viernes, 26 de noviembre de 2004

Pepe Aguilar: Como en un palenque

Foto: Colección Auditorio Nacional

26 y 27 de noviembre, 2004 / 14 892 asistentes / 2 funciones /
 2 hrs. de duración / Promotor: Producciones Artísticas Forajido, S.A de C.V.

Fernando Figueroa
Ya no es Pepito montando un pony en el show ecuestre de sus célebres padres, Flor Silvestre y Antonio Aguilar; tampoco es el adolescente que, en busca de una identidad propia, quiso ser roquero. Es Pepe Aguilar en el escenario del Auditorio Nacional por segunda vez, a los 34 años de edad, cosechando lo que ha sembrado en más de un cuarto de siglo de carrera.
La magia del mundo del espectáculo hace posible que quede atrás el plantón frente a la residencia presidencial que paralizó el tránsito y retrasó la llegada de muchos espectadores a sus butacas. Parece que alguien hubiera gritado como en palenque: ¡Cieeerren las puertas, señores!, y de pronto aparece un famoso intérprete vernáculo cantando “El zacatecano”, mismo nombre del mariachi que lo acompaña. Sólo faltan los juegos mecánicos, de azar, los puestos de antojitos, la exposición ganadera... Pero la sensación de estar en un palenque se desvanece cuando en las pantallas gigantes se proyecta un cómic que acompaña la interpretación de “Directo al corazón”, ese tema tan “pegador”, con frases injertadas en el inconsciente colectivo: Te vendiste por unas monedas… no supiste soportar mi pobreza...
Pepe Aguilar no intenta ser otra persona. Se muestra sencillote, orgulloso de su origen provinciano, aun si su contacto con la urbe ha hecho que confluyan en su vida elementos tan disímbolos como el tequila y la música de Pink Floyd, el rancho y el estudio de grabación... Combina rancheras clásicas (“Échame a mí la culpa”, “El rey”, “Cruz de olvido”) con covers de baladas (la amandamiguelesca “Mi buen corazón”, la juangabrielera “He venido a pedirte perdón”) y los mega éxitos escritos por Fato (“Por una mujer bonita”, “Por mujeres como tú”...). Cuando llega a “El Rey” aparecen imágenes de José Alfredo Jiménez en las que se percibe la mano del productor televisivo Guillermo del Bosque, encargado del aspecto visual del concierto, con el apoyo del iluminador Ernesto Corti. Seca el sudor de su frente con una toalla blanca y termina lanzándola al público, que pelea el fetiche con avidez. Juguetea con las letras de algunas canciones como “A pierna suelta” de Martin Urieta, en la que se plantea la felicidad de dormir tranquilo sin amor y sin dinero. Como preámbulo a “Más alto que las águilas” de Joan Sebastian, Aguilar se declara partidario del América, a sabiendas de que un buen número de espectadores desaprobará con rechifla su preferencia futbolera. Antes de cantar “De qué te quejas mujer”, pide a las damas presentes que no intenten cambiar la forma de ser de sus novios, a quienes conocieron “borrachos y cumplidores”. Ahora una confesión íntima lo acerca más a su público. Recuerda que la primera canción que registró su memoria se la enseñó su padre, “el hombre más importante de mi vida, cuya presencia emocional no puede faltar en mis conciertos”. Entonces entona “Albur de amor” y uno no puede dejar de imaginar al niño que recorría escenarios de México y Estados Unidos acompañando a su familia.
Los mariachis callaron y sólo quedó en el podio el grupo que acompaña a Pepe Aguilar en los temas de tinte pop. Mientras el cantante deja en el camerino el traje de charro, sus acompañantes interpretan con devoción “Europa”, de Carlos Santana, cuya imagen aparece en las pantallas gigantes. Y regresa vestido de civil, con una guitarra eléctrica colgada al cuello, dispuesto a mostrar el otro lado de su personalidad. Así es como surgen los temas con pinceladas roqueras de su última producción, No soy de nadie, como “El autobús”, “¿Qué más?” y “Miedo”, esta última coreada por miles de gargantas. Una falla en el sonido provoca molestia en el intérprete, pero se reconcilia con el mundo cuando todos lo animan y consuelan: ¡Pee-pe, Pee-pe, Pee-pe!...
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
“El rock ha sido mi inspiración y mi mejor arma”, ha dicho. Pero cierra el concierto con dos rancheras, para expresar lo que una vez dijo de su carrera: “Regresé a mis raíces porque la música mexicana hace hervir mi sangre.” Con “Por mujeres como tú” y “El toro serrano” se respira de nuevo un ambiente campirano y, en medio de la euforia, surge un singular presentador que despide con loas “al máximo triunfador de la música mexicana”. Afuera del Auditorio no hay ruletas ni bares, sólo una noche fría y algunos vendedores ambulantes que ofrecen “el compacto del concierto”. 

Santo y seña
Fecha y lugar de nacimiento: Por azar, en San Antonio, Texas, EUA, el 7 de agosto de 1970.
Sus padres: Los cantantes y actores Flor Silvestre y Antonio Aguilar.
Debut artístico: A los cuatro años de edad en el Madison Square Garden de Nueva York con sus papás.
Primer instrumento: Con su propio dinero compró una batería a los nueve años de edad.
Primer grupo musical: Siendo adolescente formó Equus para tocar rock durante 5 años.
Estatura: 1.94 metros.
Voz: Tersa y clara.
Ídolos: Su padre, Pedro Infante, Jorge Negrete, Pink Floyd, The Who.
Primer gran éxito: En 1998 Por mujeres como tú que vendió cerca de 2 millones de copias y se mantuvo 52 semanas en el Top 20 de la lista Billboard.
Número de discos: 11.
Su mancuerna creativa: El cantautor Fato, autor de sus más grandes éxitos.
Premios: En 1999 “Por mujeres como tú” obtuvo un Premio Billboard en la categoría Hot Latin Track del Año. En 2000 Por una mujer bonita ganó el Grammy al Mejor Álbum Regional Mexicano. Obtuvo otras 2 nominaciones al Grammy y 6 al Grammy Latino; 10 premios Lo Nuestro; 7 Tv y Novelas; 8 Furia Musical... y múltiples discos de oro y platino.
Récord de asistencias: El 14 de febrero de 2004 convocó a 135 mil personas en el Zócalo de la ciudad de México.
Otras gracias: Compositor y productor (5 discos de su padre y otros de artistas diversos como Guadalupe Pineda, Lupita D’Alessio, Julieta Venegas, Ely Guerra...). En 1985 formó El Soyate, un exitoso grupo de charrería en Zacatecas, la tierra de su infancia. Actor en 14 películas, tres veces con el papel estelar.
Su lema: “Sacar las cosas que cada quien se merezca por su trabajo y nada más que por su trabajo”. (F.F. y S.G.L.)

Programa
El zacatecano
Directo al corazón
Por una mujer bonita
¡Qué bueno!
Échame a mí la culpa
A pierna suelta
Más alto que las águilas
Cuidado
Perdóname
Me vas a extrañar
Mi buen corazón
He venido a pedirte perdón
El Rey
De qué te quejas mujer
Albur de amor
No soy de nadie
En tu pelo
Cruz de olvido
Europa
El autobús
¿Qué más?
Miedo
Por mujeres como tú
El toro serrano
El gusto
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