jueves, 22 de junio de 2006

Beto Hale


American Mythology / 22 de junio, 2006 / 231 asistentes / 

Función única / 1:45 hrs. de duración / Promotor: Beto Hale


Luis Flores
En su primera visita al Lunario, Beto Hale muestra por qué su segundo y más reciente álbum, American Mythology (Lalo Records, distribuido en México por Iguana Records), es considerado “una pequeña obra maestra” por revistas especializadas en Estados Unidos. Se trata de pop de alto nivel, donde la espontaneidad le gana al virtuosismo, pues la habilidad técnica está al servicio de composiciones en las que se aprecian influencias de The Beatles, como gran referencia, así como del Sting de “Fragilidad”, el Elton John de los setenta y Billy Joel en la época de Piano Man (1973), pero con el matiz de Hale, labrado por su trabajo como compositor y músico plural. Los temas de sus canciones, en español e inglés, van de lo cotidiano a reflexiones más complejas sobre la vida. 
A pesar de la escasa difusión de su música en nuestro país, el público ha llegado puntual. La mayoría está emparentada con el repertorio, y los que no, terminarán llevándose el disco a casa como un documento para recordar esta emotiva cita donde van a caber veinticuatro canciones, entre las que destacan “Forever”, primer sencillo; “Save Us”, que retrata el drama del once de septiembre; “Te voy a guiar”, para su hijo recién nacido; “Santo cielo”, en donde Hale se apropia de la batería y muestra por qué la considera su instrumento favorito. Fluidez y contundencia acompañan su voz en algunos temas, como la buena versión de “We Can Work It Out”, de Lennon y McCartney; “Sube”, con un pegajoso estribillo: no dejes que nadie te baje de tu nube, coreado por muchos asistentes, y otros más que lo revelan como notable cantante, tal vez mejor articulado en inglés que en español, hábil multiinstrumentista y autor con gran gama de recursos; características que difícilmente se hallan todos los días. 
La discografía de Hale comprende apenas dos títulos: Sube, donde destaca la participación de Tony Levin —el legendario bajista de King Crimson—, y American Mythology, producción impecable que motiva esta presentación en el Lunario, en la que lo acompañan músicos de enorme capacidad, quienes contra todas las predicciones no se dedican a la pirotecnia instrumental, lo que a estas alturas se agradece: David García en bajo eléctrico; Ricardo Peña en guitarra y piano (ambos, músicos mexicanos de sesión, radicados en Estados Unidos); Ed Edwards, uno de los grandes instrumentistas de Colorado, en guitarra eléctrica, y en la batería, la elegancia y precisión de Pedro Galindo. 
La puesta en escena deja una impresión positiva y el deseo de seguir escuchando American Mythology, obra que en un mundo perfecto debería sonar en estaciones de FM con buen gusto. 

Entrevista con Beto Hale 
¿Cuántos años tienes en Estados Unidos y qué significa este regreso? 
Increíblemente ya tengo 14 años de vivir allá, y este regreso es muy importante porque realmente es la primera vez que presento mi música en un lugar 100 por ciento profesional, con un público no sólo integrado por familiares y amigos, sino por gente que se enteró por la promoción que hicimos. ¡Y tuvimos una respuesta tan padre! 

Tocas varios instrumentos y compones, ¿cómo grabas?, ¿tocas todo?, ¿invitas gente o qué pasa en ese proceso? 
Invito a uno que otro artista para que toquen algunos solos. En American Mythology hubo músicos de sesión invitados; pero yo toco 70 por ciento de lo que oyes allí: batería, guitarras acústicas, teclados, voces y arreglos. Diría que aun así, lo que inyectan los músicos invitados es esencial. Sin ellos no podría sonar así. 

Gran parte de tu preparación como músico se ha dado en Estados Unidos, pero ¿qué pasó en México antes de irte? 
Mucho. Empecé a tocar la batería a los ocho años de manera lírica; a los diez estudié guitarra clásica durante un año. Después con Guitarra fácil saqué todas las rolas de The Beatles, y como a los 17 años, cuando acabé la prepa, tuve la oportunidad de tocar tres meses como tecladista con Timbiriche. En el 89 entré al Centro de Investigación y Estudios Musicales y allí estuve tres años y medio. Conseguí una beca en Boston y me fui al Berklee College of Music, después a Nueva York, donde toqué mucho, y luego a Denver, porque me invitaron a ser editor de una revista. Después de seis años, decidí estudiar una maestría para especializarme en orquestación. Sí, es una historia larga, pero las bases de la teoría musical y mucha de la experiencia las obtuve en México. 

American Mythology ha tenido muy buenos comentarios en Estados Unidos, ¿cómo te mueves allá, dónde tocas, cómo lo das a conocer? 
Trato de buscar lugares con buen sonido, donde la gente realmente vaya a escuchar, no nada más a echar relajo. Siento que cuando escribes letras en las que quieres trasmitir algo, tienes que buscar lugares en los que la gente se enfoque en tu arte. Es como si eres pintor y expones en un lugar que no está bien iluminado. (L.F.

Programa 
Manto de Luz / Don’t Run Away from Joy / No puedo ver más allá / World from Above / Forever / Atardecer / Santo cielo / Big Fish / Rain / We Can Work It Out / Summer Highland Falls / Friends (a cappella) / Septiembre / Sube / Look at the Way / Bring Me Joy / Answers / Save Us / If I / Te voy a guiar / Un día más / Hoy / En tus labios / Un amor.
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