martes, 8 de agosto de 2006

Niña Pastori


8 de agosto, 2006 / 550 asistentes / Función única / 
1:20 hrs. de duración / Promotor: Mauricio Sánchez 

Milagros Sollano Solís
Un sueño de infancia es emular a Alí Babá con todo y sus cuarenta ladrones, y descubrir mediante palabras mágicas una cueva llena de magníficos tesoros; las joyas que ahí se encuentren serán preciosas, únicas y darán riqueza a quien las posea. A semejanza de esa caverna fantástica, el Lunario, sin el consabido “¡Ábrete Sésamo!”, es el espacio adecuado para apreciar las alhajas que María Rosa García, conocida como Niña Pastori y orfebre del canto desde hace más de diez años, ha engarzado en cinco álbumes de material original —Entre dos puertos, Eres luz, Cañaílla, María y No hay quinto malo—, conquistando a miles de escuchas con sus temas de explosiva belleza. 
La Pastori sabe de fulgores desde temprana edad. Siendo aún pequeña, su habilidad en el tallado embrujó al legendario cantaor Camarón de la Isla, y su ayeo, joya de sensual temple y deliciosa cadencia, captó la atención de Juan Pablo II, a quien ofreció una versión tan sublime del Ave María de Schubert que hizo que los asistentes gritaran olés de gitanísima manera para invocar al Creador. Y es que su duende permite que canciones no escritas expresamente para ella o que no pertenecen al género del flamenco, se vuelvan gozosas en su voz y semejen una exposición de notas y compases convertidos en orfebrería. 
El proyecto de dar forma renovada a su álbum Joyas prestadas comenzó en 2003, cuando colaboró en la grabación de Entre todas las mujeres (voces de mujer cantan a Joaquín Sabina), donde dio un nuevo aire a “Contigo”, con no más que una guitarra flamenca y su desgarrada voz. 
Ahora, con Joyas prestadas, Niña Pastori coloca monturas de lujo a canciones que por sí mismas ya son un tesoro. Autores como Joan Manuel Serrat, Alejandro Sanz y Armando Manzanero han legado algunas gemas y si bien es innegable la belleza, perfección, color y rareza de cada una, es la voz de esta cantante la que les confiere destellos únicos: Dueña de un estilo y timbre singulares, otorga un matiz personal a temas tan conocidos como “Mediterráneo”, “Burbujas de amor” y “María la O”, consiguiendo que de su corazón emanen como si vieran por primera vez la luz. 
Es sabido, sin embargo, que la elaboración de una joya exige la conjunción de diversos procesos creativos: Diseñar, moldear, repujar, cincelar y engarzar, es tarea de varios artistas. En tal sentido, los colaboradores de la Pastori son reputados en sus campos: Josemi Carmona (guitarra), Nacho Mañó (bajo), Santi Navalón (teclados) y Chaboli (percusión), contribuyen a que cada pieza sea única, ya que dan cauce a la libertad creativa y se arriesgan con distintas formas sonoras, dando una nueva dimensión a un repertorio populares. 
Montando en su justa medida “Angelitos negros”, “Vivir sin aire” y “Cuando nadie me ve”, y añadiendo una “Bulería” que le permitió exhibir su faceta más antigua, Niña Pastori engastó una colección de joyas, que como valiosos aretes, brillaron primero en los oídos del público y luego iluminaron su espíritu. 

Programa 
Válgame Dios / Mediterráneo / Todavía / Vivir sin aire / Cuando nadie me ve / Burbujas de amor / Angelitos negros / Enamorados / No me pidas que no sea inconsciente / Bulería.
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