sábado, 10 de diciembre de 2005

The Bad Plus


10 y 11 de diciembre, 2005 / 346 asistentes / 2 funciones / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: NY&MX 


David Cortés
La etiqueta nu jazz y hacer de los covers un modus operandi, no son una buena carta de presentación; sin embargo, en manos de The Bad Plus, banda que mezcla electrónica de la vieja escuela, grunge, drum & bass y rock alternativo con el jazz, resulta una excelente recomendación. 

Ethan Iverson (piano), David King (batería) y Reid Anderson (contrabajo) tienen tres producciones: These Are the Vistas (2003), Give (2004), Suspicious Activity? (2005), y su trayectoria ha ido de la relectura de material clásico a la composición propia. Si el argot jazzístico no ha cambiado y Bad designa lo bueno, la irreverencia de esta banda comienza desde el nombre y se extiende a su música. 
La reputación del trío se edificó con el remake, pero en su primera visita a esta ciudad llegó decidido a contradecir cualquier expectativa porque la mayoría de los temas ofrecidos fueron suyos y diseminó su filia por el country, pop y grunge, vertientes que conjugadas con el jazz le han valido a estos nativos del midwest estadounidense (Minnesota y Wisconsin) su inclusión en el nu jazz, corriente cuyos fundamentos están en el rock and roll, pero aderezados con las enseñanzas de Cecil Taylor, Max Roach y John Coltrane. 
Si a tan disímiles influencias agregamos la apariencia dispar de sus integrantes, tenemos en The Bad Plus a una entidad extraña que lleva esta cualidad a su sonido. Anderson, sobrio en su instrumento, funge como portavoz y presenta en español los temas, así como las historias en torno a ellos; Iverson sonríe sólo cuando es inevitable, aunque detrás de ese hieratismo se advierte lo bien que la está pasando; King, director musical, es enorme para lo diminuto de su batería y cuando más movimientos hace menos fuerte es el golpe y viceversa. Verlo agitarse, convulsionarse, muñequear y gesticular es todo un espectáculo. 
Si bien la música de The Bad Plus por instantes se reviste de visceralidad, también tiene una precisión matemática; ejemplo es “Physical Cities”, cuya parte media se construye con un obligatto —el compromiso de todos los músicos de tocar la misma frase musical— que repiten cuatro veces sin perder una nota. Por si fuera poco, en la deconstrucción de “Chariots of Fire”, literalmente realizaron un palimpsesto al dejar la línea melódica original en el fondo para sepultarla bajo una capa de free jazz, mientras que en una pieza original de Aphex Twin dieron muestras de su capacidad para hacer un drum & bass con instrumentos acústicos. 
Se autoproclaman malos, pero en directo demostraron ser mejores que en sus grabaciones, razón suficiente para no ser indiferentes ante una música pletórica en sorpresas. 

Programa 
Let Our Garden Grow 
Thrift Store Jewelry 
Björk 
Guilty Is the Question 
Knows the Diff 
Anthem for the Earnest 
Nostalgia 
Rhinoceros is my Profession 
Chariots of Fire 
Physical Cities 
Smells Like Teen Spirit
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