jueves, 16 de marzo de 2006

Armando Manzanero y Susana Zabaleta


De la A a la Z / 16 y 18 de marzo, 2006 / 1 024 asistentes / 2 funciones /
 1:45 hrs. de duración / Promotor: Consecuencias S.A. de C.V. 

Fernando Figueroa
Cuando gasolina y fuego se juntan, el espacio arde y las pasiones salen al recreo; en este caso, el combustible lo proporciona el talento del compositor y la cantante es el incendio que no amaina. Curiosamente, el mobiliario del Lunario permanece intacto, pero las almas de los asistentes se carbonizan sin perder el rojo vivo. Es el infierno de todos tan querido. 
Con setenta años cumplidos, Armando Manzanero no está en su casa cuidando nietos, ni recordando cómo surgieron cientos de canciones y decenas de éxitos. Tampoco está en una mecedora viendo pasar por su mente los países donde se ha presentado, ni pensando que sus temas han sido interpretados por figuras como Frank Sinatra, Elvis Presley, Perry Como y Luis Miguel. No vive de sus rentas, ni está asomado al pasado reciente cuando alternó en grandes escenarios con José José, Marco Antonio Muñiz y Raúl Di Blasio, o en espacios íntimos, como este mismo, con Tania Libertad. 
El artista yucateco está al lado de una soprano que estudió canto en Roma, Florencia, Monterrey y en la ciudad de México; que ha participado en óperas como La Traviata y Elixir de amor; en comedias musicales como Violinista en el tejado, El hombre de la Mancha y Cats; en películas como Sobrenatural y Sexo, pudor y lágrimas; que ha trabajado en telenovelas y grabado cinco discos, pero que hasta ahora es popular gracias a que se convirtió en juez del programa de televisión Cantando por un sueño. 
Don Armando ha dicho que su mayor triunfo es conservar el cariño de su viejo público y conquistar a las nuevas generaciones, tal como se comprueba en la heterogénea composición de los asistentes, que disfrutan una primera parte dedicada sólo a él como pianista y cantante de sus propios temas. Los jóvenes descubren con azoro que no sólo es un gran compositor sino también un magnífico entretenedor, capaz de burlarse de sus paisanos, de sus familiares y de sí mismo. 
En su intervención solitaria, Zabaleta recurre a la potencia de su voz, al erotismo y al relajo para interpretar composiciones de Consuelo Velázquez (“Bésame mucho”) y Liliana Felipe (“Mala”). En “Tú me acostumbraste”, de Frank Domínguez, agrega eses juguetonas (“y tú me enseñastesss”) que arrancan carcajadas. Al igual que Manzanero, también sabe reírse de sí misma; pone a cantar “Piel canela” a los asistentes y los califica del uno al diez, además de agregar sarcasmos acerca de los improvisados concursantes. 
Cuando por fin se juntan el yucateco y la coahuilense, salen chispas. Ella lo acerca a su pecho y él dice que nunca había estado tan feliz con su estatura. Las bromas y las insinuaciones eróticas suben de tono cuando cantan “Por debajo de la mesa”; Susana dice que envidia el amor que el público le tiene a su acompañante; él, sin ambages, le contesta: “¡Qué buena está!”. 
Por si todo lo anterior no fuera suficiente, la noche sirve para el estreno de cuatro temas de Manzanero: “Fin de semana”, “No fue casualidad”, “Que sea en un parque” y “Matrimonio”, que resuenan con las voces de un dueto que, seguramente, tiene chamba para rato. 

Programa 
Armando Manzanero: Nunca / Aquel señor / Popurrí: Adoro - Mía - El ciego / De un bolero a un danzón / Voy a apagar la luz / Susana Zabaleta: Bésame mucho / Hablando con la noche / A nadie / Tú me acostumbraste / Piel canela / La chancla / Mala / Juntos: Que sea en un parque / Por debajo de la mesa / Fin de semana / Nos hizo falta tiempo / El matrimonio / No es casualidad / Contigo aprendí / Como yo te amé.
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