viernes, 16 de diciembre de 2005

Colder


16 de diciembre, 2005 / 590 asistentes / Función única / 
3:45 hrs. de duración / Promotor: KIMIKA MANAGEMENT, S.C. 

Nayma González 
Para cerrar 2005 en el circuito de música independiente, Imeca Music ha propuesto un cartel muy adecuado con esta época del año. En colaboración con el patrocinador, el Lunario se convirtió en estación polar gracias a una imaginativa decoración. El vestíbulo está lleno de arbolitos de navidad plateados, pequeñas esferas de unicel cubren el piso cual nieve artificial y un gigantesco cartel funciona como telón con montañas nevadas y cielos despejados. Antes de entrar a la sala, una chica sueca, con carrito de helados, obsequia paletitas de piña con vodka. Adentro, letreros de neón, colocados sobre el bar y junto a la consola de sonido, ofrecen un contraste agradable con el ambiente gélido proporcionado por la ventilación, el hielo seco y, desde luego, por el grupo que en esta noche ha provocado una enorme convocatoria: Colder, proyecto del multitalentoso Marc Nguyen Tan. 
Antes de que Marc y sus tres músicos acompañantes literalmente lleguen del frío, el dueto Childs —originario de Ensenada—, con sus famosas electronic lullabies, entregó una notable presentación con su depurado manejo instrumental basado en programaciones por computadora y delicadas líneas de guitarra, más la ayuda de sus instrumentos de juguete. Le siguió Réplica, que esta vez rindió homenaje a Joy Division, y Álvaro Ruiz, del colectivo Noiselab, se asomó al escenario tras una larga ausencia, con un breve y visceral set de abigarradas texturas. 
Cuando la una de la mañana es parte del pasado, la gente recibe con afecto al artista sonoro y visual francés, quien escatima saludos para ir directo a esas canciones de finísima elaboración downtempo que nos preguntamos si en vivo serán diferentes a las conocidas en Again (2003) y Heat (2005), sus discos a la fecha. Por supuesto, resulta imposible duplicar en un escenario los detalles diseñados para escucharse con audífonos o un buen equipo de sonido; a cambio, la banda provee dinamismo y energía a esos pasajes sonoros. En vivo, Colder recuerda a los clásicos de la new wave más oscura de los ochenta, particularmente a New Order y Love and Rockets. 
Nguyen Tan, en su papel de figura frontal, despliega una tímida sensualidad muy en tono con su distanciamiento y serenidad vocal —más que vocalista se podría presentar como susurrador—, que reviste con melodías casi ocultas y una presencia escénica reservada y melancólica. Visten todos de negro y los envuelve una neblina que parece emanar de su música, circundando incluso a los presentes. Sin embargo, a diferencia de los grupos en que se inspira Marc, Colder opta por la elaboración de ambientes más que de historias; en tal sentido, es inútil dudar de la calidad estilística del grupo y de lo pertinaz de su presencia en esta temporada de añoranza y bajas temperaturas.
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