jueves, 8 de junio de 2006

The Latino Tenors


8 de junio, 2006 / 654 asistentes / Función única / 
1:20 hrs. de duración / Promotor: Manuel Martínez 

Mariana Norandi 
En el campo de la música clásica los expertos en mercadotecnia forjaron e impulsaron a finales del siglo pasado, un concepto que compositores como Verdi o Rossini jamás imaginaron. Desde los años sesenta, el bel canto empezó a distanciarse del público mayoritario porque fue visto como un artefacto anquilosado, dirigido a cabezas canas con grandes recursos económicos, y que además, entendían el idioma italiano o alemán. Sin embargo, a mediados de los ochenta, cantantes con prestigio como Montserrat Caballé, José Carreras, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y Ramón Vargas, aprovechando su fama, comenzaron a incorporar a su repertorio temas de carácter popular que estaban inscritos en el pop, el rock, el bolero y hasta en la música ranchera. Los defensores de esta causa aseguraron que si el público se familiarizaba con esas voces educadas y potentes, podría acceder a la ópera sin reparos. Inspirados en esta idea, los tenores mexicanos Mauro Calderón y César Rodríguez, junto al compositor Enrique Escalante, diseñaron un espectáculo pop-ranchero llamado The Latino Tenors. 
El resultado de tan singular mestizaje deriva en el coqueteo de piezas clásicas hacia un público masivo, mientras que composiciones populares adquieren mayor reconocimiento; es decir, la música popular se vuelve más culta y la ópera llega a nuevos oídos, aunque todavía causa extrañeza. Durante el espectáculo de The Latino Tenors, algunas personas comentaban: “¡Qué manera de cantar una ranchera!… Se oye raro, pero no suena mal... aunque ‘México en la piel’ la prefiero con Luis Miguel”. 
El inicio fue con un popurrí de obras clásicas como la cantata “O Fortuna!”, de Carmina Burana. Después los cantantes se adentraron en temas populares como “Por ti volaré”, ampliamente reconocida en la voz de Andrea Bocelli, y “We are the champions”, del grupo británico Queen. El público, con más de treinta años en su mayoría, transitó de la solemnidad de la ópera a la fiesta del pop. Los músicos, versátiles y con vuelo en todos los géneros, no perdieron esplendor. Su calidad vocal e interpretativa resultó admirable y en cada pieza vernácula transmitieron tanto el gusto por el bel canto como por la música mexicana con emotivas versiones de “México Lindo”, “Bésame mucho” y “Granada”. 
Para dar espacio a otro tipo de voz, el tecladista Enrique Escalante ofreció un tema de su autoría, “Elementos”, en un instrumento sui generis: un órgano electrónico —y no sintetizador— que simula el sonido de una orquesta sinfónica. Con esta obra ganó el primer lugar en el Hong Kong Festival Yamaha, en 1989 y en Tokio, en el año 2000. 
Las canciones rancheras siempre necesitan de los mariachis para tener mayor credibilidad e impacto. Por eso fue plausible que un grupo de ellos apareciera para vestir las piezas mexicanas e intervenir en una versión muy vernácula de “O sole mío”. El encore fue “México en la piel”, de Sergio Esquivel, coreado por el público, que brindó con los artistas. 
Ante espectáculos como The Latino Tenors, tal vez es demasiado pronto preguntarse si con estas fusiones la ópera logrará perdurar y reconquistar el gusto popular, pues la respuesta aún no llega. Mas resulta evidente que en varios países del mundo occidental, destacados cantantes y compositores están buscando la fórmula para que la ópera no se vuelva pieza de museo, exhibida sólo en teatros pomposos. Este movimiento es cada vez más amplio y está convencido de que el bel canto puede ser lo suficientemente vigente y expresivo para seguir cautivando al espectador.
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