viernes, 1 de septiembre de 2006

Zoé: Psicodelia deslactosada


1 de septiembre, 2006 / 9 641 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

David Cortés
¿Cómo viajar por la Vía Láctea sin alfombra mágica ni estimulantes de por medio? ¿Es suficiente autonombrarse psicodélico para serlo? La histeria que recibe a Zoé no es un estado idóneo para hacer preguntas y el grupo no viene a responder cuestionamientos, sino a apoderarse del Auditorio Nacional. Lo consigue, pero no con facilidad. 
El arranque es dubitativo. Ante el tamaño del escenario, el quinteto —Sergio Acosta, guitarras; León Larregui, voz; Ángel Mosqueda, bajo; Jesús Báez, teclados, Rodrigo Guardiola, batería y percusiones— se ve inseguro, extraviado. Es evidente el esfuerzo por dominar los nervios; sin embargo, la incredulidad aflora: “Es un logro entre el grupo y ustedes. Gracias por apoyar a Zoé, este día va a ser uno de los más importantes y felices de todos nosotros”, afirma el cantante. 
A diez años de haberse formado, con cuatro producciones —Zoé (2001), Rocanlover (2003), el EP The Room (2005), Memo Rex Commander y el corazón atómico de la Vía Láctea (2006)— y dos discos de Oro, la banda es considerada una de las más representativas del rock mexicano. Influida por The Beatles, David Bowie, Pink Floyd y la psicodelia, hace una música que le debe mucho al britpop y a la electrónica, lo que produce un sonido melodioso, afable, pero en donde también aparecen pasajes cósmicos, texturas y atmósferas reminiscentes del rock progresivo. 
Líricamente, Zoé es críptico, tiene canciones en inglés y español, y a veces combinan ambos idiomas. Sus historias no son sencillas, pero eso no impide la comunicación con la gente. Se le reverencia por su actitud: inició bajo el cobijo de una transnacional  pero insatisfechos por el trato, sus integrantes firmaron con un sello independiente. Cien mil discos vendidos y llenos en sus presentaciones les dan la razón. En su ruta por la psicodelia light hay luces de neón, pantallas, imágenes sin relación con las canciones y poca movilidad. El coloso de Reforma les impone e influye en su desempeño escénico, aunque nadie, entre sus fans, parece incómodo. La inmovilidad se suple con entrega, con el carisma que irradia el cantante y esa actitud de abandono carente de teatralidad. 
Los setenta legaron al mercado la idea del álbum conceptual y en el cuarto disco de Zoé hay una alusión directa a Ziggy Stardust and the Spiders From Mars (1972) de David Bowie, y Atom Heart Mother (1970), de Pink Floyd, pero fuera de los títulos, se acabaron las similitudes. La saga de Memo Rex es la de alguien que hace un viaje introspectivo al centro de su corazón y narra encuentros amorosos en el futuro sin recurrir a estupefacientes. 
El set, conformado en su mayoría por temas de esta reciente obra y éxitos anteriores que son coreados por los asistentes, eleva la temperatura del lugar, derrite los banana split y disuelve las malteadas consumidas previamente, consiguiendo que el grupo gane confianza y finalmente se explaye. La ausencia de escenografía espacial lleva a los adolescentes a encender celulares y convierten al recinto en un enorme planetario. El ambiente festivo crece con la aparición de Paco Huidobro (Fobia), aumenta cuando sube Quique Rangel (Café Tacuba) y es incontrolable al tomar Chetes la guitarra para acompañarlos en “Love”, cuya originalidad radica en emular al cuarteto de Liverpool. Pero la presencia de tantos invitados no representa el final de la cita. 
Extasiado, el quinteto regresa para el encore y no oculta su emoción. “Este es un sueño hecho realidad”, sentencia Larregui y olvida la cautela al bajar del estrado por lo que amotina al personal y provoca el desconcierto de los encargados de la seguridad que con dificultad consiguen contener los embates de las fans. Zoé ha invitado a viajar a la gente por su mundo, pero no se contentó con tripular la nave. La emoción de moverse por hoyos negros, nubes, paisajes fosforescentes y un imaginario simulador espacial, tiene convencida a la agrupación de que el tour es suficiente para escapar de la realidad: “Es muy bonito estar aquí con ustedes, es como si el mundo de afuera dejara de existir”, afirma el vocalista. Y en el exterior, un mundo hostil le da la razón. 

Entrevista con Zoé 
¿Cuál es la fórmula del éxito? 
León Larregui: No hay fórmula. Llevamos diez años trabajando y hemos tenido varios tropezones de los cuales hemos aprendido mucho. Sin ellos no sabríamos valorar dónde estamos. Nos dimos cuenta que para que nos fuera bien necesitábamos tener varias cualidades de las que carecíamos al principio: primero, hacer buena música; segundo, tener una postura abierta ante los medios y estar dispuestos a vender lo que hacemos. Éramos muy cerrados, teníamos miedo al escenario. Hemos mejorado y tenemos nuevamente el control creativo sobre nuestra música. Todo esto ha hecho que nos vaya mejor. 

Primero firmaron con un sello transnacional, ahora trabajan con un independiente, ¿qué cambió? 
L.L.: Cuando firmamos con EMI en 1997 pensamos que ya se había resuelto la vida, iban a sacar nuestro disco, íbamos a ser famosos y sólo nos dedicaríamos a ser roqueros desmadrosos… y no fue así. Nos dieron carta de retiro y vimos que sólo nos quedaba hacer las cosas por nosotros mismos. Así, hicimos el primer disco que editó Sony, pero ellos lo compraron ya terminado, nosotros hicimos todo. Con esto nos dimos cuenta de que las cosas no funcionaban porque nadie iba a proteger el proyecto como nosotros. De repente ya no podíamos hacer nada porque nuestro trabajo dependía de gente a la que no le interesaba. Allí aprendimos que la independencia era la única manera de proteger nuestros intereses. Tuvimos la suerte de llegar a Noiselab, pero el haber estado en una discográfica grande —debemos reconocerlo— nos dio la posibilidad de darnos a conocer masivamente y entonces la independencia nos vino muy bien. 

¿Grabar todos sus discos con el productor Phil Vinall ha sido saludable? 
Ángel Mosqueda: Él sólo mezcló el primero y trabajó de principio a fin en el segundo y el tercero. El trato previo nos permitió conocernos mutuamente y establecer una mejor relación laboral. Pensamos que fue la mejor opción y quedamos satisfechos con el resultado. 

Memo Rex Commander guarda reminiscencias de la psicodelia, pero ¿qué representa para Zoé? 
A.M.: El grupo siempre ha tenido algo de psicodélico, quizás en este disco se haya logrado más ese sentimiento, esa atmósfera de exploración interna, es más pegador y eso es resultado de una planeación muy adecuada, y de las horas de grabación invertidas en él. (D.C.

Programa 
No me destruyas / Vía Láctea / Triste sister / Solo / Tú / Electricidad / Veneno / PTL / Fotosíntesis / Miel / Asteroide / Mrs. Nitro / Nunca / Con Paco Huidobro: Memorex / Vinyl / Frío / Corazón atómico / Paz / Con Quique Rangel: Rocanlover / Con Chetes: Love / The room / Paula / Soñé / Dead / DTC.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.