domingo, 5 de junio de 2005

Raphael: Vulnerable, humano y querido


Tour 2004 / 5 de junio, 2004 / 9 282 asistentes / Función única /
 2:30 hrs. de duración / Promotor: Erre Ele Asociados, S.A. de C.V. 

Rodrigo Farías Bárcenas
El preámbulo es el de siempre: movimientos en los pasillos, edecanes que van y vienen, la gente ocupa sus lugares. Todo parece igual hasta que, de súbito, a oscuras, la plática susurrante se transforma en un silencio nada usual: hay en él un respeto reverencial, imponente... Un azul tenue ilumina a cada uno de los músicos, concentrados en crear la ambientación propicia. La contundencia de un golpe de tarola reactiva los grandes reflectores en sincronía con aquel hombre que camina hacia el filo del escenario. Es cuando un coro de voces anónimas grita al unísono: “¡Te queremos, Raphaeeel!”. El aludido abre los brazos en toda su extensión y agradece el prolongado aplauso que mantiene a la gente de pie durante cinco intensos minutos. O quizá más... 
Las expresiones de júbilo harto cariñosas acompañan la interpretación de “La noche”. Al concluirla, el cantante español se quita el saco, negro como el resto de su característica indumentaria, y lanza un beso al aire en señal de reciprocidad. Con 61 años de edad luce en plenitud. De sonrisa jovial, a pesar de su rostro algo demacrado debido al desgaste físico y emocional que sufrió hace un año, a raíz de un trasplante de hígado. “Ave Fénix” no se refiere a este hecho en particular, pero sí representa su capacidad de sobrevivir. 
Con “Mi gran noche”, “Digan lo que digan” y sobre todo con “Despertar al amor”, el andaluz lleva su canto a esa dimensión humana que deja ver su vulnerabilidad, y también su fortaleza. Gema Lendoiro, periodista española, acerca de aquel trance doloroso, le preguntó: “¿Le tuvo miedo a la muerte?”. Después de un largo silencio, Raphael respondió: “Sí, yo estuve allí (...) pero no me gustó nada y volví”. El espectáculo, por el apoyo recibido, tiene un fondo de agradecimiento que no deja de sentirse. 
Aunque algunos no tuvimos la oportunidad de verlo en otras épocas, cuando en sus recitales abundaban las jovencitas que caían presas de la histeria, hoy somos testigos de que el otrora joven con aires de divo llegó a la madurez con mayor capacidad para conmover a su audiencia, que incluye igual a jóvenes, adultos, hombres y mujeres. El paso del tiempo se refleja en la actitud serena y segura, en el modo de estructurar la secuencia de las canciones que, a la luz de su renacimiento, adquieren mayor riqueza en los significados. Y más que por el contenido de las letras, por la absolutamente apasionada forma de cantar. Como reconocimiento, “Yo sigo siendo aquél” recibe una ovación de pie. 
La entrega se conjuga con recursos escénicos sencillos y el resultado es impactante. En “No puedo arrancarte de mí” una silla vacía agudiza el sentimiento de soledad. Mientras que en “Dijo de mí” la identidad quebrantada de un hombre abandonado es magnificada por un espejo. El drama que más nos toca, sin embargo, es aquél que se expresa al natural, sin artificio alguno, como el sorpresivo y conmovedor final de “Sí, pero no”, que Raphael ejecuta sin micrófono. Agradece la ovación con los brazos bien abiertos. Así, con la emoción al descubierto, nos lleva por pasajes románticos (“Maravilloso corazón”, “Como yo te amo”) y otras demostraciones de potencia vocal: “Ámame” a cappella y “Cuando tú no estás” acompañado del piano. El pasaje autobiográfico reaparece con un tema del primer disco post operatorio, titulado muy a propósito: De vuelta. Canta: “Sigo igual, sino tal cual, quizá desmejorado”. 
¿Qué camino ha seguido este Andaluz Universal, como lo nombró la revista Andalucía en el Mundo, para mantenerse actual durante más de cuarenta años? Casos de longevidad artística como el suyo son pocos en el mundo. El fenómeno se explica en parte por esta razón que esgrime él mismo: “Soy una persona muy adaptable a todo y por eso estoy vigente”. La banda que lo acompaña apoya esa premisa matizando las canciones a conveniencia, sin exagerar la dosis de los géneros auxiliares de la balada: reggae (“Somos”), rock (“Estuve enamorado”), ska (“Canción del trabajo”), rap (“Escándalo”)... 
Un gran comienzo tenía que llevarnos a un gran final. El Mariachi México de Pepe Villa acompaña un popurrí de rancheras. Después, ya sin éste, viene la emblemática “Yo soy aquél”. Cuatro décadas de experiencia en los foros más importantes del mundo le han dado a Raphael una maestría excepcional para relacionarse con el público. Sus recursos comunican de manera sutil y penetrante. Movimientos gráciles, mirada iluminada y sugerente, manos expresivas, casi de mimo. “Nunca me creo más de lo que soy”, ha dicho. Y en esas palabras, que muestran el conocimiento que tiene de sí, hay que buscar el secreto de su vigencia. 
La gente se pone de pie para despedirlo. Aplaude durante cinco intensos minutos. O quizá más... 

Cronología 
1943 Rafael Martos Sánchez nace el 5 de mayo en Linares, Jaén, España. Antes de cumplir un año su familia se traslada a Madrid. A los cinco se inicia en el canto en el Coro del Colegio San Antonio. 
1952 En un concurso celebrado en Salzburgo, Austria, lo reconocen como la mejor voz infantil de Europa. 
1956 Comienza su carrera profesional en la Fiesta Mayor de Gracia en Barcelona. 
1960 El dueño de una casa editora de música empieza a promoverlo. 
1961 “Tú, Cupido” es el primer capítulo de una historia discográfica sin interrupción hasta la fecha. 
1962 Gana el Festival de Benidorm, augurio del éxito por venir. Protagoniza su primera película: Las gemelas. 
1964 Su primer gran éxito: “Los hombres lloran también”. 
1965 “El tamborilero” marca el segundo peldaño en el ascenso al éxito. 
1966 Participa en el Festival de Eurovisión con “Yo soy aquél”, hoy su clásica. Al año siguiente lo haría con “Hablemos del amor”. 
1967 Debuta en el Madison Square Garden de Nueva York ayudado por Brian Epstein, manager de The Beatles. Canta en México por primera vez, con presentaciones apoteósicas en La Alameda y en el centro nocturno El Patio. 
1972 Contrae matrimonio con la escritora Natalia Figueroa, hija del marqués de Santo Floro. Jacobo, Alejandra y Manuel son sus hijos. 
1975 Rafael en Raphael, dirigida por Antonio Isasi, es la novena y última de sus películas. 
1987 Celebra 25 años de carrera en el estadio Santiago Bernabeu de Madrid. Asisten 114 mil personas. 
1996 A una calle de Linares la bautizan con su nombre. 
1998 Publica sus memorias: ¿Y mañana qué? Además de múltiples reconocimientos de los más altos jerarcas del mundo, recibe una condecoración del rey Juan Carlos I de España. 
2000 Debuta en el teatro con la obra Jekyll & Hyde. 
2003 Es sometido a un trasplante de hígado que cambia su visión de la vida. Graba De vuelta, con canciones de José Luis Perales, Alberto Cortés y Enrique Bunbury, entre otros. 
2004 Con más de 80 discos grabados en español, italiano, francés, inglés alemán e incluso japonés, El Divo de Linares es el único artista español que ha recibido un Disco de Uranio por la venta de más de 50 millones de unidades. Ha cantado en los escenarios más importantes del orbe. A 37 años de su primera visita a México, pisa el Auditorio Nacional. (R.F.B.

Programa 
La noche 
Ave Fénix 
Mi gran noche 
Digan lo que digan 
Despertar al amor 
Somos 
Yo sigo siendo aquél 
Desde aquel día 
No puedo arrancarte de mí 
Vámonos 
Dijo de mí 
Presumo 
¿Qué tal te va sin mí? 
Toco madera 
Sí, pero no 
En carne viva 
Maravilloso corazón 
Como yo te amo 
Te estoy queriendo tanto 
Desmejorado 
Amor mío 
Ámame 
Tema de amor 
Cuando tú no estás 
No me puedo quejar 
Popurrí: Estuve enamorado / La canción del trabajo / Escándalo 
Ave María 
Estar enamorado 
Popurrí: No me amenaces / Corazón, corazón / La Llorona / Huapango torero 
Volveré a nacer 
Qué sabe nadie 
Yo soy aquél 
Aleluya del silencio
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.