miércoles, 5 de abril de 2006

Jamiroquai: La naturaleza es funk



5 de abril, 2006 / 9 730 asistentes / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Nayma González
Los reproches a quienes se dedican a la fusión o la adaptación literal de géneros siempre son los mismos: “Ese sonido ya se hizo antes”, “segundas partes nunca fueron buenas”, etcétera; posiciones maniqueístas si se admite que en la música siempre hay innovación y reacción. No es un secreto que en Jamiroquai las resonancias son explícitas: Marvin Gaye, Stevie Wonder, The Bee Gees, James Brown y Diana Ross. Desprenderse de esta escuela nunca ha sido interés de su más aplicado alumno, Jay Kay, líder y vocalista del grupo británico, quien de seguro comparte la filosofía de Noel Gallagher, de Oasis, que explicó así su obsesión por The Beatles: “¿Para qué escribir canciones originales cuando puedes apropiarte de las de los maestros?”. La clave para estos artistas retro está en la magia del reciclaje; lo suyo es la recreación, pero eso no implica ser calca de sus ídolos o de sí mismos, al menos no es el caso de Jamiroquai. 
Dentro de las facultades que domina y sus límites autoimpuestos, durante quince años Kay ha hecho un perfecto retro-funk, salido directamente del acid jazz londinense de principios de los noventa. Él abre la pista del Auditorio Nacional con una actitud que dista de ser provocadora o sorprendente, pero por cada pizca de obviedad hay dos de consistencia, destreza y perfeccionismo en manos de un chico con excelentes aptitudes vocales, un sólido grupo y el esmero puesto en el sonido que permite replicar detalles que fácilmente se perderían en una ejecución menos cuidada. Decía Jay en una entrevista que la melodía “simplemente se le da” y las casi diez mil personas presentes parecen convencidas. 
Desde el principio es claro que la intensidad de Jay y sus muchachos está siempre controlada, muy distinta al salvajismo escénico de Basement Jaxx o el eclecticismo de Daft Punk, contemporáneos suyos. De acuerdo con la fijación cósmica omnipresente en sus álbumes y videos, el instructivo detalla que para acoplarnos con la Jamiro-nave, es menester soltar el glúteo pero nunca desabrocharnos el cinturón de seguridad, sincronizarnos con sus ritmos trepidantes pero seguros, sin mucha variación. “Canned heat” es puro boogie, un virus infeccioso con groove; en tanto lo esparce por el sistema solar, Jay muestra su playera de la selección mexicana de futbol, colorido sarape y penacho con diamantina que no son atuendos precisamente intergalácticos, pero en la estratosfera las prendas son lo de menos. Dynamite (2005) es el álbum promovido. El corte homónimo, así como “Don’t give hate a chance” y ”Seven days in sunny June” distan de ser sencillos con adhesivo pero destacan por ser los más íntimos, particularmente “Seven…”, un evocador y melancólico soul. Menos lagrimoso es “Little L”, reclamo dirigido a la ex-novia que sólo es capaz de dar amor con “a” minúscula. 
Las referencias a Stanley Kubrick son varias y la mejor cobra excelsa forma en “Main vein”, que si fuera escena cinematográfica se le vería a través de un ojo de pescado. Su ejecución suena gigante, como si intentara abrazar a todo el recinto. Se trata de uno de los trabajos más ambiciosos salido de A funk odyssey (2001), que a la esencia bailable añadió arreglos orquestales y un acercamiento más rockero y agresivo, aunque no tan popular como “Alright” o “Cosmic girl”, favoritas de muchos y propulsadas por las coristas hasta escucharse en Saturno. En el trayecto, Kay dedica a los nacidos bajo la influencia de ese planeta, como él, “Black Capricorn day”. Los perdidos en aquellas coordenadas no disfrutaron de los mazazos propinados por Sola Akingbola, percusionista estrella y verdadero metrónomo del grupo. 
Con su lado tímido durmiendo en el camerino, Jay se dirige a su público de manera directa, juguetona, como si estuviera rodeado de compadres y comadres viendo la liga de futbol inglesa, un domingo por la tarde en algún pub. Bromea, cuenta anécdotas, presenta una canción escrita para la Copa Mundial de Futbol 2006, hace gala de sus pasos “intergalácticos” —movimientos de un chico blanco con espíritu de negro, skater poseído por el funk—, inmortalizados en videos como “Virtual insanity”, inexplicablemente desterrado del set list. 
De vuelta a la tierra, con el ánimo bien masajeado tras flashbacks psicodélicos y aroma a ritmo negro, los pasajeros abandonamos la nave recitando el famoso mote sesentero: ¡Qué buen viaje! 

Jay Kay y sus extravagancias 
· Su colección de sombreros pasa de los 600. Entre los más locochones se encuentran el de terciopelo con plumas verdes y otro que parece una nave espacial. 
· Su colección de tenis Adidas —en varios modelos, casi todos retro— pasa de los 200. No sería de sorprender que Jay duerma con un par bien puesto. 
· En 1993, el periodista Ekow Eshun sugirió en la revista The Face que Jay Kay no sería la primera persona en robar sonidos del soul setentero. Ante eso, el cantante estalló: “¡Qué tonto! … es como decir que él es africano y se ha robado un acento inglés. Dice puras patrañas y eso no va a afectar mis ventas. Nadie le hace caso. Es un imbécil con acento fresa”. 
· Sobre la posibilidad de ser padre, asegura: “Cuando mis hijos pregunten cómo era mi vida, les diré: “Pues tuve muchos carros y me acosté con…”. 
· Su estudio de grabación se llama Estación Espacial NASA. 
· En un instante de modestia, afirmó: “La gente a veces se olvida que soy una persona, sólo un ser humano y no soy perfecto”. 
· Otra más: “A veces soy muy tímido y reservado. De alguna manera me divido en dos: uno es muy callado y sólo quiere pasear en su jardín y el otro está siempre hasta el tope”. 
· Tiene dos perros pastor alemán llamados Luga y Titán, que cuidan su mansión de 11 habitaciones en Buckinghamshire y están entrenados, eso asegura él, para atacar a periodistas del diario The Daily Sun. 
· Él mismo se hace llamar: “Chavo flaco, blanco y patineto”. 
· Un destello mesiánico en una entrevista: “He visto la línea que divide la luz de la oscuridad. He viajado en el Concorde. He viajado tan alto y tan rápido que ves la línea, el ángulo, así (traza un arco con su dedo). Es tan asombroso. Normalmente no ves una línea tan condensada. Me encantó.” 
· Sobre su pasión por los automóviles: “Me concibieron en el asiento trasero de un auto”. 
· En 2006 se hartó de sus 17 automóviles clásicos y compró un helicóptero, tras afirmar que le recuerda al sexo: “Al principio da miedo, pero es un poco como la primera vez con una mujer. Primero vacilas y después tienes el viaje de tu vida”. (N.G.

Programa 
Canned heat / Space cowboy / Cosmic girl / Revolution 1993 / Little L / Seven days in sunny June / High times / Starchild / You give me something / Dynamite / Use the force / Black Capricorn day / 2001 / Foolosophy / Main vein / Time won’t wait /Don’t give hate a chance / Alright / Deeper underground.
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