viernes, 31 de marzo de 2006

Filippa Giordano y Diez Pianos: Los encantos de una diva


31 de marzo, 2006 / Función única / 2:30 hrs. de duración / 


Promotor: Ricardo Robles Espinoza 

Fernando Figueroa 
Primer acto: El redactor recibe con sentimientos encontrados la encomienda de asistir al concierto. 
Segundo acto: Llega al Coloso de Reforma prometiendo -a su pareja y a sí mismo- que no se dejará conquistar fácilmente por la voz y la belleza de Filippa Giordano. 
Tercer acto: Descubre con sorpresa que la cantante italiana también posee el arte de la coquetería, por tanto, él pierde todo su armamento crítico. Entonces ya no importa que la versión en español de “Amor eterno” tenga fallas en la pronunciación ni que una intermitente carraspera moleste a la diva, ni que deje el escenario para cambiar de vestuario y retorne con la misma ropa diciendo, con mucha gracia, que prefirió regresar rápido. 
¿Cómo se llamó la obra? Los encantos de la Giordano. 
El show inicia con un guiño localista: el célebre tema de Juan Gabriel, dedicado a la recién fallecida Rocío Dúrcal, “la más mexicana de las españolas”, continúa con arias de ópera y remata con baladas pop. A mitad del espectáculo, luego de sortear algunos problemas con su audífono, la cantante se abre de capa sentimentalmente para comentar en español que está “muy triste porque no te gustó el show. Lo considero como un ensayo general y quisiera que mañana vinieras para darte un mejor espectáculo”. Lo dice con el tono que suelen utilizar algunas mujeres bellas para congraciarse con alguien que está perdidamente enamorado de ellas; conocen el poder que ejercen y saben cuál será la reacción. La Giordano no se equivoca de táctica, sus palabras funcionan tal como lo tenía previsto y el público estalla en un aplauso estruendoso que funciona a manera de perdón por cualquier error. Por una extraña asociación de ideas, el cronista se identifica por unos segundos con John F. Kennedy, mientras Filippa hace las veces de Marilyn Monroe cuando le cantó las mañanitas al presidente. También el público femenino le perdona todo a la cantante, quien hace su mejor esfuerzo para posesionarse ¾aunque sea rápida y superficialmente¾ de cada uno de los personajes a los que presta su voz. Seguramente los puristas del bel canto se quedaron en casa, así que la soprano puede saltar sin problemas de Aída a Carmen y de Tosca a Norma, así como del francés al italiano y rematar con un fragmento ¡en inglés! de Turandot, que seguramente le abrió mercado en algún país anglosajón. 
La Giordano disfruta al poner en contacto al público con autores como Georges Bizet, Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini y Gioacchino Rossini, sin importar que muchos ignoren el contexto de cada una de las arias; éstas se defienden solas y son capaces de expresar la carga heroica, sentimental o sensual que llevan consigo. Durante una conferencia de prensa, declaró su admiración por la voz y galanura de Luis Miguel, así que no resulta extraño que cante uno de sus éxitos, “Ayer”. Interpreta “Lost Boys Calling”, de Ennio Morricone, y aprovecha el momento para expresar gran admiración por su paisano. Al anunciar una versión a cappella de “Ave María”, muchos se emocionan porque piensan, erróneamente, que se trata de la muy conocida versión de Franz Schubert, aunque termina por agradecer la escrita por Charles Gounod. 
En el encore, Giordano pregunta al maestro Guillermo López Nava, director del ensamble mexicano que la acompaña, si es posible “que yo hizo... hazo... haga otra vez ‘Habanera’”. El público ríe y ella interpreta ese fragmento de Carmen con mayor sensualidad que en la primera ocasión. A manera de despedida, la diva dice con voz de femme fatale: “Me llevo su amor para toda mi vida”. Todos le creemos. 
Filippa Giordano tiene como invitados especiales a los músicos y cantantes que conforman el concepto denominado Diez Pianos, integrado por igual número de ejecutantes de ese instrumento, más batería, bajo, violín, dos tenores, una soprano y coros. El grupo inicia la velada de manera espectacular con “Oh Fortuna”, de Carmina Burana, iluminado sólo por las velas que rodean el escenario y una decena extra colocada sobre las tapas de los pianos. 
Al igual que la Giordano, estos músicos alternan temas clásicos y populares que la gente reconoce desde los primeros acordes. Diez Pianos ha recorrido exitosamente la República Mexicana y ahora son dignos teloneros de una cantante conocida a nivel internacional. Cumplen bien con la tarea de entretener y emocionar a un público que nunca muestra prisa por presenciar el acto principal. Su recorrido va de la zarzuela hasta la canción ranchera y baladas que tienen un pie en el pop y otro en la música clásica como “Por ti, volaré”, que en su momento Andrea Bocelli hizo famosa. Un coro femenino juguetea con “El negrito Bembón”, sin necesidad de instrumentos musicales, ya que con sus gargantas se encargan de imitar toda clase de sonidos. Diez Pianos cierra con una versión de “Granada”, en la que luce la voz de uno de los tenores, y todo queda listo para que la muchacha italiana venga a casarse con el generoso público mexicano. 

Fuera de serie 
El destino de Filippa Giordano era el canto: su madre, una destacada soprano italiana, siguió trabajando hasta el sexto mes de embarazo, mientras que el padre era un alegre barítono que le cantó sus primeras canciones de cuna en la casa que tenían en Palermo. 
El azar quiso que esta mujer naciera precisamente un 14 de febrero de 1974, como señal inequívoca de que le cantaría al amor. Desde pequeña, acompañó a sus padres, quienes realizaban giras por toda la península itálica. A los cinco años empezó a tomar clases de canto, pero a los nueve se rebeló y quiso ser bailarina; sus papás no quisieron contrariarla y la inscribieron en la Academia Nacional de Danza de Italia. 
Cuenta ella misma que al iniciar la adolescencia no sabía qué rumbo tomaría su vida. Sin embargo, al escuchar en la radio a Madonna, Barbra Streisand, Stevie Wonder y Michael Jackson, supo que lo suyo era el pop. Su abuelo le sugirió que cantara arias de ópera, y así lo hizo; finalmente comprendió que sería famosa alternando temas populares y fragmentos operísticoscon arreglos contemporáneos. 
En 1999 se presentó en el Festival de San Remo interpretando “Un giorno in più”, obteniendo el segundo lugar en la categoría Nuevas Propuestas. Después de una década de intentarlo, grabó su primer álbum, Filippa Giordano (2000). Dos años después lanzó Il Rosso Amore y Prima Donna en 2005. 
Cuando Ennio Morricone la escuchó por vez primera, dijo: “No se trata de una buena cantante, es una fuera de serie”. (F.F.

Programa 
Filippa Giordano: Amor eterno / Vincerai per me / Va pensiero / O mio babbino caro / Una voce poco fa / Vissi d’arte / Chanson boheme / Il rosso amore / Lost bys calling / Addio del passato / Casta diva / Going to win / Ayer / Habanera / Ave María / Diez Pianos: Rapsodia Paganini / Oh Fortuna (Carmina Burana) / Seaside rendez-vous / Las bodas de Luis Alonso / O mio babbino caro / Por ti, volaré / Czardas / Stomping grounds / El negrito Bembón / Funiculi funicula / Regresa a mí / Nella fantasia / La Bikina / Granada.
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