sábado, 2 de septiembre de 2006

Óscar Chávez: Tres viajes por un boleto


El Chávez canta… ¡aunque la rama cruja! / 2 de septiembre, 2006 / 8 788 asistentes /
 Función única / 2:42 hrs. de duración / Promotor: Discos Arpegio, S.A. de C.V. 

Myriam Ríos 

El mes patrio empezó en el Auditorio Nacional con Óscar Chávez rindiendo homenaje a uno de los protagonistas más apreciados de la historia de este país: Benito Juárez, de quien este año se celebra el bicentenario de su natalicio. Sobre el escenario no hubo charros ni mariachis, y sin embargo, México resonó en cada nota y en cada espacio del coloso de Reforma, paseo que debe su nombre a las leyes aprobadas por el Benemérito de las Américas. 
Una vez más la música demostró su eficacia como medio de transporte de un triple viaje: en el tiempo, el espacio y los sentimientos. La voz potente de Óscar Chávez y su característica interpretación lograron que el público se trasladara del siglo XIX al XXI, del norte del país a la huasteca veracruzana, siempre con un aire crítico y divertido. 
A los setenta y un años de edad, la buena voz no ha abandonado a Chávez; con ella todavía seduce a su heterogéneo público. Algunos lo siguen desde los años sesenta, cuando inició su carrera artística; otros, más jóvenes, lo descubrieron a su paso por la UNAM, institución en la que en cada nueva generación, agrega seguidores, pues aunque el cantante estudió en el Instituto Politécnico Nacional, fue locutor en Radio Universidad y continúa siendo muy querido por el público universitario. Así que modificando ligeramente el título de su concierto, es probable y deseable que por muchos años más: el Chávez cante… ¡aunque la rama cruja! 
Este nativo de la colonia Portales lleva la música en las venas, pues como ha declarado repetidamente, en su casa siempre se escuchaban canciones de distintos géneros y épocas, y su padre, todo un bohemio, fue en este sentido una gran influencia. Y si bien Óscar Chávez ha participado en películas y obras de teatro como actor, director y guionista, siempre ha sido la música, el arte al que consagra toda su fidelidad y mayor disfrute. Además, su labor no se restringe a la interpretación. También ha puesto su granito de arena para rescatar y difundir canciones mexicanas antiguas. 
La polca “Las perlitas” abrió el concierto con el conjunto de Salterios de la Casa de la Música Mexicana, dirigido por Daniel García Blanco. Este instrumento cardófono de forma triangular remontó al público a una época en que los vestidos de terciopelo y raso se veían saltar sobre los graciosos pasos de unos pies diminutos. El homenaje a Juárez continuó con una canción romántica de aquella época, “La copa de oro”. Le siguieron “La golondrina”, “La rancherita” y no podía faltar “Adiós mamá Carlota”. Pocos días antes del concierto, el autor de “Por ti” declaró: “Yo estoy con Juárez” y a todos en el Auditorio Nacional no les quedó la menor duda. 
Con la parodia sobre el fin del Imperio encabezado por Maximiliano y Carlota, terminó la participación de los salterios y llegaron el acordeón y las cuerdas del trío Los Morales para acompañarlo en “Flor de campo”, interpretada en yaqui. La gente no pudo sino volcarse en aplausos apenas empezó a sonar el arpa para entrar en los terrenos de “Veracruz”, son jarocho que el público mayor seguramente recordó en el estilo sofisticado de Andrés Huesca (1917-1957). 
Los boleros tampoco faltaron y la emoción romántica se convirtió en festiva nostalgia, cuando se presentó la Danzonera Dimas para participar en “Un cruel puñal” y “Juárez no debió morir”, entre otras. Los entusiastas del baile de salón no se hicieron del rogar mucho, y si bien no subieron al escenario, sí contribuyeron al espectáculo desde los pasillos. Después de todo, la invitación había sido “a bailar por el Óscar”. 
En el año de las elecciones era impensable que Chávez dejara a un lado la parodia política, así que se pudo escuchar “El año de Hidalgo”, en una versión corregida y actualizada, seguida del corrido “El asesino” y “Díganle”, famosa esta última en la voz de Eulalio González, Piporro. 
La travesía por el mapa mexicano fue de la polca al danzón, de los sones al huapango y de los corridos a la parodia política picosa, mal hablada y aguda. Óscar Chávez se portó implacable con los gobiernos y también con su público; a éste le aseguró que “La niña de Guatemala” ya feneció y recalcó el esfuerzo que realiza para entregar un concierto diferente cada año. Pero si no se portó complaciente, sí fue generoso, y como un regalo, su voz se levantó una vez más con la letra de “Por ti” y “Macondo”. Excelente manera de empezar la celebración del mes patrio, de reconocer que la música mexicana es una rica veta y que Óscar Chávez es uno de sus más espléndidos intérpretes. 

Música de la Reforma y algo más 
La tradicional presentación de Óscar Chávez en el Auditorio Nacional, con la que sumó nueve años continuos de ese rito, enfrentó el desafío de conseguir que sus seguidores llegaran a pesar del plantón instalado sobre Paseo de la Reforma. En la víspera de su concierto, dijo que “La gente va a ver a su artista y busca la manera de llegar. Ahora bien, quien no lo sepa, hay accesos. Que entren por la parte de atrás del Auditorio”. Y sus seguidores, puntuales, asistieron para escuchar a este impulsor de la música mexicana, quien ve con gusto cómo a pesar de su ausencia en los medios electrónicos, son miles de escuchas los que lo siguen y le permiten decir que “No nos dedicamos en vano a rescatar la música de nuestro país. Estamos tratando de proponer cosas novedosas. Nunca canto a una generación en especial, sería cómodo cantar lo de siempre pero no es sólo eso, se trata de proponer y vale la pena porque la respuesta de estos últimos años ha sido importante y alentadora”. 
Acerca de los conjuntos que le acompañarían, durante una rueda de prensa señaló: “Con los Salterios de la Casa de la Música Mexicana vamos a cantar algunas canciones de la época de Juárez, algunas conocidas —no sé si por las nuevas generaciones, pero sí conocidas— como ‘La paloma’, ‘Adiós mamá Carlota’ y otras que no lo son tanto, pero sí de aquella época”. 
Con la Danzonera Dimas: “interpretaremos unos seis danzonetes —cuando el danzón es cantado se le llama danzonete. Los invité por un capricho mío que era tocar en el Auditorio Nacional el danzón dedicado a Benito Juárez en su bicentenario, se lo merece”. Y sobre la figura de Juárez ahondó: “Es el mejor hijo que ha parido esta nación. Qué pena que nada más usen su imagen cuando les conviene, pero no le han aprendido nada, cuando hay tanto que aprenderle”. 
La versatilidad de Los Morales, trío que lo acompaña desde hace varios años, quedó manifiesta cuando se refirió a su repertorio: “Ofreceremos muchas cosas: canciones norteñas, sones antiguos jarochos que son poco conocidos, parodias políticas, algo romántico y canciones que no podemos dejar de cantar porque son las que la gente espera. Posiblemente incluyamos ‘Perdón’ y otras cosas novedosas, porque tan nueva es una canción antigua que la gente no conoce, como una canción original”. (M.R.

Programa 
Con Salterios de la Casa de la Música Mexicana: Las perlitas / La paloma / La copa de oro / La golondrina / La rancherita / Adiós, mamá Carlota / Con la Danzonera Dimas: Un cruel puñal / Popurrí de Agustín Lara: Noche criolla - Palmeras - La clave azul / Danzón Juárez / Teléfono a larga distancia / La Cumparsita / Con Los Morales: No salgas niña a la calle / Seis años / Veinte años / Flor de Capomo / Sones de Veracruz / La vieja / Perdón / Que ruede la bola / El asesino / Díganle / El Huapanguero / El siquisirí / El guarura de levita / México en una letrina / Hasta siempre / Por ti / Macondo / Miedo de amar.
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