viernes, 17 de junio de 2005

Espectáculo de Shangai: Como teatro de revista

5000 años de cultura china / 17 de junio, 2005 / 3 977 asistentes / Función única / 
2:00 hrs. de duración / Promotor: Promociones Artísticas MJ 

Olivia Ortiz 
La palabra espectáculo es reinventada cada vez que se abre un telón. Shanghai Song and Dance Ensemble (SSDE) nos lo recordó al presentar en el Auditorio Nacional la gala 5000 años de cultura china. Fundada en 1979, el SSDE tiene fama de ser “el gran mensajero de la cultura de la nación china” por recrear ópera, danza y música folclórica y popular de aquel país con todo tipo de calibres. 
Rememorando al teatro de revista, dos presentadoras —una hablando chino y otra español— introducen a los espectadores en cada número. Hablan de valles y montañas, costumbres y grupos étnicos, canciones tradicionales y acontecimientos modernos, todo transformado en color y movimiento con el talento de más de sesenta bailarines, bajo la dirección de Huang Quianming. 
La vocación de SSDE por retratar de manera estilizada cada época o acontecimiento cuesta muchos billetes. El majestuoso vestuario exigió una inversión de tres millones de dólares y el cartel cuenta con notables artistas que reproducen el sincretismo de una antigua cultura permeada por los ritmos y estilos modernos. Aunque semejante gasto contrasta con las modesta escenografía y una pista musical grabada con sintetizadores. 
Hoy las fiestas chinas van más allá de las cabezas de dragón características de las celebraciones del año nuevo. Con su espectáculo, SSDE confirma que si bien aquella nación está atenta a sus tradiciones, ahora, como potencia económica, no es ajena a los artefactos sonoros y visuales de moda en Estados Unidos e Inglaterra. Por eso de todo cabe en el escenario: bailarines que se transforman en guerreros y ninfas que se asoman al espejo con ganas de verse como Britney Spears. En el terreno clásico, hay danzas representadas por mujeres u hombres que, según la tradición, nunca deben compartir el foro. Las primeras lucen trajes coloridos, esbeltas siluetas, sonrisas tímidas y realizan movimientos suaves que parecen insistir en confinar el carácter dócil como exclusivo y natural de las mujeres en una época donde está demostrado que esos modales femeninos son tan aprendidos como la fortaleza y gallardía masculina, ésta representada por los bailarines que evocan a los soldados de terracota de la tumba de Qin Shihuang, primer emperador de la dinastía Qin (221-206 a.C.). 
China, sin embargo, no vive en el pasado y cuando las bailarinas irrumpen para interpretar “Patatio”, se oyen algunos murmullos entre el público que esperaba candor envuelto en seda. Lo que se ve es la estética promovida por MTV: ceñidos pantalones a la cadera, botas con tacón de aguja, sombreros texanos y picardía que sirve para recordarnos que así como las noticias le dan la vuelta al orbe, también lo hacen las imágenes impuestas de lo que es sexy. 
La risa también tiene cabida con un arte de apariencia mínima que sólo pueden ejercer los que tienen sensibilidad de gigante: un marionetista y su muñeco llegan para interpretar “Cien pájaros que admiran al Fénix”. La marioneta, simpática y con asombrosa expresividad, “toca” una corneta de manera diestra; transmite una pasión que provoca simpatía y ternura por los detalles que la vuelven humana. 
Según los historiadores, la ópera floreció en China al final de la dinastía de Yuan (1368 –1644 d.C.), convirtiéndose en otro de los tesoros culturales de aquella nación y adelantándose casi dos siglos a Claudio Monteverdi (1567-1643), padre de la ópera que hoy conocemos. En ese terreno, la soprano Yu Lihong tiene un manejo de la voz poco común en Occidente; si bien no recurre a la escala de cinco notas de la música china, su canto remite a paisajes insólitos, y el tenor Du Jigang interpreta las arias “Nessun dorma!” de Turandot y “La donna e mobile” de Rigoletto, con una seguridad escénica y voz tan excelsa que el público lo despide de pie. 
Para confirmar que en las tradiciones es donde mejor brilla la lentejuela, SSDE representa la “Danza de oro y plata”, que regularmente se ofrece a los jefes de estado cuando visitan China. Y aunque más que un número coreográfico es un desfile de vestuarios de las dinastías Ming y Quin, la ostentación no deja duda de que la grandeza de un imperio se mide también por cómo se porta un vestido. Al final, tras los aplausos y caravanas, y sin mediar palabras, los añorantes de su patria toman fotografías a los artistas para avivar el recuerdo de un país que vive con un pie en el pasado y otro en el presente. 

Cuidando y reinventando la tradición 
Formado en 1979, después de la Revolución Cultural, el Shanghai Song and Dance Ensemble es una de las compañías artísticas con mayor prestigio. En su propia nación, aparece con regularidad en programas de televisión y ha sido apreciado por incontables jefes de estado, así como en los Juegos Asiáticos, celebrados en Beijing; en el Festival de Artes Asiáticas, en Singapur, y en la Bienal de la Danza, en Lyon, Francia. 
Interesado en difundir danza y música de diversas épocas, el SSDE parte de las expresiones artísticas étnicas, reinventándolas para ofrecerlas con un lenguaje renovado, pero también atento a sus raíces. 
Algunos de sus trabajos más premiados han sido los dramas dancísticos centrados en el folclor chino y en figuras históricas como Su Wu El Patriota y el general Yue Fei, donde destacan los lujosos trajes y las reconstrucciones de bailes cortesanos de antiguas dinastías. 
Bajo la dirección artística de Doudou Huang, quien en 2000, con tan sólo 23 años, asumió ese cargo, el SSDE integra a su programa danzas y símbolos del mundo contemporáneo, lo que provoca tanto críticas de los puristas como apoyo de los jóvenes chinos, quienes no desean ser portadores de un folclor desdibujado por el paso del tiempo. 
A finales de 2005, por idea de Huang —bautizado como El Baryshnikov de China—, el SSDE colaboró con la Compañía de Danza de Sydney para montar el drama dancístico Mulan, popular cuento chino acerca de una joven que se disfraza de soldado para evitar que su padre vaya a la guerra, convirtiéndose en connotada figura histórica. 
El SSDE, conocido también como La llave para abrir la ventana del alma de la gente, se presentó en 2005 por primera vez en nuestro país por invitación de la Conferencia de Centroamérica y Sudamérica para la Promoción Pacífica de China, y por un intercambio cultural de las organizaciones civiles entre China y México. (O.O.

Programa 
Danza de China 
Tang Jieya 

Alma de las Terracotas de la Dinastía Quin (Danza masculina) 
Fang Guang y bailarines 

Música de “Cien pájaros que admiran al Fénix” 
Títere 

Patatio (Danza femenina) 
Wu Jiali 

Danza de Cuerno de Búfalo (Danza masculina) 
Fan Guang 

Danza Folklórica de Kangding (Danza femenina) 
Xu 

Las muchachas de la montaña Ari, Altiplano de Qinghai y Tibet 
Yu Lihong 

Danza de Fuerza / Danza Triple 
Wu Yinzhang, Jiang Pengtao y Wang Qian 

Danza Destape su Velo 
Tang Jieya, Zhang Fan, Wu Hao 

Nessun dorma! 
La donna e mobile 
Du Jigang 

Danza de Oro y Plata 
Vestidos de la Dinastía Qin. 
Toda la compañía 

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