sábado, 26 de febrero de 2005

Dennis DeYoung: Tan cerca de Las Vegas…


La música de Styx en vivo con orquesta sinfónica / 26 de febrero, 2005 / 6 339 asistentes /
 Función única / 2:45 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V. 

Jesús Quintero 
¿Dennis DeYoung? ¿No era el de bigotazo y gesto adusto en un grupo estadounidense que transitaba del progresivo y el hard pop a la balada melosa? El mismo. ¿Y tendrá tantos fans para llenar el Auditorio? Misterio. 
La noche del sábado es fría y el coso de Reforma parece más inmenso porque no hay tantos que se acuerden del cantante, a pesar de que en México se editaron puntualmente los lps de Styx desde Pieces of Eight (1978) a Paradise Theater (1981). Así que el comienzo del show se atrasa unos minutos. Cuando la fanaticada cubre más de la mitad de la sala, la Orquesta Sinfónica de las Américas, dirigida por Arnie Roth, exhibe en la introducción —como en el teatro musical— la temperatura anímica que vendrá. 
Si un rasgo tiene la música de DeYoung es la pompa y dulzura que le granjeó el cariño de los menos sumergidos en el rock progresivo y de aquellos que, citando al locutor Mario Vargas en WFM, tenían “sensibilidad un poquito más allá de Mickey Mouse”. Styx era un grupo con ambiciones y sencillos de éxito, pero las fisuras se advirtieron cuando el guitarrista Tommy Shaw se pronunció por un rock más ponchador y DeYoung por la música de Broadway, y es que éste quería emular no a Steve Perry (de Journey), sino a Andrew Lloyd Weber y Tim Rice. Por eso su llegada al escenario está más cerca de Las Vegas que del rock que llenaba estadios en los ochenta. Su melena cana y bien peinada y la formalidad en el vestir —saco de ante negro y zapatos bien lustrados— le dan una apariencia más de prestidigitador que de rock star dispuesto a dejar el pellejo bajo las luces. 
Caballeroso, valiéndose de notas en un papel para saludar en español, DeYoung combina música y nostalgia para crear su acto de magia, acompañado por un grupo discreto pero eficiente y por la vocalista Dawn Marie Feusi, que roba cámara y suspiros. Cual disciplinado showman, el autor de “Kilroy Was Here” se permite sólo improvisar en sus intervenciones entre las canciones, todo lo demás está ceñido con destreza a The Music of Styx: Live with Symphony Orchestra (2004), álbum que da título al espectáculo y que es un compendio de grandes éxitos, intereses permanentes y antojos satisfechos cuando se tiene en frente a un público fiel y atrás a más de tres decenas de músicos con partituras y director. Los temas son abordados con fidelidad a las versiones de estudio, pero también con una característica propia del teatro musical: quienes están en el escenario se muestran excesivamente prendidos, cuando en realidad el espectáculo apenas está agarrando vuelo. 
Casi a medio concierto, DeYoung abre espacio para Amick Byram, cantante dos veces nominado al Grammy, que ha intervenido en la puesta en escena estadounidense de El fantasma de la ópera y, de nuevo, para Feusi, quien a su garganta suma talento como bailarina y compositora. El paréntesis sirve para ratificar que los lobos con quienes el autor de “Desert Moon” se junta han transitado por Los miserables, Cats y otros célebres montajes. 
Autor que trabaja con refinadas fórmulas pop, DeYoung recurre a la ficción para narrar el ascenso y caída de un teatro que representa a una nación (“The Grand Illusion”) o describir un reino totalitario en donde los robots sustituyen a los humanos (“Mr. Roboto”), pero es en las canciones nutridas por vivencias propias, o narradas a él por familiares, donde su vena romántica se explaya con desenfado. Cuenta que cuando su padre estaba en el ejército estadounidense, pasó un largo tiempo en Alemania en casa de una familia con la que no se podía comunicar por el idioma, pero donde todas las noches se tocaba “Clair de Lune” de Debussy a los soldados. En tributo a los protagonistas de esa viñeta, la orquesta se apropia del tema y lo hila con “Don’t Let It End”, como antes lo ha hecho con obras de Mozart y Ravel. Más adelante, en un acto imaginable sólo en Barry White o Manilow, cuenta que está por cumplir 35 años de matrimonio. La felicidad se le nota y resulta que la otra corista es Suzanne DeYoung, su esposa a quien le escribió una canción que conmueve a las abundantes parejas. Cuando se oye Babe, I’m leaving, I’ll say it once again / Somehow try to smile / I know the feeling we’re trying to forget… cunden besos y confesiones con la mirada. 
Profesional y acaramelado, moderado actor de sus emociones y ferviente de los relatos donde la ficción le hace un guiño a la realidad, Dennis DeYoung ha hallado un nicho donde —a diferencia del mundo real— todos son felices para siempre. ¿Y qué tiene de malo un poco de fantasía? 

Cronología 
1972 Tras varios nombres y estilos, Styx queda integrado en la ciudad de Chicago por Chuck (bajo) y John Panozzo (batería), Dennis DeYoung (voz, teclados), James Young (voz y guitarra) y John Curulewski (guitarra). El nombre viene de la mitología griega y es un río que cruza la tierra de los muertos hacia el más allá. Su álbum debut denota influencia del rock progresivo. 
1973 Styx II no causa gran conmoción, pero “Lady” se hace popular al año siguiente, cuando la onda expansiva de ese tema alcanza a todo EUA. 
1974 The Serpent Is Rising llega a las tiendas. 
1975 Man of Miracles no vende. Luego de que Styx II alcanza el disco de oro, la banda se muda al sello A&M y da a conocer Equinox. Curulewski deserta y entra Tommy Shaw. 
1976-1979 Con Shaw, el grupo haya el acento exacto y su discografía empieza a tener revuelo. De Crystal Ball (1976), The Grand Illusion (1977), Pieces of Eight (1978) y Cornerstone (1979) se desprenden “Come Sail Away”, “Renegade” y “Babe”. 
1981 A pesar de los pleitos entre Shaw y DeYoung, el álbum conceptual Paradise Theater es bien recibido: 3 millones de copias vendidas en 36 meses, constante presencia en radio por “Too Much Time on My Hands” y “The Best of Times”. 
1983 Encarrilado, DeYoung sigue con ideas ambiciosas, pero Kilroy Was Here falla por los disgustos en el interior del grupo. 
1984 Styx entra en receso y DeYoung da a conocer Desert Moon. 
1986 Edita Back to the World. 
1988 Un tercer disco como solista: Boomchild. 
1990 Todos, menos Shaw, hacen las paces. Styx renace con Edge of the Century. 
1993 DeYoung se va al teatro y encarna a Poncio Pilatos en Jesus Christ Superstar. 
1994 Se sigue de filo con 10 on Broadway, antología de sus canciones favoritas del teatro musical. 
1995 Styx respira una vez más cuando graba una nueva versión de “Lady”. 
1996 Shaw regresa y a pesar de un serio revés —John Panozzo fallece y Todd Sucherman entra al relevo—, la gira resulta un triunfo. 
1997 Con Return to Paradise los conoce una nueva generación. DeYoung es asolado por una enfermedad viral que lo hace hipersensible a la luz. 
1999 Shaw llama a Lawrence Gowan para sustituir a DeYoung. 
2001 Repuesto de salud, pone una demanda a sus ex compañeros. 
2003 Un nuevo disco de Styx aparece, pero DeYoung no lo considera trabajo suyo. 
2004 The Music of Styx: Live with Symphony Orchestra documenta la propuesta de DeYoung en la que combina su amor por el teatro musical y los éxitos de Styx. 
2005 Llega al Auditorio Nacional por primera ocasión. (J.Q.

Programa 
Overture 
The Grand Illusion 
Lady 
Eine Kleine Nachtmusik / Loreli 
Desert Moon 
Hello God 
Pieces of Eight 
Bolero / Show Me the Way 
Who Will Love this Child 
Light up 
Claire de Lune / Don’t Let It End 
Rockin’ the Paradise 
Castle Walls 
Esmerelda 
Where Does My Heart Beat Now 
Mr. Roboto 
Black Wall 
Suite Madame Blue 
Babe 
Best of Times 
Come Sail Away
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