viernes, 17 de febrero de 2006

Joan Manuel Serrat: Asignatura pendiente


Serrat Sinfónico / 17 y 18 de febrero, 2006 / 19 248 asistentes / 2 funciones / 
2:45 hrs. de duración / Promotor: Internado Infantil Guadalupano, A.C. 

Fernando Figueroa 
Empecemos con un lugar común: “Serrat, como los buenos vinos, mientras más viejo, mejor”. Sigamos con un intento de justificación de tan vil recurso: Luego de ser rozado por la guadaña de la Parca, Joan Manuel Serrat regresó a los escenarios con la actitud de quien vive cada instante como si fuera el último. Y como se trata de un verdadero artista, resulta natural que esa vivencia la transmita a quienes lo observan y disfrutan desde la primera hasta la más lejana fila. Tiene el buen gusto de no mencionar que viene de una operación que lo libró del cáncer de próstata; se limita a hacernos sentir que ya le ha dado vuelta a la página y nos invita a caminar por un tupido bosque de melodías que remiten a determinados pasajes personales. 
En 2003, grabó sus éxitos con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña; el tres de diciembre se presentó con tal agrupación en el célebre Palau Sant Jordi, como arranque de una gira internacional para mostrar al Serrat Sinfónico. En noviembre de 2004, antes de que el tour tocara el Distrito Federal, canceló presentaciones al darse cuenta de que la muerte quería pisar su huerto. El siguiente fue un año de triunfal guerra contra la enfermedad, que lo devolvió al camino con motor ajustado. “Fue como parar en el mecánico, hacer revisión y composturas; no es un asunto para ejercitar la sensiblería”, dijo en su momento a la prensa. 
Los albores de 2006 sirvieron para el reencuentro íntimo con el público en espacios pequeños; fue así que se produjo la gira Serrat 100x100, acompañado únicamente por el pianista Ricard Miralles. Con ese concepto, el compositor se presentó en febrero en el Palacio de Bellas Artes y pagó la asignatura pendiente con la ciudad de México: Serrat Sinfónico en el coloso de Reforma. 
De traje negro, sin corbata, aparece acompañado de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, dirigida por el huésped Joan Albert Amargós, arreglista del álbum referido. Arropado por ochenta músicos, navega sobre el Mediterráneo en un barquito de papel, mientras los espectadores realizamos viajes a la niñez para conversar con un ángel de la guarda amigo, y a la adolescencia para abrazar nuevamente a una mujer de cartón piedra. 
Para definir a este icono de la música popular, nadie como el escritor Manuel Vicent: “Serrat ha tenido el genio de representar una rebeldía moral, tenaz, comprometida, puesta a prueba en momentos muy difíciles, envuelta en un aura de la dicha de vivir”. Durante el concierto, El Nano recuerda a una de las víctimas de la Guerra Civil, Federico García Lorca, de quien toma prestadas unas líneas de “Herido de amor”. El mismo Vicent ha dicho que “Serrat era antifranquista antes de nacer porque su abuelo materno fue asesinado por los nacionales en Belchite, junto con otros veinte parientes, todos en la misma cuneta”. El bloque sinfónico finaliza con “Cantares”, coreada por una multitud que se amalgama con los versos de Machado. 
“Se siente uno tan bien acompañado por estos excelentes músicos y por un público tan maravilloso como ustedes, que les sugiero se den la oportunidad de tener una experiencia parecida”, dice irónico, a sabiendas de que noventa y nueve punto noventa y nueve por ciento de los asistentes jamás podremos hacerlo de manera literal, pero sí a través de una comunión entre él y los mal llamados “espectadores”. 
Vienen algunas complacencias con su voz y el piano de Miralles, el Sancho Panza que lo acompaña desde hace más de tres décadas. “Penélope”, “La saeta” y “Lucía”, no incluidas en Serrat Sinfónico, provocan euforia en el público y aplausos entre algunos instrumentistas. “Señora”, la más solicitada, jamás aparece; sin embargo, su autor liquida satisfactoriamente la deuda sinfónica, al grado de que los asistentes abandonan el recinto con la sensación de haber recibido intereses moratorios. 
La noche en Paseo de la Reforma invita a la celebración, tal vez a un brindis con Perinet, un tinto ligero que se cosecha en los viñedos que el propio Serrat tiene en Cataluña. Sirva este antojo para cerrar con el lugar común: Joan Manuel Serrat, como sus buenos vinos... 

Juglar de dos lenguas 
Aunque en gran parte del mundo, Serrat es considerado uno de los cantautores más representativos de habla hispana, inició su carrera artística interpretando temas en catalán, su lengua materna, a la que regresa de manera intermitente. A mediados de 2006, ha anunciado, presentará el álbumen ese idioma, en homenaje a la región de Menorca. 
Con apenas 20 años, Joan Manuel ingresó al movimiento Els Setze Jutges (Los Dieciséis Jueces), que defiende el derecho a cantar en la lengua regional, acción contraria a las disposiciones del gobierno franquista. 
En 1966 se le empieza a conocer en Cataluña por “Ara que tinc vint anys”, y al año siguiente alcanza la fama en toda España con “Cançó de matinada” y “Paraules d’amor”. Dos años más tarde grabó en español “Titiritero” y recibió presiones de algunos integrantes de la Nova Cançó, quienes lo tacharon de traidor. Pocos meses después, Serrat fue elegido como representante de España en el Festival Eurovisión, su condición para participar fue cantar en catalán. No se lo permitieron y además le aplicaron un severo veto en estaciones de radio y televisión que duró más allá de la muerte de Francisco Franco. Se creció al castigo y después de Cançons tradicionals lanzó el éxito “Poco antes de que den las diez”. Paulatinamente se apagó la polémica en torno a los idiomas en que canta y continúa alternándolos. 
En Serrat Sinfónico se incluyen 16 canciones, tres de las cuales requieren su respectiva traducción en el cuadernillo: “Cançó de matinada” (“Canción de madrugada”), “Pare” (“Padre”) y “Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys” (“Hace veinte años que digo que hace veinte años que tengo veinte años”). 
Su autor ha dicho que se le antojaba mucho cantar en catalán cuando lo prohibía el franquismo, y que le placía interpretar temas en español cuando alguien se sentía ofendido por ese hecho. “En resumen, reivindico mi derecho a hacer lo que me dé la gana”, comentó con esa inteligente picardía que le caracteriza. (F.F.

Programa 
La paloma / Mi niñez / Cançó de matinada / Herido de amor / La bella y el metro / Princesa / Penélope / Pare / Benito / Aquellas pequeñas cosas / De cartón piedra / Mediterráneo / Bendita música / Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys / Es caprichoso el azar / Pueblo blanco / Balada de otoño / Disculpe el señor / El carrusel del Furo / Barquito de papel / Cantares / Paurales d’amor / La saeta / Lucía.
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