miércoles, 24 de noviembre de 2004

Ricardo Montaner: Miel sobre cuerdas

Foto: Colección Auditorio Nacional

Concierto Sinfónico II / 24 de noviembre, 2004 / 7 019 asistentes / 
Función única / 2:50 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.
Fernando Figueroa
Tal como en mayo prometió aquí mismo a sus fans, el artista sudamericano no dejó que se acabara 2004 sin volver al Auditorio para presentar Ricardo Montaner con la London Metropolitan Orchestra Vol. 2. Todo es miel sobre cuerdas: en Reforma y Campo Marte se produce un nuevo encuentro del creador de exitosas baladas con su legión de seguidores, quienes desean su dosis de romanticismo, ahora elevado a la máxima potencia: sobre el escenario una orquesta de 35 instrumentistas sinfónicos se encargan de intensificar el virtuosismo melódico de Montaner, también arropado por los 15 músicos, bailarines y coristas que lo acompañan regularmente. Temas del nuevo álbum (“Quisiera”, “Desesperado”, “Resumiendo”...) se escuchan como entre nubes gracias al impulso de las cuerdas que parecieran arcos disparando flechas al corazón de los incondicionales. Lo mismo sucede con canciones del primer disco sinfónico como “En el último lugar del mundo”, “Será”, “Tan enamorados” y “El poder de tu amor”.
Cuando Montaner canta “La mujer de mi vida”, invita a una espectadora a subir al escenario. Se trata de una joven rubicunda que sólo deseaba entregarle una carta, y no da crédito cuando el cantante baila apretadito con ella y luego la besa en las mejillas, la nariz y la frente, todo a media luz y con el acompañamiento de un nostálgico bandoneón. El mayoritario público femenino grita enfebrecidamente, proyectando su gozosa envidia. Un acto así rompe lanzas contra el prototipo vigente de la mujer delgada como única depositaria del amor y la pasión: buena parte de las fans lo agradece. Aprovechando la presencia del bandoneón, el artista interpreta el tango “Nostalgias” de Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián. La letra se esparce en un ambiente propicio para el incendio, donde el amor y el desamor son fuego y gasolina. En broma, Montaner pide perdón por cantar en México un tango y promete que en Argentina interpretará una ranchera. Para compensar, dice que tras componer “Bésame” buscó a Armando Manzanero para pedirle su bendición y luego poder grabarla.
En esta ocasión, el cantautor venezolano no lanza consignas contra el presidente de su país, tal como lo había hecho en sus dos anteriores presentaciones en el Auditorio, tal vez como una discreta forma de respetar el voto mayoritario de sus paisanos en el referéndum que marcó la permanencia de Hugo Chávez en su cargo.
Pero Montaner es algo más que canciones melosas. Cuando interpreta “Vamos pa’ la conga” y “Cachita” se mueve como pez en el agua dentro de un festivo ambiente tropical. Destaca su impresionante versión de “Ojos negros” a ritmo de reggae; su virtuosismo musical se revela cuando marca el ritmo y la melodía con gritos agudos y chasquidos.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Los conciertos de este personaje originario de Argentina, naturalizado venezolano y ciudadano latinoamericano alcanzan el clímax cuando el público corea sus letras de pe a pa; así se pone de manifiesto el verdadero grado de penetración que alcanza como compositor. Esto sucede especialmente con “Sólo con un beso” y “Me va a extrañar”, sendos himnos al amor sin insulina. 

Programa
República de la alegría
En el último lugar del mundo
Desesperado
Será
Tan enamorados
Quisiera
Yo puedo hacer
Sólo con un beso
Qué ganas
La conga
La mujer de mi vida
Nostalgias
Resumiendo
Bésame
Déjame llorar
La cima del cielo
El poder de tu amor
Amarte es mi pecado
Ojos negros
Yo sin ti
Castillo azul
Cachita
Me va a extrañar
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