martes, 30 de noviembre de 2004

G3: Joe Satriani, Steve Vai y Robert Fripp: Entre genios y freaks

Foto: Colección Auditorio Nacional


30 de noviembre, 2004 / 9 152 asistentes / Función única /
 3:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V

Jesús Quintero
Muchos veinteañeros afirman que The White Stripes y The Strokes le han sacado nuevo filo a la guitarra. Más allá de si es veraz tal afirmación, esta noche en el Auditorio Nacional se han reunido varios miles que tienen su hagiografía guitarrística bien definida desde hace varios años.
G3 está de nuevo en estas tierras con sus dos fundadores, Steve Vai y Joe Satriani, acompañados por uno de los más herméticos y poliédricos músicos contemporáneos: Robert Fripp. La inclusión del fundador de King Crimson no deja de sorprender porque si hay un individuo ajeno a la pirotecnia y la maroma, ese es precisamente el nativo de Dorset, Inglaterra, quien desde los años sesenta en el escenario aparece siempre sentado sin dar la cara al público y con una actitud en apariencia indiferente. De hecho, esta tríada anduvo de gira en 1997 y Fripp soportó no pocos abucheos de la audiencia europea. ¿Para qué regresar entonces? Sólo él lo sabe.
En México muchos ven una guitarra eléctrica con la misma fascinación con que un niño contempla una pistola de juguete de rayos láser. Fieles a tal apreciación, Vai es un freak dedicado a escupir estilizada metralla y Satriani está convencido de que un exceso de notas puede romper tímpanos. Los dos, sin militar en la misma categoría, unifican a cierto sector de la audiencia porque su lenguaje se nutre de clichés del heavy metal y una digitación prodigiosa. ¿Pero Fripp? Sus Soundscapes aburrirán a los hijos de Conan el Bárbaro y otros no entenderán por qué ese tipo de gafas se oculta tras los amplificadores. A ver qué pasa.
Tres minutos antes de la hora señalada, a media luz, aparece el susodicho. Saluda con una reverencia discreta y se sitúa sobre un banquillo tras un muro de consolas. La oscuridad crece. Las mega pantallas laterales permanecen apagadas y comienza a fluir una música que dibuja paisajes como de carretera: se diluyen y se alteran tan pronto son percibidos. Concentrado, Fripp esculpe olas sónicas que se evaporan con delicadeza. No hay punteos a velocidad de tornado, pero muchos de los asistentes preferirían ser engañados y aplauden o silban impacientes para acelerar su intervención. Otros, los menos, exigen silencio, pues saben que el británico no va a modificar en estas tierras su sello. Veinte minutos después, el sonido se desvanece y el hombre abandona el escenario.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Por el otro lado del foro entra un delgado Steve Vai con un monstruo de tres mástiles en las manos. Sus primeros acordes son un recordatorio de lo realizado con Frank Zappa (1940-1993), pero conforme pasa el tiempo, emerge su propio carácter y la inclusión de sus compañeros de grupo permite el flujo de lo que la mayoría quiere: velocidad. Con riffs metaleros, la greña volátil a merced de un ventilador, la relectura del libro Cómo tocar con la lengua y ganar aplausos (de Jimi Hendrix) y el rictus orgásmico amplificado en las pantallas, Vai sabe lo que es variedad: usa y abusa del vibrato, luce influencias españolas, canta con regular fortuna y podría demoler un edificio en compañía del ecléctico bajista Billy Shehann, pero al cabo de una hora a quien deja aniquilado es al público, que agradece el intermedio y sale por combustible.
Treinta minutos después aparece Joe Satriani quien tendrá que sudar para despertar del letargo a muchos espectadores, pues el entusiasmo con que es recibido se erosiona rápidamente. ¿Por qué? Satriani posee una demencial velocidad digital y una técnica envidiable, irreprochable, pero le falta algo vital... De pronto parece que su exceso de notas bloquea lo que quiere comunicar. Y aunque esta vez no ha echado hasta atrás a su grupo de soporte, como hace dos años en este mismo foro, no deja engolosinarse con su propio quehacer. Y hace su lucha —cómo no— por animar a quienes respetuosamente permanece de pie, pero el vértigo no es suficiente y la frialdad acaba por fatigar.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Tras casi una hora, desde las sombras Fripp se hace presente para tender una manta sonora cuando Satriani canta “Is There Love in Space?”. Poco después, Vai se suma para el jam final. Tras un blues, llega un repaso de “Red”, clásico de King Crimson, y ahora sí: la cámara capta a Fripp, que inmutable da una lección de cómo la luz puede construirse sin necesidad de machincuepas, y cierran con “Rockin’ in the Free World” de Neil Young. El volumen se empareja y con estilo propio cada uno truena su látigo para mostrar que seis cuerdas y la manera de pulsarlas bastan para hacer distinto a cada hombre. El hechizo, como exige la tradición, termina a la media noche. Rumbo a casa, muchos llevan la playera o el souvenir y todos portan un zumbido que se esfumará un día después. 

Trío y variaciones 
1996 Nace el concepto G3 con Joe Satriani, Steve Vai y Eric Johnson. Como testimonio aparecerá el álbum y video G3 Live in Concert.
1997 Dos versiones de G3 cobran vida en el año. La primera comprende a Satriani, Vai y Adrian Legg; la segunda a Satriani, Kenny Wayne Shepherd y Robert Fripp.
1998 El nuevo grupo se limita a una gira por Europa: Satriani, Michael Schenker y Uli Jon Roth (ambos de Scorpions). Como invitados especiales aparecen Brian May (Londres) y Patrick Rondat (Francia).
2000 El milenio trae la formación original: Satriani, Vai y Johnson.
2001 Satriani y Vai invitan a John Petrucci, de Dream Theater. Y este G3 es el que llega por primera vez al Auditorio. En su tránsito por Estados Unidos hay apariciones sorpresivas de Steve Lukather (Toto), Paul Gilbert, Billy Gibbons (ZZ Top), Andy Timmons, Eric Johnson, Neil Schon (Journey) y Steve Morse (Deep Purple).
2003 Esta vez, G3 son: Satriani, Vai e Yngwie Malmsteen. La energía sobre el escenario se traduce en un álbum doble: G3: Rockin’ in the Free World y en un dvd: G3 Live in Denver.
2004 A mediados del año, Satriani y Vai invitan a Fripp a la gira europea y meses después repiten la experiencia en Latinoamérica, empezando por el Auditorio Nacional de la ciudad de México. (J.Q.)


Piezas interpretadas

Robert Fripp
Soundscapes

Steve Vai
I Know You’re Here
Giant Balls of Gold
Answers
Reaper
Juice
Whispering a Prayer
Bangkok / Bullwhip
Get the Hell Out of Here
For the Love of God

Joe Satriani
Hands in the Air
Satch Boogie
Cool # 9
Gnaahh
I Like the Rain
Up in Flames
Always with Me, Always with You
Strange
Is There Love in Space?
War
Flying in a Blue Dream

Fripp, Vai y Satriani
Ice 9
Red
The Murder
Rockin’ in the Free World
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