viernes, 25 de marzo de 2005

Circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey: Una noble tradición, sorprender


25 de marzo al 3 de abril, 2005 / 52 620 asistentes / 21 funciones / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Olivia Ortiz
Una carpa de circo es en sí misma un acto de magia. En un terreno baldío que la mayor parte del año permanece terregoso, un día amanece una gran carpa que alberga a los siempre admirados elefantes y otros animales, cansados de tanto viaje pero que anuncian la llegada de un día especial en la infancia de todos. 
Los fundadores de Ringling Bros. and Barnum & Bailey (RBB&B) se curtieron en carpas como ésas hace más de un siglo, pero hoy conforman el más grande circo del mundo, que llega por segunda ocasión a México y por vez primera al Auditorio Nacional. Portando la típica y fascinante pista redonda en donde lo impensable se hace real con ayuda de la tecnología, el factor humano sigue siendo el eje de una decena de actos muy fieles a la tradición de sorprender a los espectadores. 
Quienes engalanan el plural escenario del foro de Reforma son miembros de las sexta, séptima y octava generaciones de cirqueros en esta compañía estadounidense, y su caravana comprende varios trailers que transportan a los treinta artistas de veinte países, docenas de técnicos y más de quinientas toneladas de equipo. La diversión comienza con una banda musical que a ritmo de jazz acompaña a dos maestros de ceremonias. Y como la risa es la llave para que se relajen los ánimos, llega Thomas L. Dougherty, un elegante payaso que hace gala de ejemplar equilibrio al sostener en la barbilla una varita de mago que cambia por otras de mayor tamaño, hasta llegar a una que alcanza los tres metros, y con ella juguetea en cualquier posición. 
Igual que los apellidos, la tradición del circo se hereda. Los Titanes de la Acrobacia, los Mosoianu, de origen rumano, presentan a su estrella más joven: Andrea, de 17 años, quien desde los tres vuela del trampolín a los hombros de sus compañeros, haciendo piruetas en el aire a nueve metros de altura y cayendo de manera perfecta, con una sonrisa limpia. 
Por supuesto, un circo como RBB&B deja en claro que la comunicación entre seres humanos y animales puede ser profunda. Raúl Castano es un payaso nacido en Colombia que ha adiestrado a su pequeño perro para bailar salsa, ayudarle a representar un picnic donde se come las papas en cuanto el clown se descuida, o disfrazarlo de elefante que camina sólo cuando le dan cuerda. Y la suya, como muchas otras actuaciones en esta compañía, está respaldada por un lenguaje gestual y corporal donde la voz no tiene cabida. La gracia o la temeridad están envueltas en humor, elegancia, flexibilidad, fuerza y destreza. 
Sapo, oriundo de Brasil, demuestra que sus 650 músculos y más de 200 huesos tienen una flexibilidad insólita, y es capaz de colocar su cabeza donde la espalda pierde su nombre. Un mal rato así le puede pasar a cualquiera, pero menos tentador es estar encerrado con caimanes, dos enormes pitones y un cocodrilo: para el estadounidense Ted McRae se trata de un pasatiempo tan común como colocar su cabeza en las fauces de un reptil. La intrepidez la personifican Los España, paisanos que cumplen su sueño americano sobre ruedas. Tres de ellos conducen motos dentro de una enorme esfera sin rozarse un cabello; caminan en una estructura metálica de doce metros de altura —en forma de ocho— que hacen girar con la inercia de sus propios pasos. Los Cosacos, cinco jinetes rusos, recrean una batalla con vertiginosos malabares sobre el lomo de un caballo, sin faltar el salto por un aro en llamas que tras el acto deja un ligero olor a malvavisco asado. Con Tabares, trapecistas latinos y de Bulgaria, el deseo de volar se vuelve colectivo. Con gracilidad y cuerpos atléticos, estos extraordinarios seres-aves deleitan con su ir y venir en el aire, y convierten un acto riesgoso en danza que late y vive sin asideros. Inscrito en la tradición, Herkules es capaz de doblar una barra de acero o un resorte industrial que exige 250 kilogramos de fuerza, e igual recibe una bala disparada por un cañón o permite que un jeep con seis pasajeros pase por encima de su vientre. Por supuesto, el público infantil es advertido a no intentar esas proezas porque el circo es un mundo de sueños que son ejercidos por quienes han educado el esfuerzo. Los paquidermos asiáticos que nacieron en el Center for Elephant Conservation, asociación que rescata a especies en vías de extinción (y que forma parte de la compañía), demostraron por qué son las mayores estrellas: ruedan barriles, realizan action painting y juegan básquetbol con una entereza escénica de verdaderos profesionales. 
El tradicional desfile al final es pomposo por el color, la variedad que distingue al espectáculo y porque cada artista se despide con la sonrisa y un porte perfecto de héroe que se sabe triunfador. Y para demostrar que RBB&B tiene futuros talentos para seguir en los escenarios durante muchos años, los niños que han nacido en su seno salen también a tomar aplausos como alimento para su entrenamiento. 

Cronología 
1810 Phineas Taylor Barnum, a quien la revista Life calificaría como “el santo patrono de los promotores”, nace el 5 de julio en Connecticut, EUA. 
1870 Tras varias décadas presentando gente con facultades extraordinarias (hasta una sirena viva), debuta con gran éxito el P.T. Barnum’s Grand Traveling Museum, Menagerie, Caravan, and Circus. 
1872 Bautiza a su caravana como El Show Más Grande de la Tierra. Requiere una explanada de cinco acres y da cabida a 10 mil espectadores, algo sorprendente para la época. 
1881 Une fuerzas promocionales con James A. Bailey y James L. Hutchinson. El nuevo nombre del show es Barnum & London Circus. 
1884 A la par, en Wisconsin, los hermanos Ringling —Alf T., Al, Charles, John y Henry— se hacen célebres como Kings of the Circus World 
1891 Fallece Barnum, pero el show debe continuar y James A. Bailey añade nuevos actos. Para trasladarse, el circo ocupa 85 vagones de tren y más de mil personas. 
1905 La compañía de los Ringling crece y absorbe a la competencia. James A. Bailey les vende el 50% de Barnum & Bailey Circus. 
1906 Fallece Bailey y los Ringling compran todo el circo a su viuda. Un nuevo sueño inicia. 
1907 Deciden mantener el nombre de Barnum & Bailey Circus, aunque mantienen dos shows diferentes durante 12 años. 
1919 Se funden los espectáculos y su traslado se convierte en un nuevo acontecimiento: 100 vagones dobles de ferrocarril y mil 200 empleados. 
1929 El Show Más Grande de la Tierra —así sigue llamándose— devora a sus rivales. En sólo un año adquiere a sus seis competidores más cercanos. 
1936 Muere John Ringling. Al relevo entra John Ringling North, su sobrino. Ringling Bros. and Barnum & Bailey (RBB&B) ya se ha convertido en una tradición circense. 
1956 Los problemas económicos arrasan y RBB&B ofrece su última función en Pennsylvania. 
1957 Irvin e Israel Feld, empresarios del showbiz, lo rescatan con presentaciones en escenarios cerrados. 
1968 Se crea una segunda troupe para llegar a otras ciudades y se funda el Colegio de Payasos. 
1984 Tras la muerte de Irvin Feld, su hijo Kenneth lo sucede. La tecnología comienza a cambiar la faz del circo. 
1985 Lo insólito sigue siendo la marca: se presenta un unicornio viviente
1995 Es creado el Centro para la Conservación de Elefantes, en Florida. 
2000 Se convierte en la primera y única atracción que ha transitado por los escenarios durante tres siglos. (O.O.

Los artistas 
Pulsadores 
Los Mosoianu 

Equilibristas 
Los España 

Payasos 
Tom Dougherty 
Mitch Freddes 
Raul Castano 

El hombre de goma 
Sapo 
Los Cosacos de Igor Kossaev 

Trapecistas 
Los Tabares 

El hombre fuerte 
Herkules 

Entrenador de elefantes 
Patrick Harned 

2 Elefantes (Doc y Gunther) 
2 caimanes 
2 pitones 
2 perros 
6 caballos 

La banda musical 
Director y saxofón 
Robbie W. Redding 

Teclados 
Christine J. Allen 
Matthew D. Cross 

Bajo 
Joseph A. Bruno Jr. 

Tambor 
Nathaniel R. Seyler 

Trompeta 
Bryan M. Tomlinson 

Créditos 
Producción 
Kenneth y Nicole Feld 

Dirección 
Philip Wm. McKinley 

Diseño de vestuario 
Arthur Boccia 

Diseño de producción 
Robert Little 

Diseño de iluminación 
Patrick Dierson 

Guión 
John Dempsey 

Dirección musical 
David Killinger 

Dirección y entrenamiento de caimanes 
Ted McRae
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.