miércoles, 1 de diciembre de 2004

Norah Jones and The Handsome Band: El mundo estrena divinidad


Foto: Colección Auditorio Nacional

1 de diciembre, 2004 / 9 563 asistentes / Función única / 
1:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.

Patricia Ruvalcaba
Es noche cerrada. Usted flota boca arriba en el agua tibia de una piscina, en algún jardín de provincia. El agua desprende lentos vapores. Entre las volutas se mira el cielo estrellado, más cercano que nunca. Un pacífico placer llena el tiempo. Usted agradece cada segundo. Así es un concierto de Norah Jones. Por lo menos así su primer encuentro con el público mexicano en el Auditorio, como parte de The Couch Tour, periplo promocional de su segundo disco, Feels Like Home.
Hace un par de años, cuando el mundo descubrió que Norah existe, inmediatamente la aclamó como divinidad de la melancolía y del romanticismo. Todo por culpa de Come Away With Me, un primer trabajo que, sobre una aleación de jazz, blues, folk, country, soul y pop ofrecía una gema: una voz de terciopelo educada por matronas como Billie Holiday y caballeros como Willie Nelson, la academia, el gospel, e incluso las olas de calor de Texas. ¿Quién era la dueña de esa voz? Alguien jaló de un brazo y, a rastras, sacó a la luz a una joven de veintidós años dotada con una exquisita feminidad. “Ohhh”, murmuró el mundo, y le puso una diadema de oro, la sentó en un trono y se postró a sus pies para adorarla. Ella entró en pánico, se sintió invadida, quiso parar todo, huir a su rincón de siempre, frente a su piano: “Estoy enferma de todo eso de la promoción y el éxito. Orgullosa, pero totalmente harta”. Pero, como dicen las heroínas de telenovela, nadie escapa a su destino.
México conoció a una Jones serena, que ha asumido su fama y decidida a crecer como artista. Este propósito es notorio en Fells Like Home, un disco menos concentrado en la voz, más cuidado en el aspecto instrumental y cargado hacia el flanco folk. Talento, oficio y una pureza accesible —a cualquiera que tenga víscera cardiaca— emanan de sus trece canciones. Por eso en el Coso de Reforma, el malestar causado por un retraso de veinte minutos se esfumó cuando ella apareció y dijo: “Wow!”. Parejas, la mayoría de veintitantos en adelante y de todas las procedencias, la recibieron con cuidadosa veneración, como si quisieran estar a la altura. Vestía una falda amplia color rosa, blusa negra de tirantes y puntiagudas zapatillas. Se sentó al teclado y empezó “Turn Me On”, deliciosa invitación a amar.
La conexión fue instantánea. ¿Es necesario agregar que la presencia de la neoyorkina es cautivadora? Divertida, reconoció que no domina el español ni el baile —ambas circunstancias fueron patentes—, trató de entender las peticiones, lamentó estar “tan lejos” de la gente debido a la distancia que hay entre el escenario y las butacas. Pero su rasgo más prominente es una sensualidad sedosa. Uno no podía sino celebrar que las pantallas mostraran sus manos sobre el teclado o su rostro mientras cantaba “What Am I To You”, “I’ve Got To See You Again”... Ah, las letras, que desmenuzan detalles. Cuando a solas repasamos un par de palabras que alguien a quien amamos nos dijo y nos deleitamos con el recuerdo del timbre vocal y la sintaxis (“Those Sweet Words”); cuando notamos la reaparición de un sentimiento, o suplicamos a Dios que nos dé humildad (“Humble Me”); vemos el miedo a arrojarnos al río aunque sepamos nadar (“Toes”), o la imposibilidad de explicar por qué hicimos tal o cual cosa (“The Long Way Home”).
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Se le ha calificado de sutil, delicada, sugerente, elegante. Y es que en esa potencia de lo suave armonizan voz, arreglos y The Handsome Band: Lee Alexander (bajo, contrabajo), Adam Levy (voz, guitarra eléctrica), Daru Oda (voz, flauta), Andrew Borger (batería), Kevin Breit (guitarra acústica). La iluminación, tersa, y las proyecciones en el fondo del escenario de figuras que recordaban bancos de peces, reforzaban la calidad acariciante de la atmósfera. “¡Te amo, cásate conmigo!”, gritaba una voz masculina; diríase que se desgañitaba en nombre de todos. “Él necesita un café”, comentó Jones. “The Prettiest Thing”, “In the Morning”, “The Nearness of You” preludiaron el fin. Tras una intensa ovación de tres minutos, “Seven Years”, “One Flight Down” y “Lonestar” marcaron el momento de salir de la piscina. 

Cronología
1979 Nace el 30 de marzo en Nueva York, hija de una enfermera y promotora de conciertos llamada Sue Jones y del mítico sitarista indio Ravi Shankar, justo cuando la relación entre ambos termina. La madre decide poner su apellido a la pequeña Norah.
1983-86 Con cuatro años se muda a Grapevine, Texas. Pasa su infancia escuchando los discos de su madre: clásicos del jazz y del blues. Por su abuela, apasionada del country, conoce a los mejores exponentes de este género. Pronto muestra aptitudes para la música. Estudia canto y se incorpora al coro de gospel de la iglesia. A los siete comienza con el piano y el sax, pero sin demasiada concentración. Como buena tejana, gusta de cabalgar.
1996-97 A los 17 gana un certamen escolar como vocalista y compositora de jazz en el Instituto Broker T. Washington High School, donde también estudia actuación y artes visuales. Al año siguiente vuelve a ganar como intérprete.
1998-1999 Realiza estudios superiores de piano y teoría musical en el programa de jazz de la Universidad del Norte de Texas. Ahí forma su primer grupo; luego toca piano y canta en un restaurante italiano.
2000 A los veinte años se va de vacaciones a Nueva York y decide quedarse e integrarse al circuito de la música, contra la voluntad materna. Pasa dos años cantando en salas de jazz, almuerzos y happy hours. Empieza a escribir sus temas y se integra al combo de funk fusion Wax Poetic. Se establece en el club nocturno The Living Room. E inicia una relación sentimental y creativa con el bajista Lee Alexander. Montan juntos su propio grupo.
2002 Descubierta por el sello Blue Note, lanza en febrero Come Away With Me. Para el otoño ha vendido más de un millón de copias sin promoción especial. Su fama se expande como pólvora por EUA, Europa y Asia.
2003 Gana ocho premios Grammy y las ventas de su disco sobrepasan los 18 millones de copias en todo el mundo. Como leyenda antes de serlo, participa en un disco de Willie Nelson, y alterna con Keith Richards, guitarrista de The Rolling Stones, en un tributo a Gram Parsons.
2004 Lanza Feels Like Home, con Dolly Parton y Jesse Harris de invitados, entre otros. En su primera visita a México llena el Auditorio Nacional. (P.R.)

Programa
Turn Me On
Nightingale
What Am I to You?
Those Sweet Words
The Prettiest Thing
I’ve Got to See You Again
Moon Song
In the Morning
Carnival Town
The Nearness of You
Humble Me
The Long Way Home
Don’t Know Why
Creepin’ In
Above Ground
Sunrise
Come Away With Me
Life Is A Carnival
Seven Years
One Flight Down
Lonestar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.