viernes, 10 de febrero de 2006

Diana Mathes


Se solicita una diva / 10 de febrero, 2006 / 106 asistentes / Función única / 


2 hrs. de duración / Promotor: Diana Mathes / FUAAN 

Fernando Figueroa
El alma envejecida de una cantante permanece atrapada por siempre en el interior de un teatro. Ahí se mueve a sus anchas, se maquilla en los camerinos, platica con ella misma frente al espejo, escribe cartas a los hombres que pasaron por su vida sin dejar huellas de alegría y, ya en el escenario, se convierte en la diva que nunca fue. 
En el primer acto, Eloísa rememora grandiosos triunfos imaginarios. Desde ultratumba se equipara con figuras como Marlene Dietrich, Maria Callas, Greta Garbo, Edith Piaf y la cantante de color Leontyne Price, aunque en realidad sólo se parece a ellas en los fracasos amorosos y la infelicidad; resulta evidente que la soledad de esta alma en pena fue la constante durante su paso por la tierra. 
En el segundo acto, Eloísa joven quiere comerse al mundo y permite ser conquistada con flores y diamantes; al igual que muchas artistas, creyó enamorarse de un representante que prometió catapultarla al estrellato a cambio de caricias. Los golpes de la realidad aún no han mermado su buen humor y su capacidad de entrega al ser amado, a quien le envía recados que condensan siglos de sabiduría femenina: “Sin mí no eres el mismo”, “Nací para amarte, mientras tanto, te escribo”. 
La joven promesa del bel canto decide interrumpir un embarazo para no hacer lo mismo con su carrera artística y no importunar a su hombre, pero al paso de los años se preguntará todos los días y todas las noches dónde andará aquella criatura a la que no le permitió llegar al mundo. Aunque canta “La vida en rosa” con una amplia sonrisa, su existencia jamás se tiñe de ese color, pues el destino sólo le tiene reservado el rojo de la pasión y el negro de la tragedia, pues morirá al dar a luz. 
Para contarnos esta historia, Diana Mathes rompe con varios géneros artísticos; no se trata de una ópera ni de una comedia musical, pero contiene arias de ambas disciplinas. Aunque el piano a cargo de Jorge Goldblatt parece otro personaje, podría decirse que es un melodrama monologado o un espectáculo unipersonal, poético y musical que lleva el título Se solicita una diva, la más bella música francesa de todos los tiempos, tal como lo concibió la propia actriz y cantante, en complicidad con el director Miguel Garric. 
Originalmente, Mathes presentó este show en junio de 2005 en el Festival Internacional de Música, en Xalapa, que tuvo como invitado especial a Francia. Cuando conoció el Lunario, pensó que era ideal para las disquisiciones y el canto de esta diva con bella voz de soprano lírico. Respaldándola hay una sólida carrera que incluye participaciones como actriz y cantante en comerciales, telenovelas, conciertos, óperas y comedias musicales. En México hizo el papel de Christine en El Fantasma de la Ópera, y luego fue invitada a presentarlo en una versión en inglés que fue llevada a varias ciudades estadounidenses. Con esas tablas, Mathes creó Se solicita una diva y, tal vez de manera involuntaria, se convirtió en una de ellas. 



Programa 
Plaisir d’Amour / La Vie en Rose / Les Feuilles Mortes / La Mer / Les Yeux Ouvrant / Après un Rêve / Non, je ne Regrette Rien / Hymne a l’amour / Habanera, de Carmen / Elle a Fui, la Tourterelle, de Les Contes d’ Hoffmann / Gavotte, de Manon / La canción de las joyas, de Faust / Pleurez, Pleurez mes Yeux, de Le Cid

Créditos 
Dirección 
Miguel Garric 

Piano 
Jorge Goldblatt 

Escenografía y producción 
Héctor Terrones


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