jueves, 24 de febrero de 2005

Los Gigantes de la Danza: Consagración de lo efímero


Estrellas del ballet del mundo / 24 de febrero, 2005 / 5 298asistentes / 
Función única / 2:15 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Gustavo Emilio Rosales
Sólo cuenta consigo mismo para volver el tiempo magia. De una forma u otra, cada etapa de su preparación recuerda que de poco han de valer la música de orquesta, los intrincados juegos de luces y decorados llamativos en el instante de encarnar en escena un arte que es pura intensidad evanescente. Paradoja constitutiva de la danza: por medio de procesos y procedimientos de gran dificultad, el bailarín aspira a conquistar una totalidad orgánica que ofrece sin reservas en una ceremonia signada por lo efímero. Tal es la gloria de los protagonistas de esta gala, bien llamados Gigantes de la danza.
Sorprende el cuantioso número de personas que se ha dado cita para degustar la quintaesencia del ballet escanciada en solos y pas de deux. Así, frente a una audiencia con más expectativas que hábitos de consumo, la directora Marlene Urbay da inicio a los impulsos con que la Orquesta Internacional de las Artes construirá, limpiamente, la obertura del segundo episodio de El lago de los cisnes, clave infalible para poner a tono la atención sobre la escena. 
El encantamiento imaginado por Tchaikovsky prosigue mediante el pas de deux correspondiente, en una versión de Kevin McKenzie a partir de la pieza original de Lev Ivanov, creada especialmente para José Manuel Carreño y Julie Kent, del American Ballet Theatre (ABT). De inmediato, se muestran contundentes los argumentos corporales del magistral intérprete cubano, quien con precisión matemática esculpe el tiempo de la grafía danzaria. Por su parte, Julie Kent, a diez meses de haber debutado como madre, luce un organismo espléndido, enaltecido por una enigmática madurez que la proyecta como complemento ideal del fogoso Carreño. La impronta de excelencia plasmada por ambos en la primera parte creció al máximo en su segunda intervención de la noche, la versión de Rudolf Nureyev al pas de deux de Diana y Acteón
En una especie de muestra de sucesión generacional del ABT, la también cubana Xiomara Reyes y el argentino Hermán Cornejo sorprendieron con una seductora destreza y declararon así la supremacía de la joven sangre latina por sobre el considerable reinado que los intérpretes rusos habían llegado a poseer dentro de dicha compañía. Su construcción del Tchaikovsky Pas de Deux de Balanchine y del dueto protagónico de La Sylphide en la puesta realizada por Erik Bruhn (a partir de la obra cimera de August Bournonville), estuvo constelada de carisma, contacto y comunión con cientos de percepciones. 
En forma complementaria, la trascendencia del oficio tradicional fue validada como certeza actual por Simona Noja y Giuseppe Picone, del Teatro de la Ópera de Viena. Gracias a ellos tenemos el privilegio de recibir en su hacer acerca de las evoluciones del dueto del tercer acto de La bella durmiente del bosque, toda la genial inventiva de Marius Petipa. En una segunda intervención, estos descomunales intérpretes alcanzaron una cumbre expresiva al ejecutar el dueto central de In the Middle, Somewhat Elevated, de William Forsythe, una de las coreografías más complejas del repertorio contemporáneo. 
Si tomamos en consideración la auténtica grandeza de este trío de parejas, parecería casi imposible que la velada pudiera ofrecer algo mejor en materia de duetos. Afortunadamente no fue así, pues Carlos Acosta y Tamara Rojo, del Royal Ballet de Londres, se encargaron también de conducir el programa hacia las muy lejanas fronteras de lo que puede un cuerpo transformado por el arte. Con generosidad ilimitada lograron, en la creación que ambos hicieron de Manon y Le Corsaire, proezas físicas que se magnifican por contener un sustrato auténtico de emotividad universal. 
Los dos solistas de la noche no quedaron, entre tanta pareja descollante, desolados. Los amparaba la fortuna de sus propios argumentos artísticos: la vocación de libertad esgrimida por Ramón Thielen a partir de una técnica estructurada con firmeza; y el duende que desde el patio de butacas cobijó las sorpresas que el joven mexicano Isaac Hernández ofreció con probidad, y que ahora ya son también promesas. Ambos brillaron pese a que la mayoría de las obras para ellos seleccionadas —El cisne torturado de Dennis Nahat y Django de Henning Rübsam, por parte del estadounidense del Dance Theatre of Harlem; y Cuban Pete, de Christopher Fleming, para Hernández— quedaron siempre atrás de las posibilidades interpretativas de sus protagonistas. 
Con un público participativo y atento, una dirección musical que logró pactar alianzas entre las composiciones coreográficas y acústicas, una serie de decorados funcionales, sin afectaciones ni demoras en su despliegue; y, sobre todo, con la honrosa entrega profesional de artistas que representan lo mejor en su clase, se llevó a cabo una de las más enriquecedoras galas de ballet que se hayan visto en nuestra ciudad. 

El Joven Gigante 
Ha sido llamado Orgullo de México por su ascendente trayectoria académica: su desenvolvimiento técnico y ejecución en el escenario le han llevado a ganar ocho becas en las mejores escuelas de ballet del mundo, por lo cual se perfila a seguir los pasos de estrellas como José Manuel Carreño y Carlos Acosta. A sus catorce años, el actual becario del American Ballet Theatre, se presenta por primera vez en su país, dentro del marco de Los gigantes de la danza. “Es una oportunidad excepcional y la voy a aprovechar al máximo”, dice este joven gigante, quien ha templado su carácter en el fragor de una extensa ruta de competencias y demostraciones en los más exigentes concursos y exámenes de instituciones que resguardan los saberes del ballet. 
Isaac Hernández tiene el talante de la generación de intérpretes que puede reclamar su nacionalidad en todos los circuitos cosmopolitas de cultura. Brilla la gracia de su talento en su belleza, intuye cómo calibrar la comunión de energías por él mismo liberadas y, principalmente, le excita competir; cualidades que marcan la diferencia entre ejecutantes y artistas de la danza. El que los resultados de su intervención en esta gala fueran sobresalientes es particularmente importante para el imaginario coreográfico nacional. Significa que a pesar de las fluctuaciones de calidad en dicho campo, nuestra nación de danzantes puede aspirar en este siglo a aplaudir su gloria distante: es propio de nuestros astros iluminarnos desde lejos. (G.E.R.

Programa 
Obertura del segundo acto de El lago de los cisnes 
Música: Piotr Illich Tchaikovsky 
Orquesta Internacional de las Artes, bajo la dirección de Marlene Urbay 

El lago de los cisnes (Pas de deux del segundo acto) 
Música: Piotr Illich Tchaikovsky 
Coreografía: Kevin McKenzie sobre la original de Lev Ivanov 
Intérpretes: Julie Kent y José Manuel Carreño 

Tchaikovsky Pas de Deux 
Música: Piotr Illich Tchaikovsky 
Coreografía: Georges Balanchine 
Intérpretes: Xiomara Reyes y Hermán Cornejo 

El cisne torturado 
Música: Carl Orff 
Coreografía: Dennis Nahat 
Intérprete: Ramón Thielen 

Don Quijote (Variación) 
Música: Ludwig Minkus 
Coreografía: Sobre la original de Marius Petipa 
Intérprete: Isaac Hernández 

La bella durmiente del bosque (Pas de deux del tercer acto) 
Música: Piotr Illich Tchaikovsky 
Coreografía: sobre la original de Marius Petipa 
Intérpretes: Simona Noja y Giuseppe Picone 

Intermedio 

Manon (Pas de deux) 
Música: Jules Massenet (arreglos de Leighton Lucas y Hilda Gaunt) 
Coreografía: Sir Kenneth MacMillan 
Intérpretes: Tamara Rojo y Carlos Acosta 

La Sylphide (Pas de deux) 
Música: Hermann von Lrvenskjold 
Coreografía: sobre la original de August Bournonville en puesta de Eric Bruhn 
Diseño de vestuario: Desmond Heeley 
Intérpretes: Xiomara Reyes y Hermán Cornejo 

Django 
Música: Django Reinhardt 
Coreografía: Henning Rübsam 
Intérprete: Ramón Thielen 

Diana y Acteón 
Música: Cesare Pugni 
Coreografía: Rudolf Nureyev, sobre la original de Agrippina Vagánova 
Intérpretes: Julie Kent y José Manuel Carreño 

In the Middle, Somewhat Elevated (Pas de deux) 
Música: Thom Willems 
Coreografía, puesta en escena, luces y vestuario: William Forsythe 
Intérpretes: Simona Noja y Giuseppe Picone 

Cuban Pete 
Música: Desi Arnaz 
Coreografía: Christopher Fleming 
Intérprete: Isaac Hernández 

Le Corsaire (Pas de deux) 
Música: Adolphe Adam, en arreglo de Riccardo Drigo 
Coreografía: sobre la original de Marius Petipa 
Intérpretes: Tamara Rojo y Carlos Acosta 

Grand Coda (de Coppélia
Música: Léo Delibes 
Montaje: Alberto Ménde 
Intérpretes: Carlos Acosta, José Manuel Carreño, Hermán Cornejo, Julie Kent, Simona Noja, Giuseppe Picone, Xiomara Reyes, Tamara Rojo, Ramón Thielen e Isaac Hernández
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