jueves, 12 de mayo de 2005

Alejandro Fernández: De Potrillo a Pegaso


12 al 15 y 19 al 22 de mayo, 2005 / 77 427 asistentes / 8 funciones / 
3 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.

Mariana Norandi
Aparentemente, los conciertos de Alejandro Fernández son muy parecidos. No despliega una escenográfica espectacular, no faltan las canciones de siempre al tiempo que presenta nuevo material discográfico, combina su faceta de charro con la de baladista, se dirige pocas veces al público y lo acompaña un grupo de mariachis digno de ser recordado. Pero bajo esta imagen yace un concepto artístico en evolución. Este intérprete no es el mismo que empezó hace quince años de la mano de su papá, ni siquiera se parece al cantante de hace un par de años en el Auditorio Nacional. En el último lustro su carrera ha desafiado la ley de la gravedad y ha dejado de avanzar para comenzar a volar, nutriéndose de otros sustentos artísticos como el cine o la ópera, lo que se refleja en su desenvolvimiento sobre el escenario: cómo se dirige a los espectadores, la selección de sus canciones, su búsqueda musical y, sobre todo, su manera de cantar. Un estilo que, por el momento, no tiene rival. 
Alejandro Fernández representa un parteaguas en la canción vernácula. Un hombre de su tiempo que ha reconquistado la música mexicana, pero desde la actualidad, manteniendo el sonido tradicional y enriqueciéndolo con pop, bachata o cumbia. Un artista no conforme con su herencia musical y que trascendiendo legados familiares y culturales, reimpulsó un género necesitado de nuevos aires. Aires que ya han comenzado a soplar fuerte, apuntando hacia nuevas latitudes internacionales. Este Potrillo ya no trota, sino galopa y va muy lejos. 
Hace dos años, en España ocurrió un fenómeno semejante al vivido en este concierto. La imagen del futbolista David Beckham había cuajado tanto en la juventud hispana que muchos imitaban su forma de peinarse y de vestir. El inglés se convirtió en símbolo del nuevo hombre llamado metrosexual: destacado profesional cuidadoso de su imagen y que gusta tanto a hombres como a mujeres. Ese suceso comienza a brotar ahora en México con la figura de Alejandro Fernández. Al Auditorio, muchos jóvenes acudieron peinados y vestidos como él, buscando sin pudor un espejo donde reflejarse. 
Parejas de diferentes edades, familias, mujeres solas, hombres solos y grupos de amigos decididos a disfrutar una noche romántica; un público heterogéneo. El telonero fue Tres de Copas, participante en A corazón abierto, el más reciente álbum de Fernández, y que con cuatro temas mostró un gusto por mezclar el bolero con el merengue. En la primera parte, Fernández presentó el repertorio que finalmente sigue pegando más: “Nube viajera” y “Como quien pierde una estrella”, un popurrí con temas famosos por su padre y, cómo no, varias canciones de su compositor favorito: Armando Manzanero. 
En la segunda, se adentró en la balada romántica, estilo correspondiente a su última producción discográfica, que sigue la línea de Me estoy enamorando (1997) y donde volvió a contar con el productor y compositor Kike Santander, y los letristas Leonel García (del dueto Sin Bandera), Reyli Barba (ex Elefante) y Gian Marco (Marc Anthony y Gloria Estefan). Fernández ha hecho un paréntesis en su estilo ranchero para demostrar que como baladista también tiene talento. Las canciones de desamor con claro sabor latino develan a un intérprete actual y comercial, y suenan bien en la radio, pero en vivo no superan la calidad que tiene a la hora de las rancheras, que le fluyen con más naturalidad y menos esfuerzo interpretativo. En este capítulo cambió el traje de charro por una juvenil camisa beige y pantalones de piel café. Y aunque el mariachi cedió protagonismo a la orquesta, nunca dejó de intervenir. En “Cómo agradecerte” y “Esta vida” lo acompañó el trío Tres de Copas, al que —dijo— lo une gran amistad. Pero tras una decena de baladas, volvió a las rancheras con “El rey”, “Guadalajara” y se despidió con “El Potrillo”, dejando su corazón abierto; un corazón rebelde, alocado, sensible pero totalmente entregado a la pasión de cantar. 

Cronología discográfica 
1992 Alejandro Fernández es su debut como solista. Con canciones vernáculas se lanza de gira por México y algunas ciudades de Estados Unidos. 
1993 Piel de niña aborda el romanticismo y comienzan a asomarse la balada y el latin pop. 
1994 En Grandes éxitos a la manera de Alejandro Fernández interpreta a notables compositores mexicanos y acerca la tradicional serenata a muchos jóvenes. Inicia su consolidación profesional. 
1995 Que seas muy feliz incluye el tema “Como quien pierde una estrella”, que le abre las puertas al estrellato. La canción ranchera reconquista a los veinteañeros. 
1996 Muy dentro de mi corazón obtiene Doble Platino. Este mismo año graba “Puedes llegar”, tema oficial de los juegos olímpicos de Atlanta. 
1997 Me estoy enamorando, su segunda grabación de corte romántico, vende tres millones de copias. Los cuatro sencillos se convierten en número uno en las listas Billboard de música latina. Disco multiplatino. 
1998 En Christmas in Viena canta villancicos navideños junto a Plácido Domingo, Patricia Kaas y la Orquesta Sinfónica de Viena. 
1999 Mi verdad representa el regreso a la música ranchera y le da un Grammy Latino como mejor intérprete ranchero. La antología Mis primeros éxitos reúne 38 temas. 
2000 Entre tus brazos coquetea con los ritmos caribeños bajo la producción de Emilio Estefan. 
2001 Orígenes introduce sonidos andinos y ritmos latinos más variados. 
2002 Un canto a México con Alejandro Fernández es un álbum doble con las canciones que mejor han representado a nuestro país en el mundo. 
2003 Niña amada mía recibe tres Musas en la Segunda Entrega de los Premios Oye! Es nominado al Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Ranchero. 
2004 En vivo juntos por última vez presenta el concierto que dio con su padre en el Foro Sol. Ambos se llevan el Grammy Latino al Mejor Álbum Ranchero. A corazón abierto vende más de medio millón de copias. Se presenta en el Madison Square Garden de Nueva York, y obtiene el galardón Billborard en la categoría Premio de la Estrella por su trayectoria artística. 
2005 En Monterrey comparte el escenario con los tenores José Carreras y Plácido Domingo. El concierto se realiza para promover el Forum Universal de las Culturas 2007.  (M.N.)

Programa 
Tres de Copas, telonero 
Cómo quisiera 
Amor mío 
Bendito chachachá 
Sigue 

Alejandro Fernández 
Popurrí de éxitos 
Mátalas 
Loco 
Si he sabido, amor 
Nube viajera 
¡Ay amor! 
Nadie, simplemente nadie 
Cascos ligeros 
Tantita pena 
Niña amada mía 
Popurrí de Juan Gabriel 
Es la mujer 
Popurrí de Vicente Fernández 
Como quien pierde una estrella 
Popurrí mexicano 
Son de la negra 
Canta corazón 
Para vivir 
Me dediqué a perderte 
Mi gusto es 
Cómo agradecer 
Esta vida 
Me iré 
Si tú supieras 
No sé olvidar 
Háblame 
El rey 
Qué lástima 
Qué voy a hacer con mi amor 
Quiéreme 
Se va 
No 
No soy monedita de oro 
Popurrí de José Alfredo Jiménez
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