miércoles, 31 de agosto de 2005

Armando Manzanero y sus amigos: Fantasía a la quinta potencia


31 de agosto, 2005 / 8 838 asistentes / Función única / 
2 hrs. de duración / Promotor: MAS UTILIDADES, S.A. DE C.V. 

Julio Alejandro Quijano
Esta es la historia de un hombre que, contra toda corrección política, se “encerró” con cinco amigas en el Auditorio Nacional. Prometió que se reunirían sólo para platicar y cantar, así que las mujeres aceptaron, vistieron sus ropas más elegantes, afinaron sus voces y, para completar la fantasía, llevaron rosas rojas. 
Él se vistió con un traje beige y se paró en medio del escenario a esperar: “Me siento muy sabroso”, dijo. Una seguidora lo animó: “¡Arriba mi chiquito, tú puedes!”. Él respondió: “Le agradezco a la señora por las porras y también doy gracias al señor... al señor que me alumbra y que mucho hace con atinarme”. Tembló él, emocionado. Antes ya había tenido reuniones de este tipo pero nunca con cinco mujeres al mismo tiempo. ¿Estaba nervioso? Por respuesta, el público escuchó: Esperaré a que adivines mis versos de amor / a que en mis brazos encuentres calor. 
Con los ojos cerrados, cuando el reloj marcaba las nueve de la noche y eran evidentes los arrumacos entre las butacas, interpretó: Voy a apagar la luz para pensar en ti / y así dejar volar a mi imaginación. Abrió los ojos y allí estaba Edith Márquez con su voz educada: Hoy rocé tu cuerpo mientras dormías / y no había ni rastro del calor que tuviste un día. Él la abrazó y ella le ofreció su rosa mientras le decía: “En la vida uno tiene pocas oportunidades de conocer gente tan espiritual como usted. Muchas gracias don Armando”. Él cerró los ojos; desapareció Márquez y apareció Sofía Orozco, colombiana con quien ha cantado desde el cuatro de enero de 2005. La alianza ha sido tan satisfactoria que en la mayoría de sus conciertos la invita para interpretar: Dormir contigo / con la emoción / de que despertaré mañana. Su siguiente invitado no fue una mujer, sino Gualberto Castro, pero para el mejor funcionamiento de la fantasía, su actuación se cuece aparte. 
Sin cerrar los ojos recibió a “la niña más hermosa de México”. Lisset respondió al cumplido con las rodillas en el piso: “Muchas gracias don Armando”. Cuando la vio en el piso, él exclamó: “Desde aquí sus ojos se ven más verdes”. Ella le entregó su rosa y juntos cantaron “Nada personal”. La cuarta flor la recibió de Ana Cirré, a quien le obsequió una canción para que la estrenara esa noche: “A punto”. 
El reloj ya marcaba las diez de la noche. Otra vez se escuchó la porra: “¡Arriba mi chiquito, tu puedes!”. Entró entonces la amiga celosa y envidiosa, esa que se arrima con sensualidad al piano para pedir una dedicatoria y, al final, un beso. Se llama Susana Zabaleta y fue la única que no usó vestido negro, sino rojo brillante. Hablaron de todo, de la falta de humildad de Agustín Lara, de la falacia del gobierno del cambio, y de que nunca hay que quedarse con las ganas de decir “Te quiero”. “Déme un beso”, le ordenó Zabaleta a su amigo. Él se echó para atrás. “Chumi chumi chumi”, insistió la cantante con los labios en flor. Para evitarla pero satisfacerla al mismo tiempo, él tocó su piano y cantó: No existen limites / cuando mis labios se deslizan en tu boca, / inenarrable esa humedad / que se acrecenta en mis deseos. Dicen que un hombre lo es verdaderamente hasta que escucha su nombre en labios de una mujer. Esa noche, este hombre escuchó cinco veces la frase: “Gracias, don Armando”. 
Gualberto Castro se dirigió al compositor homenajeado: “Don Armando, el público me pidió otra canción, ¿podemos?”. 
—No me digas “Don”, para ti soy ¡El Negro Manzanero! 
—Está bien, don Armando, pero quiero cantar con usted “Somos novios”. 
—Mejor otra, ¿no? Hay mucha gente y pueden hablar… 
—Pero yo quiero cantar con usted algo… íntimamente. 
—Vamos a cantarla, y que digan lo que digan. 
Somos novios / pues los dos sentimos mutuo amor profundo... 
Las parejas acurrucadas en las butacas respondieron a coro: “¡Bravo!… ¡múa!, ¡bravo!… ¡múa!”. 
La fantasía de Armando Manzanero con sus amigos tuvo como final un baile: el compositor yucateco zapateó cual mariachi alegre con “¿Sabes una cosa?”, en homenaje a su maestro Rubén Fuentes. El público salió y se encontró con una noche lluviosa; es decir, ideal para cumplir sueños personales. Después de todo, Manzanero había cumplido el suyo y al final demostró que la seguidora entusiasta tenía razón desde un principio: su chiquito sí podía. 

Programa
Grupo 4 en Do 
Tributo a Los Panchos 
Piel canela 

Armando Manzanero 
Esperaré 
Somos novios 
Esta tarde vi llover 
No sé tú 
Contigo aprendí 
Voy a apagar la luz 

Edith Márquez 
No 
Cuando grita la piel 

Sofía Orozco 
Dormir contigo 
Tal vez, quizá 

Gualberto Castro 
Me vuelves loco 
Como yo te amé 

Lisset 
Nada personal 
Qué te digo 

Ana Cirré 
A punto 
Me prometo a mí misma 

Susana Zabaleta 
Por debajo de la mesa 
No existen límites 

Armando Manzanero 
Cómo fue 
Consentida 
Adoro 
Sabes una cosa 
Mírame fijamente 
La descarada 

Cronología 
1935 El 7 de diciembre en Mérida, Yucatán, nace Armando Manzanero, hijo de un trovador yucateco de hueso colorado. 
1943 Entra a estudiar música en la Escuela de Bellas Artes de Mérida. Cuatro años más tarde tomó clases de piano con la maestra Emma Rubio. De ahí en adelante vive “por y para la música”. 
1950 Escribe sus primeras canciones. Con la que debuta como compositor es “Nunca en el mundo”, de la cual existen 21 versiones y cuyo coro dice: Nunca en el mundo tendré / otro amor que mi ser / pueda hacer sucumbir / porque parte de mi alma eres tú / y me siento feliz. Todo un manifiesto. 
1955 Viaja a la ciudad de México, donde trabaja como pianista en centros nocturnos, acompañando a Carmela Rey, Rafael Vázquez y Luis Demetrio, quien le aconseja que dé sus temas un toque de libertad y picardía. 
1960 Conoce a Angélica María, quien con gran éxito interpreta canciones del compositor, como “Paso a pasito”. Aparece el primer álbum de Manzanero como cantante. La imagen de portada es una enorme manzana. 
1967 Su LP A mi amor, con mi amor se convierte en un éxito masivo. Aparece con más frecuencia en programas de radio y televisión. 
1970 “Somos Novios” es nominado al Grammy en una versión en inglés grabada por Perry Como con el título de “It’s Impossible”. 
1978 Gana el Festival de Mallorca con “Señor Amor”, interpretada por Dulce. 
1991 Produce Romances, de Luis Miguel, que en 15 días vende 700 mil copias. 
1995 Crea el espectáculo La Libertad de Manzanero con Tania Libertad que durante veinte años se ha presentado en distintos recintos con gran éxito. Es designado vicepresidente de la Sociedad de Artistas y Compositores de México. 
1996 Termina su contrato con BMG-Ariola y firma con Azteca Music, para el que compone el tema de la telenovela “Nada personal”. 
1997 Produce el espectáculo de Ramón Vargas para el 45 aniversario del Auditorio Nacional. 
2000 En España produce Duetos, en el que trabaja con Antonio Carmona, María Jiménez, Ana Torroja, Manú Tenorio y Rosario, entre otros. 
2003 Recibe un homenaje durante los Premios Billboard a la Música Latina. Allí señala que en México no hay una ley de derecho de autor que favorezca al compositor. 
2005 Compone la partitura para Ciudad Blanca, musical ubicado en el Yucatán de 1930. Tras 20 años de no trabajar juntos, produce un disco de José José, y prepara uno con temas inéditos de José Alfredo Jiménez. (J.A.Q.) 

Entrevista con Armando Manzanero 
Amor: Por amor todo se hace fácil, no sólo el amor por una mujer sino el amor a todo, a la vida, al trabajo, a la naturaleza. 
Armando Manzanero: Soy un tipo que trabaja mucho, disciplinado, constante, para quien la música es su vida, su pasión, su razón de ser. Yo por la música dejo lo que sea. 
Arte: Es la forma de decirnos qué somos, qué sentimos. 
Bohemia: Soy el tipo más raro e incongruente que pueda haber en este ambiente: no me gustan las reuniones, no conozco la palabra “bohemia”. No me desvelo nunca. Me considero el tipo más huraño habido y por haber. 
Bolero: El bolero es mi trabajo. Lo que en realidad oigo todo el tiempo es música instrumental, muchas composiciones de Brahms. 
Desamor: Nunca lo he sentido y la verdad es que no me arriesgo, por eso sólo puedo escribir canciones de amor. 
Éxito: Es lo que se aprecia cuando llega el fracaso. 
Fama: Nunca me afectó mucho porque soy un señor que comenzó desde muy abajo, soy de origen muy humilde y he hecho todo tipo de trabajos como músico, acompañante o integrante de orquestas. Con todos los años que tengo la gente me identifica como una persona muy común y corriente. 
Familia: Es la base de la sociedad. Claro, usted dirá: “Éste qué predica si se ha casado no sé cuántas veces”. Es cierto que no tengo la fortuna de haberme establecido con una sola familia, pero no quiere decir que no sepa que ahí está la clave de una sociedad bien integrada. 
Luis Miguel: Denme a otro como Luis Miguel y yo les hago otro disco como Romances. Él rompió todos los récords interpretando mis canciones, como lo hicieron antes Carlos Lico, Angélica María, Roberto Carlos. Pero con todo el amor que le tengo, estoy esperando por el que le va a seguir. 
México: Es un mosaico de colores, de sabores, de olores. Tiene de todo, es un país rico por su cultura, sus paisajes, sus mares. México es mi hogar, mi tierra. 
Música romántica: Es una música perenne y necesaria. Existirá mientras exista el deseo de tomar de la mano a la persona amada y manifestarle nuestro amor. Tendrá sus altas y bajas, pero permanecerá. 
Talento: Me desconcierta que muchos talentos mexicanos pasan desapercibidos, mientras otros sinvergüenzas y personas huecas reciben la atención de las grandes cadenas y medios de comunicación. 
Televisión: La televisión es algo que a pesar de que la domino y la trabajo, no es lo que más me gusta hacer. Yo amo el ambiente vivo, me gusta el contacto directo con el público. (J.A.Q.)
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