martes, 13 de septiembre de 2005

Así es mi tierra



Noche mexicana / 13 al 15 de septiembre, 2005 / 572 asistentes / 
3 funciones / 2 hrs. de duración / Promotor: Reyot 

Fernando Figueroa

Trompetas de cartón, serpentinas tricolores y matracas en las mesas son signos inequívocos de que ésta es una noche diferente en muchos sentidos. Se trata de celebrar la independencia de México con un espectáculo que sí incluye a un mariachi, además de instrumentistas y cantantes egresados del Conservatorio Nacional de Música, así como un grupo de bailarines folclóricos. 
Una orquesta de cámara de diez integrantes se encarga de crear un sólido soporte a canciones tradicionales de Veracruz, Oaxaca, Aguascalientes y Jalisco, interpretadas por cuatro tenores, dos sopranos y una mezzosoprano. Por su parte, el Ballet Citlaltonac enriquece el recorrido con coloridas coreografías y ropajes. 
El grito de “¡Viva México!” cobra mayor sentido cuando uno viaja con la imaginación por Veracruz mientras escucha “La bamba”, por Oaxaca al son de “Tortuga del arenal” o por Jalisco a ritmo de “Chapala”. Letras y armonías se entrelazan con los trajes regionales que vuelan como rehiletes. 
El Mariachi Azteca de Oro acompaña a los tenores cuando entonan temas que Jorge Negrete popularizó en su momento (“Flor de azalea”, “Charro mexicano”, “México lindo”), lo mismo que Alejandro Fernández en el nuevo siglo (“Nube viajera”, “A dónde vas tan sola”, “Sin tantita pena”). En este ambiente de nacionalismo desbordado suena a gloria el himno creado por Guadalupe Trigo: “Mi ciudad”. Una verdadera pelea de gallos —sin navajas— y el experto manejo de la reata por parte de un floreador le dan al lugar un aire de palenque y lienzo charro, respectivamente, aunque momentos después se hace presente la fiesta brava con los pasodobles “Granada” y “Silverio”, del inolvidable Agustín Lara. La noche mexicana, igual que la riqueza cultural del país, parece no tener fin. Aún hay tiempo para bailar un zapateado o para el coqueteo femenino con los rebozos, que se hacen nudo con las almas de quienes danzan y de quienes observan. 
Como despedida, el niño Edgar Hernández, ataviado con lujoso traje de charro, muestra excepcionales dotes vocales al presentar “Cielo rojo”, “El pastor” y “La cigarra”. Con su presencia parece garantizada la continuidad de esta forma de folclor musical. 
El público reconoce con prolongados aplausos la actuación de la mezzosoprano Oralia Martínez, de las sopranos Miriam Vilchis y María Luisa Dorantes, y de los tenores Alfredo Gallegos, Carlos Courrech, Héctor Vallín y Humberto Leguízamo, quienes pertenecen al Coro de la Ópera de Bellas Artes. Antonieta Cruz dirigió a los quince miembros del Ballet Citlaltonac y Gumaro González al Mariachi Azteca de Oro. 
El 15 de septiembre la fiesta continuó en las pantallas gigantes del Lunario con la transmisión en vivo del grito que dio el presidente Vicente Fox en el Zócalo de la ciudad de México, seguido del típico espectáculo de fuegos artificiales que iluminaban el cielo del Centro Histórico. 

Programa 
Cascabel 
La bamba 
Tortuga del arenal 
Nube viajera 
A dónde vas tan sola 
Sin tantita pena 
Mi ciudad 
Qué bonita es mi tierra 
Mi tierra mexicana 
Flor de azalea 
Charro mexicano 
México lindo 
Granada 
Silverio 
Novillero 
Carretero 
Chapala 
El sinaloense 
El viajero 
Popurrí huasteco 
Cielo rojo 
El pastor 
La cigarra
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