el que destacan los hermosos cuellos de evidentes bailarinas, ha sido convocado a disfrutar un mosaico de danza que se antoja excelente. En él, a contrapelo del usual predominio del coreógrafo o director de escena, los bailarines son protagonistas. Se trata de figuras que preservan la brillante tradición del ballet ruso dentro de las legendarias compañías que lo enmarcan y que llevan por apellido Kirov, Bolshoi y Kiev. 
Veintiséis bailarines y el cuerpo de baile del Ballet de Kiev conforman Ballettissimo. Los acompaña la Orquesta de las Américas, dirigida por el maestro Oleksy Baklan, quien por su considerable comprensión de los vínculos con los que dialogan los lenguajes musical y coreográfico, se convierte en pieza clave para que la gala de casi tres horas de duración logre un ritmo general de congruencia. 
El itinerario de la función se divide en tres actos. El primero y el último ofrecen un paseo por soleadas avenidas de corte clásico. En la etapa inicial se encuentran el pas de six de La Esmeralda, los pas de deux de La Cenicienta, el Grand Pas Classique y el afamado Tchaikovsky; para rematar con el pas de acción de La Bayadère. Al cierre conviven paradigmas del género como Paquita (grand pas) y El corsario (pas de deux), con pasajes poco frecuentados en este formato, como el pas de six de La Vivandire y el dueto de La hija del faraón; aquí se incluye un acento característico del ballet moderno que es el binomio central de Agon, de Balanchine. En mitad de ambos periodos, como núcleo de poder, encontramos una obra maestra contemporánea: In the middle somewhat elevated, del coreógrafo neoyorquino William Forsythe. 
Un programa grato a todas luces, nunca orientado al facilismo. Se revela en él una astuta dramaturgia de programación estructural que permite la revisión de numerosas facetas del prisma del ballet, sin menoscabo de la prodigiosa habilidad de intérpretes que por derecho y por revés han conquistado ya la ciencia de volar a partir de transformar su propio peso en energía. 
En los duetos El corsario, de Marius Petipa, y Tchaikovsky, de Leon Minkus, Leonid Sarafanov, quien a sus veintiún años destaca en las primeras filas del Kirov, alterna con sus compañeras de agrupación, Viktoria Tereshkina y Olesia Novikova, respectivamente, para brindar los instantes prodigiosos de la noche. La exactitud del trío, la plasticidad de sus evoluciones y la hondura de las atmósferas que despliega su notorio virtuosismo arrancan la ovación del auditorio. Son momentos de embeleso que nos hacen valorar los alcances de la condición artística del bailarín, cuya creación se articula por entero en el cuerpo y sólo alcanza a completarse en el tiempo presente. 
La segunda cumbre de Ballettissimo es la consagración de nueve intérpretes a su propio estado de gracia. En efecto, la coreografía de Forsythe —uno de los principales renovadores del ballet contemporáneo, junto con Jirí Kylián y Mats Ek— tiene por tema proyectar diversas manifestaciones de la transformación del espacio corporal del bailarín en la dimensión mental propia de la teatralidad: dramaturgia, reelaboración conceptual del impulso que sostiene al movimiento. Así, Irina Golub, Elena Sheshina, Xenia Dubrovina, Ekaterina Kondaurova, Olesia Novikova, Yana Selina, Maxim Khrebtov, Mikhail Lobukhin y Alexander Sergeyev, del Ballet Kirov, bajo la vertiginosa partitura musical de Thom Willems, hacen posible el asombroso despliegue de velocidad, fuerza y potencia energética que es esta obra dedicada a honrar al organismo transformado por la danza. 
Además de estas extraordinarias experiencias coreográficas, Ballettissimo porta momentos sobresalientes para deleite de legos y expertos. La apertura del tercer acto, con La Vivandire, de Arthur Saint-Léon, por ejemplo, es un acierto que indica que la gala no ha sido estructurada con displicencia. El cierre de la función, a cargo de Paquita, de Petipa, es también alto: los ricos decorados y el buen acompañamiento musical enmarcan un cuadro para sexteto de ejecutantes y cuerpo de baile que podría valer como mitad de un buen programa doble en cualquiera de los mejores escenarios del mundo. 

Constructores de lo efímero 
Son jóvenes, bellos, y todos han superado arduas pruebas de selección —entre cientos de aspirantes con aptitudes— para formar parte de las compañías que les permitirán vivir con cierto esplendor una trayectoria profesional que rara vez dura más de dos décadas. Los protagonistas de Ballettissimo son la nueva sangre del ámbito más ortodoxo en el universo del ballet. 
Elena Filipieva, Sergei Sidorski, Anastasia Sheptifraz, Olga Galiza, Olga Kifiak y Tatiana Liozova son integrantes del Ballet de la Ópera de Kiev, cuna de la tradición coreográfica de signo clásico en Ucrania. En Ballettissimo actúan en La Esmeralda, de Jules Perrot, y, en su mayoría, intervienen en Paquita y La Vivandire
La Cenicienta, en una versión moderna de Yuri Possokhov, cuyas ambientaciones color pastel portan resonancias cinematográficas, es interpretada por Ekaterina Shipulina y Dimitri Belogolovtsev, electrizante pareja del Teatro Bolshoi —fundado en 1776, cuna de hitos del género, como el estreno de El lago de los cisnes, de Tchaikovsky—, quienes también hacen posible el dueto de Agon, bajo el inconfundible sello coreográfico de Georges Balanchine. 
También del Bolshoi, donde bailó la mítica Maya Plisetskaya, proviene la pareja central de La Bayadère, de Petipa, Anastasia Matviyenko y Denis Matviyenko, y el dueto de La hija del faraón, en versión de Pierre Lacotte, Marianna Ryshkina y Sergei Filin. 
Del Ballet Kirov, agrupación oficial del emblemático Teatro Mariinsky, donde han bailado estrellas como Vaslav Nijinsky, Rudolf Nureyev, Mikhail Barishnikov y Natalia Makarova, son Viktoria Tereshkina y Anton Korsakov (Grand Pas Classique, de Victor Gsovsky), Olesia Novikova y Leonid Sarafanov (Tchaikovsky, pas de deux; de Minkus) y Diana Vishneva y Adrian Fadeyev (Paquita, grand pas; de Petipa); así como los bailarines mencionados anteriormente en In the middle somewhat elevated y El corsario
Con Ballettissimo se consigue un lance singular: conjuntar a miembros de las tres compañías que resguardan el acervo coreográfico ruso, bajo la dirección artística del guía del Kirov, Makhar Vaziev. Se logra así un fiel retablo histórico del más significativo árbol genealógico del género —especialmente destacado en la zona enriquecida por los coreógrafos franceses a finales del siglo XIX—, sin dejar de lado sus actuales horizontes artísticos, representados con oportunidad por la magistral pieza de Forsythe. (G.E.R.

Créditos 
Director artístico 
Makhar Vaziev 

Orquesta Sinfónica de las Américas 
Director huésped 
Olesky Baklan 

Ballet Bolshoi 
Director artístico 
Alexei Ratmansky 

Solistas principales 
Ekaterina Shipulina 
Sergei Filin 
Dimitri Belogolovtsev 
Denis Matviyenko 
Marianna Ryshkina 

Ballet Kirov 
Director artístico 
Makhar Vaziev 

Solistas principales 
Diana Vishneva 
Anton Korsakov 
Andrian Fadeyev 
Viktoria Tereshkina 
Leonid Sarafanov 

Solistas 
Irina Golub 
Maxim Khrebtov 
Mikhail Lobukhin 
Elena Sheshina 

Corifeos 
Xenia Dubrovina 
Yana Selina 
Ekaterina Kondaurova 
Alexander Sergeyev 
Olesia Novikova 
Ekaterina Petina 

Ballet de Kiev 
Director artístico 
Victor Yaremenko 

Solistas principales 
Elena Filipieva 
Sergei Sidorski 
Anastasia Matviyenko 

Solistas 
Olga Golytsia 
Olga Kifiak 
Anastasia Sheptifraz 
Tatiana Liozova 

Cuerpo de baile 
Olena Boiarko 
Oksana Guliaieva 
Nina Kyvliuk 
Tatiana Lifintseva 
Svitlana Mikliaieva 
Olga Morozenko 
Anastasia Odynoka 
Mariia Sobolieva 
Luliia Trandasir 
Olga Yak 
Olga Zaretska 

Stage manager 
Irina Suvorova 

Diseñador de iluminación 
Alexander Naumov 

Coordinador técnico 
Kamil Kutyev
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