jueves, 4 de noviembre de 2004

Juan Gabriel: Fiestota sin pichicaterías

Foto: Colección Auditorio Nacional

4 al 7, 18 al 21 de noviembre, 2004 / 76 615 asistentes / 8 funciones /
 3 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.

Jesús Quintero
Hace tres lustros, una amiga que ha visto a varios rock stars en vivo hizo una confesión: “El único que me ha emocionado como Mick Jagger es Juan Gabriel”. Su esposo, ligeramente sonrojado, le sugirió no tomara un whisky más.
Esta noche de noviembre, para celebrar más de tres décadas en el gusto del público y presentar su más reciente álbum, Alma ranchera, Juanga ha decidido darse una fiesta adecuada a su talla como compositor e intérprete y también a la del Coso de Reforma, que está a reventar con un público que lo mismo lo vio en el Palacio de Bellas Artes en 1990 o lo sigue escuchando en estaciones del recuerdo en amplitud modulada. Y Juan Gabriel, exultante, ajeno a cualquier pichicatería, llega con un coro de casi treinta integrantes, una sección de alientos con ocho miembros, su banda, mariachis y un incandescente conjunto de baile. Con semejante talento al servicio del suyo —que no trae freno y sí plausible soltura— el autor de “Hasta que te conocí” va a convertir al recinto, en las próximas tres horas, en hogar y hoguera de sus entusiasmos, intereses y pasiones.
En los primeros temas, la voz cascada y el abdomen asomándose por el saco oscuro, llevan a más de uno a preguntarse: ¿Vendrá a ofrecer cenizas de antiguos incendios?, ¿saldrá airoso de la temporada de ocho conciertos? Las dudas se disipan con el correr de los minutos. Juanga no sólo ha revitalizado la canción romántica al incorporarle guiños coloquiales tan directos como ambiguos —que le hablan tanto al hombre enamorado de las mujeres, como al apasionado por sus semejantes— sino que en esta noche la emoción se encargará de darle diafanidad a su voz y mostrará que sus dones como bailarín y preciso actor no requieren de pilates ni gimnasios para ser veraces y efectivos.
Como contados artistas, El Divo de Juárez se compromete a que cada peso en taquilla se traduzca en un espectáculo libérrimo donde se trenzan el candor y el profesionalismo, el arrebato y la disciplina... una entrega plena, siempre en ascenso y sin intersticios porque lo único importante es la música. Tanto tiene por decir, que apenas acaba una pieza cuando a los cinco segundos ya se anuncia la siguiente, dándole a los espectadores una sacudida emocional —carcajadas, lágrimas y sobre todo, afecto— que al final los dejará con rostros de satisfacción y de sabroso agotamiento. Pues Juanga se desprende el saco y se lo coloca como falda de bailaora; usa el soporte del micrófono como tubo de table dance; champurrea en inglés con tono de guasa y le tira a Bush; se mueve en perfecta sincronía con los músicos; rinde tributo al mariachi y suelta chistes de una blancura hoy casi extinta... todo eso y más para que la gente se levante de sus asientos a bailar, a mover los brazos como en tabla gimnástica y, con versos que reabren viejas heridas, a provocar el llanto entre las señoras.
Como buenos hijos, sus canciones emblemáticas han crecido y su talla es otra, pero con un admirable colmillo Juanga ha decidido ir más allá de envolverlas con más instrumentos y prefiere bañar sus temas en aguas insólitas. Lo obtenido es, por decir lo menos, deslumbrante: “Yo creo que es tiempo” suena a chachachá; “Con tu amor” es puro rhythm and blues hasta con armonías de una cantante afroamericana; “Vidita mía” es vallenato; “Siempre en mi mente” posee un acento sinfónico; “No volverás a verme” encaja sus raíces en el country rock; “La farsante” es funk; “Caray” contiene guiños gruperos; “Noa Noa” es rock and roll con cuarenta personas haciendo una rutina coreográfica con júbilo que les bulle en la mirada, y en “Debo hacerlo” el jazz salta entre los compases. Mayor pluralidad, imposible.
Pero la versatilidad y el deschongue son apenas la forma. El fondo está en las canciones que revisan el amor y sus consecuencias. El índice de temas de Juanga parece tan vasto como el vivido en carne propia por los más de 76 mil asistentes en esta temporada. Está el limitado a ser sólo amigo porque tiene intereses distintos (“Diferentes”), quien reconoce la imposibilidad y se despide sin rencor (“Tengo que olvidar”), el desgarrado limosnero de afecto (si quieres, puedo ayudarte a que me quieras un poco más), otro para quien un beso representa el cielo abierto (“Con tu amor”), aquel temeroso porque en la ausencia intuye el infierno (“Te lo pido por favor”), y quien hace de la ausencia una manifestación imperecedera (“Amor eterno”)... y así hasta el infinito. Sin embargo, el histrionismo alcanza su cota más alta cuando el desdén le escupe a quien ayer fue luz de vida y hoy es sólo mísera sombra. En esos instantes, voz y emoción se unen para darle al ingrato hasta con la cubeta, además de minarlo con nuevos epítetos: Y ese estúpido, tarado, imbécil, canalla y... tonto que te quiere y que se enamoro de ti/ no sabe lo que le espera y piensa que va hacer feliz./ Inocente pobre amigo, no sabe que va sufrir... Dile a ese que hoy te ama,/ que para amarte nada más,/ para eso a él le falta,/ lo que yo tengo de más... Voy a hacer que tú,/ hincada, me pidas perdón./ Y me implores amor/ delante de tu mugroso y mantenido amante.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Amplificador del corazón en los últimos treinta años, autor de frases aprendidas con fidelidad en sabe Dios qué momento y que puntuales aparecen en la memoria para acompañarlo con todo feeling, Juan Gabriel posee un elemento que lo distingue de Jagger y su tema sesentero más clásico: mientras éste no consigue satisfacción, el de Parácuaro, Michoacán, no sólo la obtiene sobre el escenario, sino la comparte con excelsitud. 


Cronología
1950 Nace Alberto Aguilera Valadez el 7 de enero, en Parácuaro, Michoacán.
1965 En Ciudad Juárez, Chihuahua, dentro del programa televisivo Noches rancheras, debuta con el nombre de Adán Luna.
1969 Consigue trabajo en RCA Victor haciendo coros. Pero la escasa remuneración lo hace retornar al norte.
1970 De vuelta al D.F. es acusado de robo y llevado a la cárcel. Allí escribe canciones que irán a su primer lp.
1971 Enriqueta Jiménez, La Prieta Linda, intercede por él y queda libre. Lo lleva a RCA Victor y firma contrato. Su álbum debut contiene “No tengo dinero” y “Me he quedado solo”.
1972 Recibe su primer Disco de Oro.
1973 Graba “En esta primavera” y “Se me olvidó otra vez”.
1974 Recibe El Heraldo como compositor del año y “A mi guitarra” refrenda su popularidad. Fallece su madre, a quien más tarde dedicará “Amor eterno”.
1975 Extensas temporadas en el Casino Royal y en el Teatro Blanquita.
1976 Graba “Siempre en mi mente”. Recibe el premio Nipper de Oro por dos millones de discos vendidos.
1978 Firma con Ariola. Con Rocío Dúrcal graba “No lastimes más”.
1979 Su nuevo triunfo es “Noa Noa”. Lucha Villa graba “La diferencia”.
1980 Temporada en el bar Stelaris del Hotel Fiesta Palace. “He venido a pedirte perdón” es el éxito del año.
1982 Estrena la película Es mi vida. Graba “Perdóname, olvídalo” con Rocío Dúrcal.
1983 Debuta en El Patio y “La farsante” se vuelve himno de los abandonados.
1984 Es nombrado Mr. Amigo, en Brownsville, Texas. Temporada de 40 noches en El Patio.
1988 En el programa Mala noche... no, canta y conversa durante más de ocho horas.
1989 Debuta en el Premier, donde permanece un mes.
1990 Ofrece 3 conciertos en el Palacio de Bellas Artes a beneficio de la Orquesta Sinfónica Nacional. Llenos totales.
1991 Nueva temporada de 3 meses en el Premier: repleto de martes a sábado. Recibe Discos de Oro y Platino por vender más de 30 millones de discos.
1992 En febrero, una temporada de 10 conciertos en el Auditorio Nacional.
1993 Son ahora 11 noches en el Auditorio. Se convierte en el artista latinoamericano que más boletos ha vendido en EUA.
1994 Aparece Gracias por esperar. Su show en el Rose Bowl de Pasadena impone récord de asistencia con 75 mil personas.
1995 Sale al mercado El México que se nos fue.
1998 Se presenta durante 2 noches en el Palacio de Bellas Artes para celebrar 25 años de carrera y graba Juan Gabriel con Banda El Recodo.
1999 La revista Billboard le rinde un homenaje con 29 páginas dedicadas a su quehacer.
2000 El concilio de Los Ángeles, California, declara el 7 de octubre como El Día de Juan Gabriel.
2001 Aparece el álbum Por los siglos.
2004 Con Alma ranchera regresa, como si nada, al Auditorio Nacional. (J.Q.)

Programa
Canta Canta
El día de los novios
Diferentes
Nada más decídete
He venido a pedirte perdón
Tengo que olvidar
Me gusta estar contigo
Yo creo que es tiempo
Si quieres
Vidita mía
Cuando quieras déjame
No volverás a verme
Con tu amor
El principio
Se me olvidó otra vez
Te voy a olvidar
Amor de un rato
La farsante
Juro que nunca volveré
No vale la pena
Caray
Siempre en mi mente
Melodía de amor
Noa Noa
Costumbres
Debo hacerlo
Yo no nací para amar
La diferencia
Te lo pido por favor
Con sólo verte una vez más
Inocente pobre amigo
Así fue
Querida
Yo te recuerdo
Te sigo amando
Abrázame muy fuerte
Amor eterno
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