viernes, 28 de julio de 2006

DJ Dogzilla



28 de julio, 2006 / 998 asistentes / Función única / 


6 hrs. de duración / Promotor: Sergio Moreno 

Alejandro González 
Aunque suene paradójico, en las fiestas nunca falta aquél que permanece sentado toda la noche mientras el resto lustra el suelo con sus mejores pasos al ritmo de los éxitos de la temporada. Parece que siempre es posible pasar inadvertido si se tiene un par de pies izquierdos, pero hacerse el interesante y mirar con desdén a los que se divierten bailando, en ésta, la fiesta a la que Dogzilla convoca, definitivamente está fuera de lugar. 
Cuando DJ Darío, encargado de calentar los músculos de los congregados, desenchufa sus audífonos de la mezcladora, Simon Patterson, alias Dogzilla, aparece tras él, echando una revisada a su carpeta de discos compactos. En ella se encuentran las tres producciones que le han dado renombre en los clubes europeos, Dogzilla, Your eyes y Without you, que han conseguido que su proyecto, con centro de operaciones en Londres, se pasee junto a los nombres más apreciados en las pistas de baile del viejo continente, como Carl Cox, Tiesto o Paul Oakenfold. El público está al tanto de esta reputación y cuando Patterson dispara por vez primera el láser, sobrevienen los gritos. Ahí está el dios de los clubes coronado por sus audífonos, solo sobre un escenario adornado por velas, provocando a los asistentes que ya empiezan a presumir sus movimientos más acrobáticos. Los elementos de seguridad observan incrédulos las extravagantes cualidades de los que bailan, que celebran estrafalariamente cada vez que Dogzilla levanta el brazo e induce, con las perillas de sus aparatos, un clímax siempre predecible gracias a una melodía repetitiva, sostenida por un ritmo invariable. Pero, ¿quién pretende hacerse el exquisito frente a esa austeridad melódica cuando la chica de enfrente ya no se muestra indiferente y hasta dedica alguna sonrisa? Así que a levantar los brazos y a acatar las órdenes de quien tiene el botón de play a su alcance: ¡Sólo baila, no te detengas! 
Trance, techno, progresive… Dogzilla tiene en su lista de grabaciones lo que se requiere para no parar de bailar, y nadie parece necesitar un descanso a pesar de que el reloj marca más de las tres de la mañana. Dogz luce tan fresco como los asistentes, sin embargo se deshace de sus audífonos y abandona el escenario en medio de aplausos y gritos después de estar más de tres horas “montando discos”. Tras él, se asoma un sucesor, aunque el Lunario ya despide a la gran mayoría de los convocados. Conforme el recinto se vacía, relucen los estragos de la fiesta; aún pueden rastrearse algunos sobrevivientes que yacen exhaustos al pie de las barras. Ahí, tumbados en el suelo, los otrora bailarines excéntricos —y verdaderos protagonistas del espectáculo— meditan sobre una gravísima omisión, un requisito indispensable para la cita de esa noche que no fue rotulado en los boletos: Asista sólo si posee un par de piernas fuertes, de lo contrario, absténgase. Porque la pista de baile es una selva repleta de fauna nocturna, y para sobrevivir se requiere ser fuerte, sólo eso.
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