viernes, 15 de julio de 2005

Noise Fi - Happy Lab



15 de julio, 2005 / 994 asistentes / Función única / 


4 hrs. de duración / Promotor: Eclectic, S.A. de C.V. 

Nayma González
De vez en cuando es necesario recordar, por si la costumbre o la rutina se han asentado demasiado, las razones por las que nos mueve el rock como experiencia en vivo. Y nada tan afirmativo como un concierto visceral, energético y frenéticamente alegre como el llevado a cabo por dos invitados regiomontanos, She’s a Tease y Quiero Club, y como anfitriones, Los Dynamite y Sonido Lasser Drakar, reunidos a iniciativa de sus sellos, Happy Fi y Noise Lab. 
Un Lunario con lleno absoluto desde las diez de la noche fue testigo de los teloneros más contundentes que se han dejado ver en mucho tiempo: She’s a Tease, formado por siete integrantes, ejecutando un ska melódico, pegajoso y totalmente irresistible. La mezcolanza sonora, que por momentos remitía a un Madness fronterizo, elevó rápidamente y sin vacilaciones los ánimos de un público sorprendido y receptivo en el mismo tono: goce recíproco, todos bailando o brincando según las aptitudes y la certeza de que si alguien oponía resistencia era debido únicamente a su amargura terminal. Así, los músicos, como duendes poseídos, cerraron con el single “Modern Life”, reconocido inmediatamente por la chamacada
Arrobados por el torbellino de los Tease y después de una necesaria pausa para recobrar la brújula, salieron a escena Los Dynamite, oscura banda capitalina que tiene en su haber sólo un par de presentaciones en vivo y dos sencillos. Sonaron con marcadas influencias del tan en boga revival ochentero. Con un buen número de canciones sólidas y un estilo que recordaba por momento a The Killers o Bloc Party, ofrecieron un set efectivo durante cuarenta minutos, aunque sin el encanto ni la interacción entre la gente y la primera banda. 
Pero había más sorpresas en el baúl de Happy Lab, y vaya si se hizo honor al nombre: a escena los hijos putativos de Cyndi Lauper y Peaches como si ésta tuviera alma, Quiero Club, máquina de dulces a toda prueba. Sin melodías tan pegajosas como las de los Tease pero en un estado de excitación similar, al inicio de su participación pidieron oscuridad total en el Lunario para que los leotardos fluorescentes de las tres integrantes fueran la única luz que nos guiara hacia su festín de glotonería. Los ingredientes básicos eran un puñado de infecciosas canciones pop —una sobresaliente “No Coke”—, un hula-hula imparable y La Alegría, ese don de los dioses tan menospreciado por incontables veteranos y novatos del rock mexicano, y esta noche redimida. Al final de su participación quedó claro que Quiero Club se disputa con los Tease el número uno por la banda más divertida del país. “Ojalá todos estuvieran aquí arriba”, dicen al despedirse. De alguna manera lo estamos. 
Ya en territorios más familiares, Sonido Lasser Drakar se presentó sin riesgos ni variaciones. Confiados en la seguridad de su par de hits, el carisma naïf y los beats de sonidero raunchy de Emilio, ataviado en traje blanco de dandi de colonia popular, probaron ser uno de los actos más reconocidos de la escena electro-pop del Distrito Federal. Un concierto revitalizador en una noche de gigantesca y amarillísima luna llena que posiblemente fue la que hizo estallar este súbito laboratorio de tornillos zafados, vitalidad y celebración.
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