sábado, 9 de abril de 2005

Juanes: A tope, entre gritos y banderas amarillas


Mi sangre - Tour 2005 / 9 de abril, 2005 / 9 443 asistentes / Función única /
 2 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Thelma Gómez Durán

Está emocionada. La sola idea de ver y escuchar en vivo a Juanes dibuja una sonrisa en ese rostro que va dejando a un lado la infancia. En unos meses cumplirá quince años y su regalo lo tiene por adelantado. Cómo no emocionarse si durante los últimos tres años se ha dedicado a coleccionar todo lo que tenga que ver con el colombiano que la tiene hechizada. 
Y ahora está aquí. Inquieta, impaciente, con la mirada clavada en el escenario. La niña-adolescente estalla en un grito. No es la única. Esta noche de abril el Auditorio Nacional está habitado por una mayoría femenina sin ningún pudor en mostrar su admiración por este treintañero que le canta al amor en todas sus formas. El grito sólo es acallado cuando el divo acaricia su guitarra Fender en los primeros acordes de “Sueños”, de Mi sangre, su tercera y más reciente producción discográfica. Nuestra niña-adolescente no deja de sonreír, como tampoco Juanes, quien se muestra más maduro, tanto física como creativamente, respecto a sus anteriores presentaciones en este foro. Si en marzo de 2004 tuvo que compartir el escenario con la mexicana Natalia Lafourcade y en noviembre del mismo año no logró convocar a las personas necesarias, hoy las cosas son diferentes. El recinto de Reforma luce lleno, desbordado de alegría juvenil y pintado con el amarillo de la bandera colombiana que ondea entre los asistentes y sirve de vestido para la chica que decidió envolverse en ella, como si fuera una heroína dispuesta a lanzarse al vacío por quien canta y declara: Quisiera caminar por las calles de mi país y sólo encontrar paz. 
Juanes tiene esa peculiaridad. No es indiferente a la realidad que afecta a Colombia y a buena parte del mundo. Quizá sea por ello que el hombre que hace tiempo dejó la adolescencia y se encuentra en primera fila no deja de brincar y aplaudir. O quizá porque las composiciones del colombiano están llenas de esos contagiosos ritmos latinos combinados con el rock. O porque Juanes es un artista auténtico que sin empacho se hace de una imagen de roquero rebelde —recordemos sus inicios con el grupo Ekhymosis— y a la vez goza de sus raíces tropicales: ¿Qué tengo que hacer pa’ tener de tu sabor un poquito? 
Nuestra niña-adolescente no se detiene en buscar porqués. Sigue desenvolviendo su regalo y baila al ritmo de guasca con “La camisa negra”, canción que juega con dobles sentidos y fue prohibida en República Dominicana. Aquí no hay censuras. Juanes y el quinteto que lo acompaña disfrutan de la cadencia que tiene atrapado a un niño de ocho o nueve años, que no ha parado y no sabe de dobles sentidos. Sólo disfruta de la música, como también lo han hecho las mujeres de quince, veinte, treinta e incluso de más edad. Como la señora asombrada de cómo las más jóvenes gritan, bailan y cantan sin ningún reparo, y después de una, dos, tres, cuatro, cinco canciones no resiste más y abandona su asiento para unirse a la fiesta. 
Nuestra niña-adolescente está más que complacida con su regalo. Juanes se ha esmerado en realizar un recorrido por sus tres discos y en ofrecer una gran producción, a la manera de las estrellas del rock, aunque él niegue el estrellismo en sus declaraciones. Tiene la virtud, sin embargo, de no estacionarse en la parafernalia: se da tiempo para cantarle a su pequeña hija, Luna. Luego regresa a Colombia y a la guerra, con temas como “Rosario Tijeras” y “¿Qué pasa?”. He aquí de nuevo al Juanes reflexivo, y mientras se pregunta por qué será que hay tanta guerra, las mujeres que antes bailaban se sientan a mirar imágenes de Vietnam, Afganistán y Haití. La reflexión dura sólo unos minutos. Juanes sabe cómo prender los ánimos de nuevo. Los sonidos del vallenato y el rock se unen para dar vida a sus canciones más sonadas. Y aprovecha el momento para bajar del escenario y estar cerca de quienes buscan tocarlo, como si se tratara de un héroe. El éxtasis total. Sobre todo ahora que el colombiano, en un gesto de agradecimiento, toma su corazón y lo lanza al público que corea: Y es que vale más tener bien llenito el corazón... 
Quien lo tiene bien llenito es nuestra niña-adolescente. Su rostro lo dice. Nunca antes había estado en un concierto. Ahora, podrá decir que con Juanes fue su primera vez. Por cierto, asegura, fue memorable. 

¿Quién es el más célebre colombiano? 
Juan Esteban Aristizabal, o mejor dicho, Juanes, se convirtió en tan sólo unos años en una de las joyas más preciadas de Colombia. Desde que este compositor, cantante y guitarrista lanzó su primer disco en solitario, Fíjate bien (2000), la estrella de la fama lo marcó. Para él quedaron atrás los tiempos en que, con pocos dólares en la bolsa, recorría Los Ángeles en busca de un productor que respaldara su proyecto musical. 
En la ruleta de la vida, Juanes logró tener los números a su favor. Con sus tres discos —los otros dos son: Un día normal (2004) y Mi sangre (2004)— ha ganado más de 21 premios internacionales. En abril de 2005 año la revista estadounidense Time lo incluyó en su número especial dedicado a los cien personajes más influyentes del mundo. El nombre de Juanes —el único artista latino que apareció en la lista— se colocó al lado de figuras como Nelson Mandela, Bill Gates, el Dalai Lama, Quentin Tarantino, Condolezza Rice y Alice Keys. El legendario productor Quincy Jones fue el encargado de escribir el perfil del colombiano en esa edición. En mayo de 2004, Jones invitó a Juanes a participar en el concierto We Are the Future en el Circus Maximus de Roma. En esa ocasión fue cuando vio y escuchó por primera vez en vivo al cantautor: “Muestra actitudes que van más allá de sus años, moviéndose profundamente entre una balada de amor hasta una canción cargada de protesta sobre la guerra y la injusticia que se vive en su país”. Y remató sus elogios calificándolo de “ejemplo de la capacidad de la música para conectar con todos”. 
Para Juanes, quien siempre ha dicho que lo único que le importa es trascender con su música, el colombiano que debería estar en la lista de Time es el escritor Gabriel García Márquez. (T.G.D.

Programa 
Sueños 
La paga 
Es por ti 
Dámelo 
Nada 
La camisa negra 
Fotografía 
No siento penas 
La noche 
La tierra 
Rosario Tijeras 
¿Qué pasa? 
Mala gente 
Ámame 
Volverte a ver 
Fíjate bien 
Tu guardián 
A Dios le pido 
Día lejano 
Luna 
Lo que me gusta a mí 
Nada valgo sin tu amor
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