domingo, 30 de abril de 2006

Festival Transfusión al Rock


30 de abril; 7, 14, 21 y 28 de mayo; 4, 11, 21, 25, 28 y 30 de junio; 1, 15 y 29 de julio, 2006 / 
15 165 asistentes / 14 funciones / 4 hrs. de duración / Promotor: Babel Producciones 

Nayma González 
El cover siempre ha representado un terreno seguro para el músico aprendiz y el experimentado. En México existe una importante tradición de artistas denominados hueseros, quienes se ganan la vida tocando exclusivamente canciones populares; los más aventurados hacen verdaderas reinterpretaciones del tema; es decir, modifican el original, dando una huella distintiva a canciones del imaginario colectivo. Otros se especializan en hacer réplicas exactas, de corte artesanal, en lo que podríamos llamar un oficio de alta fidelidad o de reverencia a la canción. El caso más notable es el Grupo Morsa, cuatro admiradores de The Beatles que imitan la vestimenta, peinados, instrumentos y canciones del cuarteto inglés, nota por nota, con suspiros incluidos, y que por esta minuciosidad ha recibido premios y reconocimientos. 
Esta variación, la del cover exacto, es la que resonó en el Lunario durante los tres meses en que el Festival Transfusión al Rock celebró su segunda edición; certamen en donde músicos de reconocida trayectoria —como Alejandro Marcovich de Caifanes y Joselo Rangel de Café Tacvba— fungieron como jueces y los premios fueron equipos de grabación e instrumentos profesionales. En suma, se trató de una magnífica plataforma para un nicho poco explorado. 
Aproximadamente nueve grupos por noche, tocando cinco canciones cada uno, participaron en un maratón cuya tendencia fue el cover de clásicos del rock (Pink Floyd, Queen, The Beatles, The Rolling Stones, entre otros) y actos de moda, favoritos de la generación MTV (Radiohead, My Chemical Romance, Blink 182), sin desatender el metal (Metallica, Pantera, Iron Maiden) y los nombres conocidísimos del rock en español (Caifanes, Soda Stereo, La Maldita Vecindad). Bandas nuevas, unas con adolescentes, otras con veinteañeros. Algunas con muchas horas de ensayos, como The Groovy con una animadísima versión de “Alright” de Supergrass; Fuzz tocando “The wall” de Pink Floyd con bastante solvencia; Falsa Alarma con suficiente callo para convencer hasta a los que no eran sus amigos con sus perfectas versiones de “Smoke on water” y “Somebody to love”; y otros poco entonados que tal vez no pasarán de tocar en las fiestas del barrio. 
Más que apelar a la calidad, la final se decidió con base en el aplausómetro o en el número de amigos y familiares de cada grupo, dejando en el camino a grupos talentosos, y llegando a la ronda final algunos que poseen más contactos que solvencia en sus instrumentos. De esta manera, Cálculo Renal se llevó tanto el primer sitio con sui generis versiones de “Birthday” y “Drive my car” (The Beatles), como jocosas acusaciones que coreaban “¡Fraude, fraude!”, en referencia a los resultados de la reciente jornada electoral. 
Mejor suerte merecían finalistas como Falsa Alarma o Neblina Púrpura, unos rockeros melenudos con suficiente pericia y versatilidad para tocar “Master of puppets” de Metallica y “The long and winding road” de The Beatles, que es como combinar los clavados de diez metros con el ajedrez. Es cierto que con estos temas se puede tener casi todo ganado, mas sus interpretaciones resultaron técnicamente perfectas y emotivas. Deseable es que en las siguientes ediciones del Festival Transfusión al Rock el voto de calidad cuente tanto como los aplausos.
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