lunes, 20 de febrero de 2006

Ópera Bar La Traviata


20 y 27 de febrero, 2006 / 248 asistentes / 2 funciones / 1:35 hrs. de duración / 
Promotor: FUAAN Financiera, S.N.C / Octavio Arévalo 

Mariana Norandi 

El siglo pasado se caracterizó por una explosión de géneros musicales populares que gradualmente convirtieron a la ópera en una entidad elitista y minoritaria. En esta centuria y haciendo a un lado los proyectos mercadotécnicos inscritos en el crossover, el bel canto aparece rodeado de prejuicios culturales e intelectuales que lo han convertido en música “para entendidos”. Lo que en otros tiempos conquistó a todas las capas sociales, hoy sólo seduce a melómanos que se resisten a que la ópera sea un objeto en los museos. Por en un verdadero esfuerzo por impulsar el género y darle aire más fresco, el Lunario presenta Los lunes de ópera, donde este espacio plural se transforma en un bar para escuchar voces notables en un atractivo contexto. 
El proyecto se inaugura con La Traviata, de Giuseppe Verdi, dirigida por el tenor Octavio Arévalo, quien asegura que “la ópera no es para entender, sino para sentir”. Con tal premisa, evita escenarios solemnes, vestuario pomposo y un espacio formal para construir parámetros que dotan a la ópera de otros cánones estéticos y de apreciación. Como si fuera un cabaret al estilo berlinés de los años veinte, los cantantes interactúan y brindan con el público; su ropaje posee una naturalidad teatral que se aleja del atuendo barroco operístico; el decorado es simbólico y la intervención actoral se funde con la interpretación musical. Con estos recursos la ópera se despoja de la rigidez cultural con que se le caracteriza y se convierte en un espectáculo interdisciplinario donde hay artistas que actúan, cantan y bailan. 
La Traviata es una adaptación libre de Octavio Arévalo a la partitura de Verdi, quien se inspiró en La dama de las camelias, obra de Alejandro Dumas hijo, que ensalza el amor sin barreras. La puesta en escena intercala el teatro con el canto, por lo que el argumento de la actuación es pronunciado en español y lo que corresponde a la ópera está en italiano, sin que por ese hecho se pierda el argumento. En el montaje predomina el drama sobre la comedia, volviéndose aquélla una expresión más patente en el canto que en lo histriónico. 
El elenco es de calidad y ha comprendido perfectamente su misión de crear una nueva imagen de la ópera. El espectáculo se apoya en la intimidad que permite el Lunario, y con luces tenues y poca ornamentación ofrece al espectador un montaje que revive las palabras de Marcel Proust, en relación a que La Traviata es una obra “que va directamente al corazón”. 
El público, heterogéneo y curioso recibió con entusiasmo esta obra que no desacredita a la ópera clásica, sino que la glorifica desde un nuevo punto de vista. El resultado es atractivo y provocador porque encuentra el punto exacto donde el clasicismo y la vanguardia no se oponen, sino que se refuerzan para alentar propuestas creativas. Con semejantes virtudes, La Traviata ha mostrado en el Lunario su vigencia y adaptabilidad. 

Reparto 
Alma Muriel Margarita Gautier 
Claudia Cota Violetta Valery 
Octavio Arévalo Alfredo Germont 
Jesús Suaste Giorgo Germont 
Jesús Estrada Alejandro Dumas 
Charles Oppenheim Barón 
Mauricio Esquivel / Eduardo Herrera Gastón 
Diana Rosano / Yanit Shannon Annina 
Citlalli Caballero / Norma Flores y Jennifer Rivera Bailarinas 

Créditos 
Dirección y creación artística 
Octavio y Gerardo Arévalo 

Pianista 
Carlos Vázquez 

Coreografía 
Alma Cota 

Dirección de arte 
Gerardo Arévalo 

Diseño de vestuario 
Matilde Cejudo 
Irma Lunas 
Karina Soto 

Mobiliario 
Antonio Arias 

Productor asociado 
Jack Misrachi 

Asistente de escenografía 
Roberto López 

Producción ejecutiva 
Helena Hernández
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