sábado, 5 de febrero de 2005

Festival de jazz – Ciudad de México: Cartel variopinto, público dispar



Wayne Shorter con Danilo Perez, John Patitucci y Brian Blade - Yellowjackets - Maria Rita / 5 de febrero, 2005 / 
Función única / 5 963 asistentes / 3:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Patricia Ruvalcaba 
De la calidez latina a la pulcritud neoyorquina; de ahí a los abismos de la improvisación: tres variantes para públicos muy diversos. La primera sesión del Festival de jazz - Ciudad de México presentó un cartel variopinto que no logró atraer a la cantidad de aficionados que se esperaba, ni retener hasta el final a quienes asistieron, aunque los músicos fueran de calidad. 
El primer bloque de la noche, a cargo de la brasileña Maria Rita, fue el más fogoso. De negro, con falda amplia, escote generoso que mostraba sus senos festivos de veintiséis años, bailando de un extremo a otro del escenario, descalza porque sólo así sabe cantar, la llamada Nueva Diva del Bossa Nova interpretó fusiones de jazz con bossa, samba, rock y blues, así como balada y bolero. “Cupido”, balada con teclados fantasmales, y “Agora so falta voce”, con frescos toques de rock, mostraron a una artista heredera de la tradición musical de su cultura, pero abierta y cosmopolita debido su ecléctica formación y a una estancia en Estados Unidos. “Lo que hago se conoce como MPB, es decir, ‘música popular brasileña’ (...) No es samba, no es bossa nova, no es pop, no es jazz; es una combinación de todo eso”, ha dicho. “Cara valente”, amalgama de bossa y jazz, mostró íntegra una voz que en sus espesuras amazónicas y en sus rincones de dulzura, recuerda la voz de su madre, la gran Elis Regina. El cuarteto acompañante, muy solvente, se lució en el blues “Nao vale a pena”, cuyos melancólicos arreglos incluyen máquina de escribir mecánica; una pieza color sepia de cabo a rabo. Su éxito “A festa”, de Milton Nascimento, animó al público a bailar. El remate, “Tristesse”, una balada sollozante, fue ovacionado por la mitad de la asistencia, mientras la otra mitad ya parecía inquieta en espera de otras vertientes del jazz. 
Yellowjackets modificó la atmósfera. El cuarteto de La Gran Manzana es una de las mejores bandas de rhythm-jazz, cuyas ejecuciones suelen apelar a un clasicismo entre acústico y eléctrico. Así lo vimos desde “My Old School”, la primera pieza, en la que el sax incisivo de Bob Minzter y el teclado de Rusell Ferrante facturaron explosiones controladas. “¡Paz en el mundo!”, dijo vibrante el líder de la agrupación, Jimmy Haslip, a manera de saludo y portando su bajo eléctrico. Había expectación en las butacas; los turnos para las improvisaciones eran parejos, aunque la habilidad del sax jalaba la mayor atención. “Sweet 15”, tema anguloso, sobre todo en el solo de batería de Marcus Baylor, fue un adelanto de Altered State, CD a punto de salir y con el cual la banda pretende hacerse más “accesible” al gran público. “Greenhouse”, pieza que da nombre al disco de 1991, recordó una etapa de fusión del grupo, cuando los arreglos tenían acentos de música clásica, sobre todo en los instrumentos de cuerda. En tanto, en el fondo del escenario, cuatro paneles que recordaban estelas mayas, obra de Jazzamoart —Ruidos del Valle de México, de 6 por 20 metros—, se comportaban según el momento: si con Maria Rita habían brillado en colores cálidos, ahora el chocolate y el turquesa tenían un festín. La sección terminó con “Sea Folk” de Time Squared (2003), laberíntica, con armonía elástica, y ovacionada por un sector del público afín a un jazz digerible. 
Pero una escala más hacia la esencia del género apenas iba a venir. En cuatro piezas interminables, Brian Blade (batería), John Patitucci (bajo) y Danilo Perez (piano) vaciaron la realidad a otro molde, comandados por los saxos tenor y soprano de Wayne Shorter.* Si algo caracteriza al Wayne Shorter Quartet es su dominio técnico, su capacidad para la improvisación y cohesión estética, lo cual les permite navegar a sus anchas en el más puro free-jazz. En gira permanente desde que se formó en 2002, el grupo no “toca” piezas, sino que improvisa y, en el camino, repasa algunas de las obras grabadas. “Sanctuary”, “JuJu”, “Masqualero” y “Chief Crazy Horse” fueron las referencias de la noche. Como muchos maestros, el viejo Shorter dejaba ser a los más jóvenes. El hiperquinético Patitucci hacía sonar al contrabajo turbio o congestivo, libre. Blade era un dandi rozando la epidermis de la música con las escobillas o un endemoniado cuando atacaba con las baquetas. El piano de Pérez también era dócil lo mismo que exacerbado. Jazz en estado puro, tanto por la dotación instrumental, acústica, clásica y ajustada, como por la improvisación virtuosa, materia de fascinación y deleite. Pero no para todos. Algunos salieron del foro terminada la primera ejecución. Otros se quedaron por curiosidad o porque habían pagado. Para unos más, acostumbrados a metabolizar abstracciones de buena talla, aquello fue una cucharada de paraíso. 

* Shorter y Patitucci ya habían pisado este escenario en el Segundo Festival de Jazz y Blues de la Ciudad de México, en 1992. Patitucci regresó en 2001 en el marco del Primer Festival de Jazz. 

Cronologías
María Rita 
1978 Hija de una de las más grandes cantantes del Brasil, Elis Regina, y del conocido pianista, productor y arreglista César Camargo Mariano, nace en Sao Paulo. 
1982 Muere su madre por una desafortunada mezcla de drogas y alcohol. Mientras crece, la conoce en periódicos y revistas, al tiempo que escucha las grandes voces del jazz y músicos como George Michael, Stevie Wonder y Michael Jackson. 
1995 Al término de la preparatoria y de una experiencia como colaboradora en publicaciones juveniles, se instala en Nueva York con su padre. Estudia Comunicación Social y Estudios Latinoamericanos. Constantemente es seleccionada para participar en coros por su bella voz: el llamado se vuelve imperativo. 
2002 Vence las tensiones acerca de su ascendencia y decide hacer carrera musical. Regresa a Sao Paulo donde trabaja durante dos años en un local dedicado al jazz y a la música popular brasileña; realiza sus primeras giras. 
2004 Apadrinada por Milton Nascimento y Rita Lee, lanza su primer disco. Con 100 mil copias vendidas en una semana en Brasil, se convierte en la Nueva Diva del Bossa Nova. En la entrega de los Grammy Latinos obtiene tres estatuillas: Mejor Artista Revelación, Mejor Álbum Brasileño y Mejor Canción Brasileña (por “A festa”). Participa en el disco Pietá, de Nascimento. 
2005 Llega por primera vez a México y al Auditorio Nacional. (P.R.

Yellowjackets 
1977 En Nueva York, el guitarrista Robben Ford reúne a un grupo de músicos experimentados para grabar The Inside Story, un disco de fusión. 
1981 Por diferencias estéticas Ford se separa, y la banda lanza su primer trabajo, Yellowjackets: Jimmy Haslip (bajo) y Rusell Ferrante (teclados), fundadores, comparten créditos con Ricky Lawson (batería). 
1986 Con Shades el trío logra su consagración. Poco después se graba Lawson. Su estilo se vuelve más acústico y cercano al jazz. 
1999 El ingreso del veterano saxofonista Bob Minzter consolida esta tendencia. Al ganar dos premios Grammy y once nominaciones los músicos deciden producir sus propios discos. 
2000 Se integra el baterista Marcus Baylor. 
2001 Haslip, Ferrante, Minzter y Baylor lanzan Mint Jam. 
2003 Le siguen Time Squared y Peace Round: Christmas Celebration. 
2005 Considerada líder en los terrenos del rhythm-jazz, y con un nuevo disco en puerto (Altered State), la banda se presenta por primera vez en el Auditorio Nacional. (P.R.


Wayne Shorter 
1933 Nace en Newark, New Jersey, EUA. A los quince años comienza a tocar clarinete y al año siguiente, saxofón. 
1956 Tras graduarse en Artes en la Universidad de Nueva York, permanece dos años en el ejército, al tiempo que cultiva su actividad musical. 
1959 Lanza sus primeros discos como compositor —Introducing Wayne Shorter y Second Genesis (1960)— y toca con los grupos de Horace Silver, de Maynard Ferguson y con el ensamble Art Blakey’s Jazz Messengers. 
Los 60 Salta a la fama al integrarse al segundo quinteto de Miles Davis y convertirse en el compositor más prolífico de este conjunto que cambia la historia del jazz. Speak No Evil (1964), Adam’s Apple (1965) y Ezchizofrenia (1968) figuran entre los trabajos célebres de esta etapa. En 1969 gana la encuesta Downbeat como mejor ejecutante de sax soprano y seguiría ganándola durante 15 años consecutivos. A fines de la década, cuando Miles Davis transita hacia la fusión de elementos electrónicos, decide abandonar el grupo. 
Los 70 Junto al tecladista Joe Zawinul funda Weather Report, una de las bandas más influyentes del jazz-rock. Native Dancer (1975) es uno de sus mejores discos. En este periodo obtiene tres premios Grammy. Se convierte al budismo. 
Los 80 y 90 Su sonido evoluciona hacia lo electrónico y su registro abarca desde el jazz clásico hasta el progresivo, como en Phantom Navigator (1986). Considerado una leyenda viva prosigue con sus trabajos en solitario y colaboraciones con artistas muy diversos (Santana, The Rolling Stones, Milton Nascimento, Herbie Hancock...). 
2002 Tras una pausa de cinco años, lanza Footprints Live! y forma el Wayne Shorter Quartet con Brian Blade (batería), John Patitucci (bajo) y Danilo Pérez (piano). 
2004 Edita la antología Footprints: The Life and Music of Wayne Shorter. 
2005 Llega por primera vez al Auditorio Nacional. (P.R.

Programa 
Maria Rita: Cupido / Agora só falta voce / Cara valente / Lavadeira do rio / Dos gardenias / Veja bem meu bem / Conta outra / Santa Chuva / Todo carnaval tem seu fim / Nao vale a pena / A festa / Tristesse 
Yellowjackets: My Old school / New Jig / Sweet 15 / Run for Your Life / Greenhouse / Sea Folk 
Wayne Shorter: Sanctuary / JuJu / Masqualero / Chief Crazy Horse.
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