miércoles, 20 de octubre de 2004

Toxic Audio: Parodias, voces y techno-toxicidad

Foto: Colección Auditorio Nacional

20 al 24 y del 27 al 31 de octubre, 2004 / 2 274 asistentes /
 10 funciones / 1:45 hrs. de duración / Promotor: Music Frontiers

Juan Arturo Brennan
Tres hombres y dos mujeres, cuyas voces cubren un amplísimo registro, forman el quinteto estadounidense Toxic Audio. Su presentación en el Lunario fue, además de exitosa, muy entretenida. El grupo es como una orquesta completa de cuerdas (vocales) flexibles y muy bien entrenadas.
Las sorpresas son inmediatas: desde el primer número del espectáculo asombra la fidelidad con la que reproducen los sonidos de bajo eléctrico, batería, saxofón, guitarra eléctrica y toda clase de ruidos naturales y artificiales, así como algunos imaginarios. El nombre del grupo es un reflejo puntual de que buena parte de su trabajo vocal está sustentada en un complejo y muy preciso manejo de los micrófonos, con una buena ayuda de la consola de audio (ecos, reverberación, muestreo y secuenciadores). Cabe señalar que Toxic Audio tiene una actitud muy honesta al respecto y sus miembros nunca pretenden ocultar el elemento techno que los apoya.
El show, sencillo pero efectivo, presenta una serie de canciones acompañadas de un sketch humorístico en el que, venturosamente, no se recurre al chiste escatológico y pedestre tan frecuente en el género. Importante componente de su actuación es la frecuente interacción con el público, realizada con una apreciable mezcla de humor, desparpajo y respeto: los hábiles cantantes tampoco manejan el ridículo como herramienta escénica y eso es de agradecerse. Entre los números presentados, dos fueron especialmente sugestivos: uno de ellos involucró a un viejo tocadiscos en escena, mientras que el otro, más complejo y refinado, se refería a un televisor virtual y sus múltiples posibilidades sonoras, incluyendo una hilarante referencia a un canal de videos porno.
Un repaso panorámico de las canciones interpretadas por Toxic Audio permite descubrir una línea bien definida, un repertorio retro claramente asumido que introduce cierto toque de nostalgia: “Paperback writer” de The Beatles, temas de Carole King, esa gran rola que es “The Rose”, de Amanda McBroom (popularizada por Bette Midler en la película homónima), temas musicales de la televisión de los setenta y ochenta, así como “Thriller” en la que, con plena justicia, hacen cera y pabilo de lo que queda de Michael Jackson. Desde el punto de vista del hábil manejo de la tecnología que hace el quinteto, destaca, por ejemplo, la pieza en la que uno de los cantantes genera sus propias pistas rítmicas para después superponer la canción propiamente dicha. Es de apreciarse el conocimiento y buen manejo de los diversos géneros y estilos de la música popular en varios idiomas, que enriquecen las parodias y sátiras de esta agrupación. El uso del espacio escénico es también muy interesante, como quedó demostrado con la ejecución de ese viejo clásico que es “Stand by me”, tal como la interpretaba el boxeador Muhammad Alí, antes conocido como Cassius Clay.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
El debut en México y en el Lunario de Toxic Audio atrajo a un público numeroso y consiguió su aceptación. El lema con que el grupo se presenta es parte importante de la explicación: “Nunca subestimes el poder de la voz humana”. 
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