lunes, 7 de febrero de 2005

Festival de jazz – Ciudad de México: Tres platos fuertes en una sentada


Diana Krall - Mike Stern - Chucho Valdés / 7 de febrero, 2005 / Función única / 
9 468 asistentes / 3:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Patricia Ruvalcaba 

Con asomos al júbilo latino de Chucho Valdés, la profunda fusión jazz-rock de Mike Stern y clásicos en voz de Diana Krall, el cartel del segundo concierto ofrecido en el Coso dentro de este festival fue sublime. Como en el anterior, tocó el inicio al humor latino con uno de los pianistas más portentosos del planeta, el enorme Chucho Valdés, hijo pródigo del latin-jazz afrocubano desde que en 1973 fundara la legendaria banda Irakere. Bastó un par de acordes de “El cumbanchero” para remover el ADN tropical de la concurrencia, que espontáneamente acompañó de pie y con palmas casi toda la sección. Ningún esqueleto salió indemne, el contagio fue instantáneo; las manazas del artista —cubren mucho más de una octava— reverberaban sobre el teclado, derramando fogosa alegría. 
En una escalada de intensidad siguieron “Poinciana” y “Con poco coco” de su padre, Bebo Valdés. Aunque los instrumentistas (contrabajo, batería y tumbadoras) se acoplaban perfectamente al virtuosismo, Su Majestad era el pianista, con traje morado y arracada en el lóbulo izquierdo. La noche parecía suya, como en este mismo escenario con motivo de la entrega de la Lunas y luego en dos noches inolvidables compartiendo el escenario con Diego El Cigala. Llamó a su hermana, la cantante Mayra Caridad Valdés, y juntos homenajearon a Consuelo Velázquez, fallecida el 22 de enero de 2005: “una de las más grandes compositoras del mundo”. “Bésame mucho” sonó tremenda, lánguida, apasionada, sórdida por momentos, vistosa gracias a un coletazo de son y rematada con vocalizaciones que viajaron del soul al gospel y al pregón cubano. “¡Uuuuuh!”, aulló la masa. Luego emprendieron “Drume negrita”, vigorosa y con variado arreglo. Mayra casi obligó a su hermano a bailar un poco. El termómetro estaba a tope, el público terminó por unirse a la danza, ardiente y feliz. 
Luego de veinte minutos de pausa, aún flotaba el éxtasis en el foro, cuando la guitarra de Mike Stern irrumpió como un relámpago en la oscuridad con “Play”, para comenzar una intensa inmersión eléctrica de hondonadas emocionales. “Es bueno combinar lo intelectual con el corazón, pero éste siempre es primero”, gusta repetir Stern, quien aprendió este principio mientras colaboraba con Miles Davis (entre 1981 y 1983). Su alquimia jazzística-roquera —vertiente en la cual se destacó como uno de los mejores guitarristas una vez abandonado el be-bop de sus pininos— llegaba a la musculatura cardiaca de los conocedores; el resto del público parecía más fascinado por las pericias del sax. Acompañado por Bob Franceschini (saxofón), Lincoln Goines (bajo) y Lionel Cordew (batería), Stern se entregó luego a la blusera “Slow Change” y a “Wishing Well”, pieza solar y descansada. “¡Nos encanta estar en México, nos encanta, nos encanta!”, dijo el artista evidentemente emocionado, casi en un brinco. Y es que el tres veces nominado al Grammy y autor de These Times (2004) ya conocía al público mexicano (desde 1999 y en 2002). Largas e hipnóticas improvisaciones en “Still There” y en “Chatter” exigieron una permanente concentración de parte de la audiencia, y aún faltaba la tercera tanda. 
Aunque era quien más expectativa había provocado, Diana Krall entró en un escenario que se había equilibrado naturalmente: cada artista conquistó lo que le correspondía, y hubo público para todos. Con un look entre nice e informal (collar de turquesas y jeans) y su habitual actitud un tanto distante, la cantante fue presentada por una voz en off: “Damas y caballeros: ¡Diana Krall!”. Incesantes piropos y propuestas de matrimonio fueron recibidos con un “Estoy casada”. Y como ya es tradición, “All or Nothing at All” fue el tema para que comenzara a lucir esa inusual combinación de voz sensual y hábiles manos que le diera un Grammy. Ante la ciega devoción de sus fans, tuvo que pedir atención para los impresionantes solos de Dan Faehnle (guitarra), Ben Wolfre (bajo) y Rodney Green (batería). 
Mantuvo en alto los ánimos entre el bop y el swing, para luego presentar piezas como “The Girl in the Other Room” de su disco más reciente, en el que se estrena como compositora, en colaboración con su esposo, el conocido músico británico Elvis Costello. “Narrow Daylight” y “Love Me Like A Man” sellaron la noche y recibieron una enloquecida aclamación. La llamada Bruja Blanca del Piano ha sabido capitalizar no sólo las relaciones de su famoso marido —a su boda, celebrada en 2003 en una mansión de Elton John, asistieron Sting y Paul McCartney—, sino todas las posibilidades de su crecimiento artístico. Es la tercera vez que viene a nuestro país y la segunda que pisa este foro en un concierto colectivo. Sin duda, se trata de una de las intérpretes con mayor éxito y despunte comercial en el ámbito del jazz internacional. 

Cronologías 
Chucho Valdés 
1941 Nace en La Habana, Cuba, hijo del célebre compositor, arreglista y director Ramón Bebo Valdés. A los tres años se inicia en el piano y la salsa. Entre los seis y los nueve años estudia teoría musical. Al año siguiente ingresa al Conservatorio de La Habana y empieza a tocar en las orquestas dirigidas por su padre. Sus influencias principales son Benny Moré, Ernesto Lecuona, McCoy Tyner y Bill Evans. A los 16 crea su primer trío de jazz y dos años después empieza a grabar discos. 
Los 60 Tras el triunfo de la revolución cubana, su padre emigra a Estados Unidos; él se queda en Cuba. Toca en la orquesta de Elio Revé (1965-67) y crea la Orquesta Cubana de Música Moderna (1967). 
Los 70 Funda Irakere en 1973, la banda de jazz más importante de la isla —que fusiona el latin jazz y los ritmos afrocubanos tradicionales—, con Arturo Sandoval y Paquito D’Rivera en la nómina. En 1979, el grupo gana un Grammy. 
Los 80 El embargo estadounidense contra Cuba afecta la difusión del trabajo de Valdés. 
Los 90 Funda el Festival de Jazz de La Habana en 1976. Uno de los participantes, el trompetista Roy Hargrove, lo invita a impartir cursos en EUA. Realizan Crisol of Havana con músicos cubanos y estadounidenses que gana un Grammy en 1997 y reactiva la presencia de Valdés en el circuito cultural americano. 
2004 Irakere lanza el disco conmemorativo de sus 30 años. Chucho Valdés se presenta por primera vez en el Auditorio Nacional al lado de Diego El Cigala. 
2005 Con otros tres premios Grammy y cerca de 50 discos editados, es considerado hoy Tesoro Vivo de Cuba. Uno de los pianistas más completos del orbe. (P.R.

Mike Stern 
1953 Nace en Boston, Massachussets, EUA. 
1975 Al terminar sus estudios en el Berklee College of Music y con 22 años, se integra como guitarrista estrella a Blood, Sweat & Tears. 
1979 Toca en la banda de Billy Cobham. Se traslada a Nueva York. 
Los 80 Como miembro del grupo de Miles Davis graba Man With the Horn (1981), We Want Miles (1982) y Star People (1983). Se une a la gira Word of Mouth, de Jaco Pastorius, y luego al quinteto de Michael Brecker. Con Neesh empieza su producción como líder en 1985. En la segunda mitad de la década alterna colaboraciones y discos solistas en los que fusiona la herencia clásica del be-bop con el funk y el rock. 
Los 90 Es designado Mejor Guitarrista de Jazz del Año (1993) por la revista Guitar Player, por Standards (and Other Songs), una de sus mejores entregas. Is What It Is (1994) y Between the Lines (1996) son nominados al Grammy, en tanto que Give and Take (1997), donde participa J. Patitucci, le vale el premio Orville W. Gibson como Mejor Guitarrista de Jazz del año. En 1999 conoce México (donde su madre vivió un tiempo). 
2001 Con Voices, primer trabajo con voces, obtiene su tercera nominación al Grammy. 
2005 Se presenta por primera vez en el coso de Reforma con su disco más reciente, These Times (2004). (P.R.

Diana Krall 
1962 Nace en Nanaimo, Canadá. Sus padres, pianistas, la inician a los 4 años en el instrumento y su abuela le enseña canto. 
Los 80 Egresada del Berklee College of Music de Boston, sigue estudiando con los pianistas Don Thompson y Jimmy Rowles. Este último la anima a cantar. 
Los 90 Se mueve entre Nueva York y Boston. En 1993 funda un cuarteto y edita su primer cd, Stepping Out. En 1996, All for You la hace famosa de la noche a la mañana y le vale un nominación a un Grammy; al año siguiente obtiene otra. When I Look in Your Eyes (1999) vende más de un millón de copias y permanece 52 semanas en el primer lugar de las listas de jazz. 
2000 Gana el Grammy como Mejor Intérprete Vocal de Jazz. 
2001 Se presenta por primera en el Auditorio. The Look of Love obtiene 5 discos de platino y su carrera se consolida. 
2002 Lanza Live in Paris
2005 A su segunda cita colectiva en el Auditorio Nacional trae bajo el brazo The Girl in the Other Room (2004) en el que, impulsada por su esposo, Elvis Costello, se estrena como compositora. (P.R.

Programa 
Chucho Valdés: El cumbanchero / Poinciana / Con poco coco / Son en do / Bésame mucho / Drume negrita 
Mike Stern: Play / Slow Change / Wishing Well / Still There / Chatter / Ha Ha Hotel 
Diana Krall: All or Nothing at All / Stop This World / The Girl in the Other Room / The Look of Love / Narrow Daylight / Almost Blue / Love Me like a Man / Boulevard of Broken Dreams / Abandoned Masquerade.
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