lunes, 13 de diciembre de 2004

José José: Más allá de bien y del mal

Foto: Colección Auditorio Nacional

13 de diciembre, 2004 / 9 636 asistentes / Función única / 
2:40 hrs. de duración / Promotor: Pro Show Productions, S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas
La entrada orquestal suena grandiosa cuando el anfitrión, a paso lento, se dirige hacia la orilla del escenario. Luce frac negro, camisa blanca y corbata de moño. Son imponentes el marco musical y la personalidad de gran señor, pero su actitud es otra. A pesar de que bien se ha ganado el sobrenombre de El Príncipe de la Canción, habla sin aires de grandeza: “¡Sean bienvenidos!”. Su sola presencia basta para provocar una ovación abrumadora.
José José esperó más de un año para tener una fecha en el Auditorio Nacional, con el fin de celebrar 40 años de trayectoria en familia. En sentido literal, con su primogénito y sus dos hijas; y metafóricamente, con su público, el mismo que conoce su carrera —marcada por diversas crisis superadas con esfuerzo— y que está aquí reconociendo su entereza. Debido a una enfermedad pulmonar el intérprete no está en condiciones de usar su voz a plenitud, por eso “Seré” es clave como tema inaugural, pues en él acepta honestamente: Un día llegará quizá / en que de tanto que canté, de tanto / mi voz ya no será mi voz / mi canto ya no será mi canto. De la multitud surge un grito alentador: “¡No eres El Príncipe, eres El Rey!”. Durante el primer segmento del programa es visible su esfuerzo para cantar, pero toda deficiencia en este aspecto la suple con gran desenvoltura, sencillez, sentido del humor y absoluta entrega. 
Con Marisol interpreta “Te quiero así”. Cuando el padre se retira para que su hija se exprese por separado, agradece a sus familiares. Se escucha otra ovación, cerrada y consentidora. De nuevo él solo prosigue con “Payaso”, “Te extraño”, “I’ve Got You Under My Skin” y un popurrí, para luego ceder el turno a Sarita, que representa la cuarta generación de su descendencia. El momento más importante de su breve estancia llega cuando ambos casi lloran con los recuerdos evocados por “Madrecita”. En las pantallas vemos una secuencia de fotografías que muestra a José José al lado de su madre, desde que era un bebé hasta llegar a su juventud. La señora falleció a principios de este año.
En ocasiones, el cantante se dirige a una mesa cercana a él, toma agua y regresa con bríos renovados, pues hace falta energía para contener el ímpetu del público, cuya carga afectiva ha estado creciendo sin cesar con la sucesión de temas como “Gavilán o paloma” o “40 y 20”. El primogénito José Joel interviene con “Mi viejo”, del argentino Piero, cuya dedicatoria es evidente. Luego de un par de temas, padre e hijo reconocen su mutua admiración con “La fuerza de la sangre”. Se dan un fuerte abrazo como preámbulo del momento cumbre de la reunión cuando se les unen Marisol y Sarita. 
José José canta la obra de compositores reconocidos con enfoque autobiográfico, como si él mismo fuera el autor. Es el caso de “Lo pasado, pasado”, que origina esta reflexión de El Príncipe: “Lo más importante que tenemos es el aquí y el ahora. Hay quienes no entendemos esta fórmula y andamos por la vida cargando nuestros rencores”. Los cuatro entonan esta apología del perdón, notablemente conmovidos por la cálida reacción de la audiencia.
Cuando termina el popurrí compuesto por cortes de Secretos, su más exitoso disco, se prenden las luces al tiempo que la gran mayoría se pone de pie para escuchar con atención. “Gracias por llenar este Auditorio Nacional —dice José José con voz trémula. Dios y sus oraciones me han dado esta oportunidad y el haber mantenido once años de sobriedad”. Reconoce al empresario que promovió la fecha, a quienes han impulsado su carrera, a los doctores que cuidan su recuperación, a la coordinadora del Auditorio, a la orquesta dirigida por Ricardo Toral. Su emoción es tan grande que le resulta imposible contener el llanto. La inesperada desnudez de sentimientos provoca que muchas otras personas también se conmuevan hasta las lágrimas. Tras el momentáneo pero poderoso impacto, surge una ovación que dura varios minutos. El artista recibe quizá la más grande muestra de solidaridad de toda su vida.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Cuando se despide con sus clásicas “La nave del olvido” y “El triste”,  se le ve más erguido, fortalecido, seguro de haber hecho saber que lo más importante para él es la presencia de sus sucesores, hijo e hijas, “quienes seguirán cantando mis canciones cuando yo ya no esté”. Qué paradoja: he ahí a José José vulnerable y poderoso: al tiempo que acepta el carácter finito de su existencia, con virtudes y defectos, muestra su fe y el poder para trascender. Y como lo ha hecho tantas veces esta noche, reitera su agradecimiento con humildad. Abre los brazos simulando un abrazo ilimitado, como si su familia estuviese fundida con él en un incógnito lugar del universo.

Cronología
1948 Nace el 17 de febrero en la ciudad de México. José Rómulo Sosa Ortiz es hijo del tenor de la Ópera Nacional de México, José Sosa Esquivel, y de la pianista Margarita Ortiz.
1963 Comienza su trayectoria dando serenatas en trío, con un amigo y un primo, y cantando en algunos cafés.
1965 Graba su primer sencillo y hace sus primeras apariciones en televisión.  Con el trío de jazz-bossa nova Los Peg se presenta en el circuito de cafés y bares de la capital mexicana.
1967 El compositor Rubén Fuentes lo escucha en el Apache 14 y le ofrece un contrato en RCA Victor.
1969 Su éxito empieza con “La nave del olvido” de Dino Ramos.
1970 Con 22 años, gana el tercer lugar en el Festival de la Canción Latina (hoy llamado OTI) con el que sería su más grande éxito: “El triste”. En Los Ángeles le otorgan el Disco de oro de Hollywood. Debuta en El Patio, cabaret de moda, donde tendrá temporadas memorables. Realiza su primera gira por EUA y América Latina.
1971 Buscando una sonrisa es la primera de 7 películas en las que actuará. Contrae matrimonio con Natalia Herrera Calles, nieta del ex presidente Plutarco Elías Calles. El matrimonio dura dos años.
1972 Su hit del año es “De pueblo en pueblo”. Empieza a tener crisis amorosas y problemas de salud que lo llevarán un año después a un paro respiratorio. 
1974 Temporada exitosa en el Teatro Ferrocarrilero. Se casa con la actriz Ana Elena Noreña (Anel). 
1975 Nace su primer hijo, José Francisco Carmelo Augusto.
1977 “Gavilán o paloma” renueva su popularidad, ahora en BMG Ariola, sello de reciente creación.
1979-80 Temporadas apoteósicas en el Teatro de la Ciudad. Se presenta por vez primera en el antiguo Auditorio Nacional, con llenos (6 mil espectadores) en 3 funciones. 
1981 En 7 conciertos en el Auditorio reúne a 42 mil asistentes.
1982 Nace su hija Marisol Estrella Margarita Elena.
1984 Secretos, producido por Manuel Alejandro, se convierte en el disco de mayor éxito de toda su carrera. Vende 4 millones de copias.
1989 El conductor de tv Raúl Velasco organiza un homenaje por sus 25 años de carrera. Participan, entre otros, Vicente Fernández, Marco Antonio Muñiz, Roberto Carlos y Julio Iglesias.
1993 Con una actividad permanente, es objeto de otro homenaje, por parte de su disquera, en reconocimiento a su trayectoria de 30 años.
1995 Se casa con Sara Salazar, después de cuatro años de haber terminado con Anel. Del matrimonio nace Sarita.
1998 Con 29 discos en su haber, alcanza una venta total de 36 millones de copias. 
2004  Después de haber superado varias crisis de salud que ponen en peligro su vida, El Príncipe de la Canción regresa al Coloso de Reforma para celebrar 40 años de carrera, y 11 de sobriedad. Su gente lo aclama rotundamente.  (R.F.B.)

Programa
Seré
O tú o yo
Me vas a echar de menos
A esa
Amar y querer

Con Marisol
Te quiero así
Lo que fue no será
Vamos a darnos tiempo
Volcán

Cuidado
Payaso
Pero te extraño
I’ve Got You Under My Skin

Con Sarita
Amor, amor
Madrecita

Gavilán o paloma
Almohada
40 y 20
¿Y qué?
Amnesia

Con José Joel
Mi viejo
De pueblo en pueblo
Si me dejas ahora
La fuerza de la sangre

Todos
Lo pasado, pasado

Secretos
La nave del olvido
El triste
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