miércoles, 13 de septiembre de 2006

John Fogerty: Ese viejo viento de Bayou


13 de septiembre, 2006 / 9 679 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Alejandro González 
Las luces se apagan y las pantallas se encienden. Cada imagen dura un parpadeo; cada sonido, un latido. Es un collage que se incrusta con precisión quirúrgica en los recuerdos de los asistentes al Auditorio Nacional y conforme penetra, acelera el ritmo cardiaco de todos. Quien comanda la emotiva embestida es John Fogerty, otrora cantante, guitarrista y compositor de Creedence Clearwater Revival, y ese protocolo, donde el protagonista muestra fragmentos de su carrera, opera como un informe donde las imágenes no mienten. Hace ya treinta y cuatro años que Creedence grabó su último disco, y la mayoría de los asistentes se ha instalado en su asiento para acomodar el espejo retrovisor y sentir ese viejo viento de Bayou penetrar en sus grietas más profundas, las que les surcan un rostro que tampoco engaña. 
Cuando las pantallas se repliegan, la expectación crece. Ciertamente alguien se ha adelantado. Ese mismo escenario ya fue pisado por Stu Cook y Doug Clifford, ex compañeros del cuarteto californiano que comandaba John y que completaba su hermano, Tom. Cambiando el Clearwater por un Revisited, abordaron a su manera el repertorio Creedence, y así como recibieron reclamos, también les fueron entregados sonoros aplausos. Pero Fogerty no está aquí para demostrar nada, pues está más allá de los alegatos legales. ¿Quién es el dueño real de esas entrañables canciones? La respuesta la tienen los miles que se levantan de su asiento cuando el escenario es tomado para que los músicos ejecuten la primera de la noche: “Travelin’ band”. Well, / I’m flyin’ cross the land, / tryin’ to get a hand, / playin’ in a travelin’ band. Esa voz desgarrada que parece hurtada a un negro permanece intacta, y va lo mismo para esa camisa a cuadros que a su facha le brindó personalidad a fines de los sesenta. Fogerty y su banda viajera se encuentran en perfecta forma y quieren presumirlo, así que se lanzan con un par de clásicos: “Green river” y “Who’ll stop the rain?”. Con un arranque de ese calibre, ejecutado de forma impecable, queda claro que el hombre no está haciendo una revisión de sus composiciones; jamás las ha abandonado. 
Confiado de que el público porta resistentes botas para internarse en un pantano de rockabilly, country, blues y psicodelia, el conjunto se vuelve guía en la espesura de “Suzie Q”, “Born on the Bayou” y “I put a spell on you”, piezas de gran consistencia donde John reta a su amplificador con una bellísima guitarra, arrancándole agudos baladros que salpican lodo, lo mismo en las bocinas que en los últimos asientos. No es necesario echar mano de artificios visuales cuando los oídos se encuentran tan ocupados en seis músicos ejecutando con precisión. Cuando llega “Lookin’ out my backdoor” un fondo rojo es suficiente para enmarcar esa postal sonora adornada con eufóricas dedicatorias: “¡John, eres grandioso, un virtuoso!” Es cierto que la mayoría de los aduladores rondan ya su sexta década de vida, sin embargo muchos pagaron el boleto a algunos herederos, como al niño que se acerca al escenario para que se le obsequie una plumilla, o qué decir de los adolescentes que imitan los movimientos de sus padres y abuelos cuando arriban “Midnight special”, “Cotton fields” y “Down on the corner”, relatos alegres con los que John visita las esquinas del escenario. 
Cuando llega “Fortunate son”, la camisa a cuadros luce empapada con sudor. Tras varios cambios de guitarra, John rasga la de color negro frente a un rugido de aplausos y gritos. La imagen de una escena pantanosa, plagada de reptiles, anfibios e insectos, cuida su espalda. Entonces toma el micrófono, y como sintiéndose en casa, declara que la que tiene enfrente es la mejor audiencia de todas. Esta vez, esa manida frase no puede ser descalificada; todos viajan sonrientes a la velocidad de “Proud Mary”. Con una despedida semejante, después de más de tres décadas de espera, no hay más que ajustar ese espejo donde los objetos están más cerca de lo que parecen y pisar el acelerador hasta el tope. Salir del recinto, cruzar Paseo de la Reforma como si se recorriera un escenario lacustre y, con el viento en el rostro resanando las grietas, tararear despreocupados: rollin’, rollin’, rollin’ on the river… 

Cronología 
1954 El 28 de mayo nace John Cameron Fogerty, en California. Mientras estudia la secundaria en El Cerrito, junto a Doug Clifford y Stu Cook forma The Blue Velvets, al que después se uniría su hermano, Tom. 
1968 Saul Zaentz, dirigente de Fantasy Records, propone al cuarteto un contrato y cambiar su nombre. Nace Creedence Clearwater Revival y su debut homónimo llega a las discotiendas. 
1969 Con “Proud Mary”, el conjunto se transforma en fenómeno de ventas a nivel mundial. 
1972 Luego de siete álbumes editados, millones de copias vendidas, presentaciones en Europa, Australia, Japón y América, Creedence —convertido en trío tras la escapada de Tom— decide desmembrarse a causa de problemas internos. 
1973 Después de tres sencillos y un LP bajo el mote de The Blue Ridge Rangers, John lanza un sencillo que presume, por primera vez, su nombre en la portada. 
1974 Con tal de terminar su relación con Fantasy, cede los derechos de todas sus composiciones a Zaentz. 
1975 Aparece su debut solista, Fogerty, con él mismo ejecutando todos los instrumentos. 
1985 Tras un prolongado silencio, debido a los problemas legales con Zaentz, consigue que Centerfield se ubique en el puesto número uno del Billboard y sea nominado al Grammy como Mejor Álbum de Rock. 
1986 Eye of the zombie es pretexto para salir de gira, aunque sin incluir temas del catálogo Creedence. En El Cerrito, California, se establece el 15 de julio como “El Día de John Fogerty”. 
1987 Por primera vez desde 1972, ejecuta algunas piezas de Creedence junto a su nueva banda, The Boneshakers. Zaentz arremete y la trifulca entre abogados lo sume en diez años más de silencio. 
1997 Un Grammy por Mejor Álbum de Rock y un Disco de Oro es el saldo dejado por Blue moon swamp. Después de 26 años de ausencia, se presenta en Europa. 
1998 De nuevo es nominado al Grammy por Premonition, un directo comercializado también en formato DVD. En Hollywood es colocada su estrella después de 30 años de trayectoria. 
2004 Con la participación de Mark Knopfler (Dire Straits), entre otros, aparece Deja Vu (All over again). Además de hacer una larga lista de presentaciones, participa en la gira Vote for change, al lado de R.E.M. 
2005 En The long road home adhiere éxitos de cuando comandaba a Creedence y algunos de su carrera solista, además de cuatro tracks en directo. 
2006 Tras su gira por Estados Unidos, aterriza por primera vez en México. (A.G.)

1 comentario:

Dany dijo...

Uno de los mejores conciertos a los que he ido. John Fogerty es, sin duda, uno de los mejores exponentes de la música de los 60's, con una voz potente y melodiosa, y probablemente no es el mejor guitarrista de todos los tiempos, pero vaya que sabe tocar la guitarra, ya que, además de hacerlo muy bien, no necesita de solos largos, aburridos y sin sentido; él interpreta las canciones como son, sin agregarle nada, genial músico.

Y su banda, como siempre genial, especialmente Kenny Aronoff, baterista de alto calibre que fabrica grandes sonidos y acompaña de manera genial todas las canciones del señor del Bayou. Los demás integrantes están perfectos, ya que producen un sonido espectacular, similar a las grabaciones originales de Creedence, e imprimiendo un sello particular que siempre es bienvenido y agradecido por los fans, siempre que se mantengan dentro del contexto musical de la canción.

Gracias, Fogerty, por ese genial concierto, y ya regresa, aquí en México siempre serás recibido con los brazos abiertos.

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