miércoles, 25 de mayo de 2005

Creedence Clearwater Revisited: Lenta combustión



25 de mayo, 2005 / 9 690 asistentes / Función única /


 2:15 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Rocío Sánchez
Abraham Lincoln manifestaba: “Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer a todos los que le siguen”. Creedence Clearwater Revisited (CCR) satisface gran parte de los caprichos que claman los fans en cada concierto. El preludio a su presentación —la tercera en el Auditorio Nacional— es escueto. Los integrantes de CCR llegan al escenario sin gestos apoteósicos ni explosiones, como si entraran al garage para ensayar sin prisas. Una vez en posesión de sus instrumentos, vienen los acordes de “Born on the Bayou”, pero la primera reacción del público no es precisamente de júbilo incendiario. Tal vez muchos de los espectadores los han visto antes y saben que el programa es casi el mismo en cada visita. 
El legado vocal, calificado con grandes ovaciones, sigue siendo responsabilidad de John Tristao, con su imagen de veterano motociclista, como recién apeado de una Harley Davidson. Sus labores alternas: guitarra de acompañamiento, palabras de agradecimiento, un par de comentarios chuscos y presentación de sus compañeros. A diferencia de los conciertos anteriores, Tall Morris es ahora quien porta la guitarra líder, que en su momento pulsó John Fogerty. Con un currículo que comprende participaciones con Huey Lewis and the News, The Sons of Champlin y con el virtuoso bajista Stu Hamm, su técnica prodigiosa en el solo de la inmortal “Suzie Q” y su carisma consiguen que la gente le entregue aplausos y reverencias. Pero es hasta el primer acorde de “Hey Tonight” cuando el público siente el llamado. Se levanta de sus asientos y con palmadas unísonas acompaña “Fortunate Son”. Para muchos, el encuentro es alimento a la memoria; para otros, asomarse a una época que no les correspondió; para todos —el comerciante y su esposa, el estudiante, el oficinista—, significa corroborar que la buena música no envejece. 
La preferencia por ciertas canciones es contundente, sobre todo hacia aquellas que se instalaron en el inconsciente colectivo gracias a la radio. Tal vez por eso, con “Run Through the Jungle” —de las menos transmitidas en nuestras pobres estaciones de clásicos— la gente retornó a sus butacas sin corear estrofa alguna. Además, en desacato a la versión original, el grupo también causó un colapso cuando en “Molina” prescindió del saxofón, ¡que tanto sabor aporta!, y para rematar dejó incompleta su ejecución. 
Steve Gunner, miembro de Revisited desde su alumbramiento, muestra su habilidad en varios momentos: con guitarra acústica en el acompañamiento de “Green River”, “Who’ll Stop The Rain?” y “Bad Moon Risin”; armónica en “Commotion”; maracas en “Suzie Q”, y pandero en “I Heard It Through The Grapevine”. El reconocimiento de los espectadores —sobre todo en aplausos— es para Doug Cosmo Clifford. Impacta su imagen serena, sumamente concentrado y con gran rudeza en los brazos para tundir la batería. El siguiente en cosechar ovaciones es Stu Cook, con su bajo de cinco cuerdas. El gran portador del sello característico de Revival está ahora enfocado a su labor sin protagonismo alguno. A los dos miembros originales les queda claro que aún se perciben sus notas como el caer de la lluvia... en nuestros oídos. 
Ante el cambio de guitarra líder se puede cuestionar: ¿la sombra de Fogerty es tan difícil de borrar o simplemente la banda no pretende buscar un sucesor? Lo hoy conseguido es reproducir música de Revival y no usurpar una imagen que la mayor parte de los fans tiene presente: un look que comprendía corte de cabello al estilo Beatle (en cualquiera de sus etapas), barbas y mostachos, camisa de franela o playera con teñidos psicodélicos, jeans o en caso extremo pantalón de piel, botas puntiagudas o zapatos de gamuza. No había de otra, era el inconfundible estilo de los años sesenta, del country y rock californianos. No obstante, en la pantalla exterior del Auditorio se transmitía, durante el anuncio del concierto, un fragmento del legendario video de “Lookin’ Out My Back Door”, con los Fogerty y compañía ante todo divirtiéndose. ¿Por qué usar la imagen de los hermanos líderes, particularmente la de John, que ya no están? Por una razón simple y sencilla: las composiciones y arreglos fueron de John, aunque de acuerdo con el veredicto de un juez estadounidense se estipuló que eran del grupo. 
Finalmente, Revival o Revisited... ¿quién detiene al grupo? Dos encores y el coro persistente en más de nueve mil gargantas —“¡Creedence, Creedence!”— demuestran que la formación es lo de menos. Lo ideal es que bastó un instante para crear un éxito y una vida entera para convertirse en leyenda. 

Fogerty vs. El Señor de los Derechos 
En 1968 el empresario Saul Zaentz compra Fantasy Records, disquera que produce a The Golliwogs, a quienes sugiere cambiar de nombre y se bautizan como Creedence Clearwater Revival. El origen de tal denominación proviene del nombre de un amigo del grupo, Creedence Newball; y Clearwater, de un anuncio de cerveza que hacía hincapié en la pureza del agua con que se elaboraba la espumosa bebida: “I can give you clear water”. John Fogerty asegura que la última palabra es la más poética de todo el nombre: Revival, tras considerar al grupo el cuartel ideal para estar juntos y redimirse de sus fracasos anteriores. 
Cuatro años más tarde, tras el rotundo éxito de Creedence, Fogerty invierte sus ideas en un álbum como solista: The Blue Ridge Rangers (Fantasy, 1973). En 1974 intenta hacer tratos con Fantasy Records que se pueden traducir como su anhelo por separarse del grupo. Zaentz entabla una demanda para quedarse con los derechos de autor, a pesar de que había un evidente creador de los temas. Gana la batalla y decide comercializar infinidad de recopilaciones y conciertos en vivo, sin el consentimiento de Fogerty. 
El compositor responde desde su creatividad: en el álbum Centerfield (1985, Warner), las canciones “Zanz Kan’t Danz” y “Mr. Greed” son ataques directos a Zaentz, quien, furioso, inicia otro juicio. Fogerty encuentra una elegante salida: cambia Zanz por Vanz. El músico enfrenta otro lío legal porque el coro de “The Old Man Down the Road”, es parecido al de “Run Through the Jungle”, y sale bien librado. 
En 1995, Stu y Doug deciden retomar el camino de Creedence e invitan a John Fogerty. Su negativa es rotunda porque volver con ellos es permitirles el uso del legendario nombre. Deciden seguir como Creedence Clearwater Revisited. John Fogerty resiste y obtiene un Grammy por Blue Moon Swamp, su quinta producción solista. 
Además de recibir las regalías por las canciones de CCR, Saul Zaentz es dueño de los derechos de mercadotecnia y filmación de El señor de los anillos, por lo que el trabajo del director Peter Jackson le ha dejado notables beneficios. (R.S.

Programa 
Born on the Bayou 
Green River 
Lodi 
Commotion 
Who’ll Stop the Rain? 
Suzie Q 
Hey Tonight 
Long As I Can See the Light 
Down on the Corner 
Lookin’ Out My Back Door 
Cotton Fields 
I Heard It Through the Grapevine 
Midnight Special 
Bad Moon Rising 
Proud Mary 
Fortunate Son 
Have You Ever Seen the Rain? 
Travelin’ Band 
Molina 
Run Through the Jungle 
Up Around the Bend
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