viernes, 25 de febrero de 2005

Hernaldo Zúñiga


25 y 26 de febrero, 2005 / 940 asistentes / 2 funciones / 
2 hrs. de duración / Promotor: ZUNGU Music, S.A. de C.V. 

Rodrigo Farías Bárcenas 
Lleno el Lunario a toda su capacidad, son suficientes unas cuantas notas para apaciguar las extrovertidas pláticas que lo inundan. Desde el primer instante resulta cautivadora la serenidad que emana de Hernaldo Zúñiga y los músicos que lo acompañan en teclados, batería, percusiones y contrabajo. 

El compositor y cantante inaugura en este foro el ciclo Contando se canta la vida. En días previos anunció en conferencia de prensa: “En cada concierto voy a contar la anécdota que acompaña a la mitad de esas obras, cómo nacieron (...) En alguna ocasión hablaré de lo que ocurría en el mundo en ese tiempo”. A veces, sin embargo, no hacen falta explicaciones. “¿Cómo te va mi amor?” es bien conocida en la versión de Pandora. Una discreta señal de su autor invita a los presentes a cantar y éstos le siguen con toda familiaridad. 
Pero ese tiempo en que sus creaciones sonaban en voces de otros, sin que destacara la suya, ha quedado atrás. Hernaldo nació en 1955 en Masaya, Nicaragua, aunque su aspecto jovial le quita muchos años. Radica en la Ciudad de México desde hace casi dos décadas, después de una importante trayectoria en España y de darse a conocer en Chile y varios países de Latinoamérica. A fines de los ochenta se retiró en forma temporal para replantear su carrera, antes dedicada principalmente a escribir para cantantes comerciales como Sergio y Estívaliz, Emmanuel (recuérdese la “Insoportablemente bella”), Yuri o Mijares. En 1992 resurgió con Después de todos estos años para rescatar su esencia de cantautor en la vena de James Taylor o Joan Manuel Serrat, a quienes ha citado como sus influencias. De esta etapa han surgido cuatro títulos más: Básico D.F. (1995), Triángulo de musgo (2001) y Ciudad acústica (2004). 
El canto suave y gentil en la forma contrasta con el vigor en los contenidos: Aquí no hay trucos para aparentar / ni acomodar la situación / siempre da miedo dar la cara / con la verdad sin protección... En reconocimiento, se escuchan aplausos, piropos y porras como “¡Arriba Nicaragua!” Las anécdotas que narra de su vida acompañado de su guitarra acústica, ajenas a la solemnidad didáctica y en muchos casos salpicadas de un fino sentido del humor, se trenzan con fluidez a la música, en temas que van desde las obsesiones destructivas, el abandono, al amor correspondido, reencuentros inesperados o las bondades de la paternidad. La búsqueda de la felicidad, el anhelo de libertad y el sincero conocimiento de uno mismo son sus valores más notables. “Después de todos estos años”, “Siempre”, “Mentira” y “Una vez al mes” reciben cálidos aplausos, pero es con “Procuro olvidarte” cuando la reacción es más conmovedora y acertada para un final. 
El público en su mayor parte está compuesto por treintañeros, con mayor presencia del sexo femenino. Es una audiencia leal que ha crecido en el circuito de foros pequeños donde el cantante hace temporadas, en festivales culturales o en recitales en el Teatro de la Ciudad o el Metropólitan; público fiel, en todo caso, a la premisa del compositor: “El truco de la felicidad está en saber valorar lo que uno tiene. Dar y recibir nos permite mirar más allá de nuestras narices”. 

Programa 
Ciudad acústica 
Tengo unos celos que matan 
Con el primer olor de la mañana 
¿Adónde? 
¿Cómo te va mi amor? 
Se van 
Qué increíble es la distancia 
Después de todos estos años 
Las musas me sacaron la lengua 
La luna se mudaría de piel 
Nos queda el silencio 
Eres todo menos azar 
Siempre 
Dame un abrazo 
Te llevaré 
Tu sombra 
¿Cuándo se jodió la cosa? 
Creciendo 

No tengo más patria que tu corazón 
Al otro lado del mundo 
Mentira 
Mira arriba 
Procuro olvidarte 
Una vez al mes 
Alas de libertad 
Yo te perdí 
Triángulo de musgo
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