viernes, 3 de diciembre de 2004

Willy Chirino

Foto: Colección Auditorio Nacional

3 y 4 de diciembre, 2004 / 464 asistentes / 2 funciones /
 2 hrs. de duración / Promotor: FUAAN / Orly Beigel 

Rodrigo Farías Bárcenas
Willy Chirino sale a cumplir con su cita portando lentes oscuros. Viste traje gris claro, que le sienta a la perfección, y camisa de un blanco brillante. Sin corbata. Aunque su aspecto no es formal, luce muy bien. 
No se anda por las ramas. Es conocida su postura en contra del régimen castrista, la cual enarbola desde que comienza a cantar. Se adivina la dedicatoria de estos versos: “Que viva la libertad / el que no la tiene / no tiene na’...”. 
Sus aires son los de un crooner tropical. Con su expresión jovial y ágil forma de moverse, parece de menos edad de la que realmente tiene, cincuenta y pico. Regresa a México después de cuatro años de ausencia, vital como siempre y al mando de su carrera.
Durante años perteneció al elenco de CBS / Sony, hasta que decidió grabar  por su cuenta, seguro de tener los recursos económicos y la capacidad de trabajo que se necesita. Fundó el sello Latinum Music, al cual pertenece Son del alma, recién publicado. 
“¿Cómo está mi gente?”. Su tono es de familiaridad, como si le hablase a un grupo de amigos. “¡Bailen! Si quieren pedir algún tema, háganlo, estoy de corazón complaciente”. 
La respuesta es inmediata. Por allá piden uno, por acá otro. Le hacen llegar servilletas sugiriéndole favoritos de amor o de contenido político. Chirino, encantado: su idea es tocar los éxitos de siempre (“Oxígeno”, “Medias negras”) con algo del material nuevo (“Hechizo de luna”, “Allá se quedó”), pero tan abundante participación además le facilita improvisar parte del programa.
Poco después pregunta con supuesta inocencia: “¿Hay algún cubano aquí?”. Un buen porcentaje de los aludidos alza la mano. A ellos les dedica “El yerbero moderno”, con la cual hace un homenaje a Celia Cruz.  
El concierto transcurre con fluidez, gracias a la consistente y dúctil  fusión del son cubano con otros ritmos. También porque el compositor, además de cantar, dirige la orquesta con dinamismo. 
Willy Chririno nació en Consolación del Sur, pueblo de Pinar del Río, provincia cubana. Vive en Miami desde hace 40 años. Reconoce que añora su lugar de origen, pero al escucharlo se nota que no padece nostalgia, entendida como la fijación de la memoria en el pasado. Por el contrario, su mirada está  puesta en el futuro, en su convicción de regresar a una “Cuba Libre”, como dice su canción.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Deja para el final otro título elocuente, “Nuestro día (ya viene llegando)”. Habla de cuando tuvo que viajar 90 millas para salir al extranjero: “En la maleta traje un colibrí / un libro de Martí / un verso y un danzón / vino Benny Moré de polizón...”. Hay quienes gritan llenos de contento: “¡Esa es la mía!”. Su deseo de escucharla ha sido satisfecho. 

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