sábado, 1 de abril de 2006

Alejandro Lerner


1 de abril, 2006 / 390 asistentes / Función única / 
1:45 hrs. de duración / Promotor: Hiress, S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa
Imaginemos que alguien entra a ver este espectáculo sin saber quién es Alejandro Lerner, con la advertencia de que casi todo lo que interpreta es de su autoría. De buenas a primeras, el conejillo de indias se percata de que el público es muy entusiasta y pide a gritos determinadas canciones. Al bonaerense lo percibe como un eficaz creador de baladas con toques de rock y jazz, y como un gran tecladista, sin saber que en 2005 acompañó como tal a Carlos Santana en diez fechas del Shaman Tour
Las sorpresas comienzan cuando reconoce las notas y la letra que Mercedes Sosa hizo famosa: Cuando la belleza acabe, / será bella tu mirada, / será bella tu sonrisa. Aún sin reponerse de ese bombazo sentimental, cae en la cuenta de que Lerner es el cerebro y corazón detrás de frases que alguna vez inundaron las ondas hertzianas en voz de Manuel Mijares: No hace falta que me digas… 
El neófito espectador reconoce fácilmente el único tema prestado del show, “El rey”, con un arreglo de blues que provoca carcajadas y admiración. Luego de tal atrevimiento, se escucha un éxito ochentero que conserva su vigencia, “Todo a pulmón”, creado para expresar cómo se sentía al enfrentarse a las mañas de un representante artístico, y que le dio buenas regalías tanto por la versión de Miguel Ríos en los años noventa como por el reciclaje en el programa mexicano de televisión Big Brother, en los albores del nuevo siglo. 
Convencido de que fue una buena idea asistir a este confortable lugar, el nuevo fan se emociona con la mayoría del repertorio y por el virtuosismo del grupo, que está a la altura de su líder. El músico comenta que tres años atrás grabó Buen viaje, pero su casa discográfica no lo promovió en México; por tal motivo, presenta temas de ese álbum, que obtuvo varios discos de oro en Sudamérica. El momento político surge con “Indulto”, que resuena como una fuerte crítica a la llamada Ley del Punto Final, que en 1986 funcionó como perdón oficial a las atrocidades militares de los años setenta. Un espectador aprovecha el momento para gritar “¡Vamos Argentina!”, que Lerner cambia rápidamente por “¡Vamos todos!” y sirve de preámbulo para “I’m american”. Antes de obsequiar “Cuando una mujer”, expresa la mejor frase de la noche: “Si no existiera el género femenino, yo haría música instrumental”. 
En medio de una espesa nube emanada de los cigarrillos, bromea en torno a una enfermedad crónica que más de un espectador desconocía: “Soy un asmático feliz, aquí entre ustedes, con la altura de la ciudad de México”. En la recta final, despliega sus habilidades vocales y pianísticas con “Volver a empezar”, y quienes han seguido fielmente su carrera discográfica provocan que, como encore, regrese a compartir sus más íntimos “Secretos”. 

Programa 
Amigos / Como yo te amé / La belleza / Algo de mí en tu corazón / Mira hacia tu alrededor / No hace falta / Cuando una mujer / El rey / Todo a pulmón / Me dijeron / Popurrí / I’m american / Después de ti / Secretos.
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