viernes, 2 de diciembre de 2005

Fobia: Qué doloroso es crecer


2 de diciembre, 2005 / 8 652 asistentes / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. DE C.V. 

Jesús Quintero
Reincorporado a la escena del rock local, Fobia se reencuentra en el Auditorio Nacional con sus seguidores de antaño, hoy padres de familia; con chicas que lucen como en desfile de modas y se hacen notar por sus piropos para Leonardo de Lozanne, pero ante todo con quienes añoran los ires y venires del “rock en tu idioma” de finales de los ochenta. 
Hace dos décadas, en un ambiente donde lo importante era “picar piedra” porque los mass media no tenían sus ojos puestos en el rock de manufactura local, Fobia causó ídem a sus colegas y a una porción considerable de escuchas por el porte que desde entonces distinguía a Lozanne, quien podría aparecer en revistas dedicadas a “los más bellos rostros”. Su galanura le provocó al quinteto ser considerado popero y fresa —pecados capitales en una escena donde a nadie le dolía la cara por ser guapo. Pero hoy, Leo continúa al pie del cañón y confirma que la apariencia no es todo para alcanzar el éxito. Esta noche como espectadores están los integrantes de bandas que en su momento competían con los autores de “El microbito”. El tiempo cura todos los talones. 
El piso del escenario despide luz y si bien remite a la pista donde Tony Manero se regodeaba en Fiebre de sábado por la noche (1977), Leo —instalado en el goce del aquí y ahora— está interesado en deleitar a sus seguidoras con sugestivos movimientos que no cesan ni cuando se instala frente al teclado. 
Tras ocho años de ausencia discográfica, Fobia regresa en plan grande con un nuevo álbum, Rosa Venus, bien apapachado por crítica y pacientes fans, y con este concierto para el que no se han escatimado recursos: enormes pantallas de video por doquier que no opacan el espectáculo brindado por cada músico. En ese sentido, el maestro de ceremonias por antonomasia es Cha, el bajista, quien se instala en la orilla opuesta del vocalista por carecer de poses y practicar un desparpajo bien recibido por el público que se deja guiar como en fiesta infantil: “¡Todos vamos a decirle hoooooola a Iñaki!”. Y allí están los miles: “¡Hooooooola, Iñaaaaki!”. 
Para ratificar que el presente es lo suyo, Rosa Venus es presentado casi de manera íntegra y coreado por quienes en apenas unos meses han hecho suyos esos diez temas. Comparado con Mundo feliz (1991), Leche (1993) y Amor chiquito (1995), el trabajo reciente exhibe más atención en los arreglos, y si bien, como ya es tradición, el amor es eje, haberse tropezado con varias piedras ha impedido la imposición del candor. Hoy tengo miedo de salirte a buscar, / tengo miedo de poderte encontrar. / Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de hablar, / tengo miedo de quererte besar, dice Leonardo en “Dos corazones”, mientras que a la prensa ha declarado sobre su visión del mundo: “Cuando ya estás en los treinta años te empiezas a dar cuenta de quién es la gente, de decepciones. Creo que los que andan por allí han pasado por situaciones como difíciles, como divorcios, desempleo, broncas. Obviamente es una edad más oscura”. 
El puente hacia las novedades se tiende con un “unplugged” electrificado por la guitarra de Paco Huidobro, y la ductilidad de su repertorio se nota con amplitud en “Caminito” y “El crucifijo”, donde la sencillez lírica permanece como sello característico de Fobia. En cuanto a desempeño técnico, Huidobro es quien más jugo saca a su instrumento, seguido de Jay en su papel de hombre-orquesta (batería y guitarra), pero lo que impera es el pop sin ramajes espesos. No hay solos instrumentales y las diferencias con las versiones originales son mínimas. 
“El microbito”, “Revolución sin manos”, “Veneno mil” y “Muy maniaco de mi parte” iluminan la memoria y son miles los que aprovechan esa guía para huir de la oscuridad e instalarse en un ayer amable, donde Fobia, Miguel Mateos, Soda Stereo, Radio Futura y La Castañeda proporcionaban el soundtrack del reven, de la displicencia… 
Cha asegura que el nombre de Rosa Venus llegó de manera azarosa: “Surgió de las giras, de los hoteles. Ese jaboncito es maravilloso porque sólo nos podemos bañar con él en este país. El rico y el pobre lo han usado alguna vez y todos hemos tenido ese dulce aroma en nuestras partes”. La reunión de esta noche, además de darle lozanía a la memoria, ha impregnado la piel de Fobia y de sus fans con ese olor característico que evidencia encuentros intensos y nunca olvidables. 

Sin Fobia al regreso 
Fobia debutó en el patio de una secundaria pública en 1987, abriendo un concierto a Trolebús, grupo de blues urbano. Paco Huidobro cantaba, Gabriel Kuri estaba en la batería, Cha en el bajo y Leonardo de Lozanne en los teclados (la llegada de Iñaki a las teclas, unos meses después, motivó varios enroques). El grupo empezó a ser un habitual en las carteleras de El Nueve, Tutti Fruti y Sugar. Kuri desertó y su lugar lo ocupó Jorge Amaro. Desinteresados en ampararse en el fusil y sí animados por la fiebre del “rock en tu idioma”, donde ya destacaban Neón, Los Amantes de Lola y Caifanes, entraron en 1990 al estudio de grabación. De allí salió Fobia con un clásico instantáneo: “El microbito”. Llegaron la proyección en radio y en la pantalla chica. Su concepto innegablemente pop quedó ratificado con Mundo feliz (1991), que sonó de manera insistente con “El diablo”, “Camila” y “Caminitos hacia el cosmos”. 
En un circuito apuntalado por la exposición en los medios electrónicos, Fobia cosechó triunfos con Leche (1993) y Amor chiquito (1995) del que brotó un auténtico himno: “Revolución sin manos”, pero a los pocos meses el baterista Jorge Amaro La Chiquis renunció para abrirse camino como productor y lo sustituyó Jay de la Cueva, que antes había estado con Microchips, Las Víctimas Del Doctor Cerebro y Molotov. Dos años después llegó Fobia on Ice, que registraba grabaciones en directo, y en 1998 para consternación de muchos, el quinteto anunció su desintegración y todos se enfrascaron en proyectos no exentos de reflectores: Leo grabó Leonardo de Lozanne (1999) y Turistas (2000); Iñaki, como productor, trabajó desde 1995 con su hermana Aurora para moldear el proyecto Aurora y La Academia, que puso su redondo homónimo en el mercado en 1997; después retomó su gusto por la producción audiovisual; Paco hizo música para películas y militó en Bikini y Morbo. Cha ha sido locutor radiofónico y junto a Jay de la Cueva forma parte del grupo de parodia Moderatto. 
Al empezar el nuevo siglo, aparecieron dos antologías: Lo mejor de Fobia (2001) y Wow 1987-2004. La atención del los fans evidenció que necesitaban a Fobia y luego de tres presentaciones en el Teatro Metropólitan, entró al estudio de grabación. Rosa Venus representa su retorno y en el Auditorio Nacional se dio su encuentro con el ayer y hoy. (J.Q.

Programa 
Bengala, telonero 
Miente 
Pulso 
Fortaleza 
Carretera 
Abril 
Mátenme porque me muero 
Mensaje 
Solar 
Aurora 

Fobia 
Rosa Venus 
No eres yo 
Todas las estrellas 
El pepinillo marino 
Corazón de caracol 
No soy un buen perdedor 
Descontrol 
Hipnotízame 
Caminito 
El crucifijo 
El diablo 
Dos corazones 
Doce pasos 
Un camino y un camión 
Vivo 
Veneno vil 
Muy maniaco de mi parte 
200 sábados 
Hoy tengo miedo 
Revolución sin manos 
El microbito 
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