jueves, 5 de mayo de 2005

Silvio Rodríguez: Cita con ángeles y con Silvio


5 al 7 de mayo, 2005 / 28 587 asistentes / 3 funciones /
 2:30 hrs. de duración / Promotor: FUAAN / OCESA, S.A. de C.V. 

Patricio Ruffo Healy 
Si la no tan nueva trova cubana está cumpliendo treinta y siete años, entonces ¿por qué la mayoría de los que hoy atiborran el Auditorio para escuchar a Silvio Rodríguez andan entre los veinte y treinta y tantos?. “Yo transcurro y el público no”, explica Silvio, “me sucede en todas partes”. Parece que muchos jóvenes rechazan a los cantantes prefabricados. Necesitan un músico-poeta comprometido en cantar sobre la libertad, el dolor, la guerra, la rabia, la realidad política. 
El público está inquieto. El excelente grupo Trovarroco intenta calmarlo con “Reclamo místico”, clásica de Miguel Matamoros. Pero la alta guitarrística es interrumpida con aplausos. La gente quiere a Silvio ¡ya! Él entra aplomado ante el clamor jubiloso y abre con “Mi casa ha sido tomada por las flores” y “Casiopea”. Con ellas se ingresa a ese universo silviano, tan literario como musical. Todo embona perfectamente en el término “trova”: el poema-relato que se canta. 
Le piden las clásicas, pero él ha venido a presentar su disco Cita con ángeles y entona “El matador”, compuesta en el Playa Girón, aquel barco pesquero de “hombres y solamente hombres sobre cubierta” en el que se embarcó en 1969. Este álbum es una reflexión sobre el absurdo de la guerra. “Occidente le debe mucho a Irak… Walt Disney le saca dinero a Aladino y no le retribuye”, dice ante la risa general y canta “Sinuhé”, alegoría de un hombre que vive en esa zona del mundo donde se ha impuesto el horror. 
La guitarra virtuosa, el tres cubano, el contrabajo de Trovarroco y las percusiones de Olivier Valdez acompañan impecables a Silvio. Niurka González, su compañera sentimental, canta sin palabras con su flauta, mientras que con el clarinete da un sabor de blues a “Alabanzas” y “Letra de piel”. Cuando cuenta la historia del viejo vendedor de tira-piedras y papalotes, el público estalla emocionado porque la ha pedido a gritos y ahora la canta: El papalote cae, cae, cae. El aplauso calienta el ambiente. “¡Que viva Cuba socialista!”, grita alguien. Silvio responde tranquilo: “Sí, que viva”, y platica de cuando conoció a Compay Segundo en París. “Él hacía tres conciertos diarios y yo no podía ni con uno”. Luego de “Rosana”, dedicada al fallecido integrante de Buena Vista Social Club, añade: “Compay representa la misma zona de la trova que yo seguí”, pues la trova es un territorio inmenso donde habitan matices de son, bolero y otros géneros cubanos. “Hay un trovador de Cien Fuegos que venía del bolero y que también pertenece a esta zona”. Lo hace subir el escenario. Es Lázaro García, quien interpreta “Carretón” y “Siempre será el amor” con reminiscencias de bolero. Consigue un fuerte aplauso. 
Silvio no sería trovador si no existieran mujeres en sus canciones, si no cantara historias de amor como “Leyenda de los dos amantes”, acerca de los que se enroscan húmedamente “como tiernas babosas de la campiña”. Sus influencias van más allá de Latinoamérica. Es hijo de Serrat, Chico Buarque y también de The Beatles. Recuerda que en los sesenta tenía una amiga estadounidense que amaba a Bob Dylan. Cuando se despidió de ella, le compuso “El día en que voy a partir”. La guitarra de acompañamiento es tañida al estilo country, pero el requinto sigue motivos cubanos. Silvio toca la armónica como Dylan. El resultado es un divertido híbrido que homenajea al gran trovador estadounidense. 
Cuando Silvio empezó a componer, en Cuba el rock era considerado una peste imperialista y tuvo que sortear muchos obstáculos para poder tocar. “Camelot” y “A dónde van las palabras” le hacen guiños a este género, en tanto que “Pedacitos de papel al viento” está inspirada en el sonido del mariachi, porque la arcilla de sus canciones viene de muchos lugares. Ahora se queda sólo con su guitarra y sus éxitos “Playa Girón” y “Te doy una canción”. Poetas, músicos, historiadores y contadores se vuelven una sola voz en el Auditorio. Advierte que la palabra “cantautor”, inventado en San Remo, no le gusta. Él es un trovador (aquel que encuentra) en toda la amplitud del término. Saca de su bolsa de mago la extraordinaria canción que le da título a su álbum más reciente. Él y Niurka, con sus respectivos instrumentos, “siguen” a un ángel por el caótico mundo actual. El público está encantado y lanza un alarido al escuchar los acordes de “Ojalá”. Después de “Sueño con serpientes”, el auditorio desbordado de gozo pide más. Silvio no cede de inmediato, quiere a sus escuchas al rojo vivo, sólo para rociarlos con la gasolina de “El elegido”. Se va y la gente que es llamarada, explota cuando el cubano regresa con su “Pequeña serenata diurna”. Los músicos se retiran. Muchos comienzan a irse porque no creen que vuelvan a salir. Pero sí lo hacen y rematan con “Verónica del Mar”. Silvio deja la guitarra, inclina la cabeza agradecido y desaparece. En los espectadores queda el deseo de verlo otra vez. 

Cronología 
1946 El 29 de noviembre nace en San Antonio de los Baños, Cuba. A su padre, campesino y carpintero, y a su madre, peinadora, les gusta cantar boleros y sones. 
1962-64 A los 16 años toma sus primeras lecciones de piano y comienza a familiarizarse con técnicas de interpretación. 
1964-65 Cumple con su servicio militar obligatorio, donde aprende telegrafía y es ayudante de operador de radio. En el ejército conoce a Esteban Baños, quien le enseña a tocar la guitarra. Escribe sus primeras canciones. 
1967 Debuta en el programa de tv Música y estrellas¸ a donde llega con sus botas militares, los únicos zapatos que posee. Consigue trabajo en la televisión cubana y forma parte del equipo de producción del programa Mientras tanto. 
1968 Es despedido tras ser acusado de contrarrevolucionario por presentar en su programa a una pareja besándose, —acto prohibido por la censura—, defender a The Beatles y al rock. Protesta con las canciones “Debo partirme en dos” y “Resumen de noticias”. 
1969 Se funda el Grupo de Experimentación Sonora, donde participa con Leo Brower, Pablo Milanés y Noel Nicola, entre otros. Se embarca en el Playa Girón y contribuye en la campaña de alfabetización en Angola. 
1970-75 Regresa al Grupo de Experimentación Sonora, donde aprende diversas materias musicales. Perfecciona su técnica guitarrística con Leo Brower y compone cientos de canciones. Días y flores (1975) es su primer disco como solista. 
1978 Al final de este viaje incluye “Ojalá” y “Óleo de mujer con sombrero”. 
1979 Ramo de nubes está dedicado al vigésimo aniversario de la Revolución Cubana. 
1982-87 “Unicornio Azul” se convierte en uno de los temas que más lo identifican. Cinco años después, graba Causas y azares. 
1992 Silvio contiene “El Necio” en la que critica el bloqueo a Cuba y exige la devolución de la base de Guantánamo a los cubanos. 
1994-96 Rodríguez lo dedica a su padre. Más adelante graba Domínguez para su madre. 
1998 Con Mariposas recicla viejas canciones como “Días y flores”. La crítica lo acusa de haber quitado fuerza a las versiones originales. 
2005 Tras una ausencia de cinco años y para promover Cita con ángeles (2003), que aborda entre otros temas la guerra en Irak y la tragedia ocurrida el 11 de septiembre en Chile (1973) y Nueva York (2001), se presenta, una vez más, en el Auditorio Nacional. (P.R.H.

Programa 
Tema Trovarroco 
Reclamo místico 
Mi casa ha sido tomada por las flores 
Casiopea 
El matador 
Sinuhé 
Alabanzas 
Letra de piel 
El papalote 
Rosana 
Leyenda de los dos amantes 
El día en que voy a partir 
Camelot 
Pedacito de papel al viento 
¿A dónde van? 
Playa Girón 
Te doy una canción 
El sol no da de beber 
La canción de la trova 
Canto arena 
Cita con ángeles 
Canción del elegido 
Ojalá 
Sueño con serpientes 
Verónica del Mar 
Unicornio 
Pequeña serenata diurna
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