domingo, 24 de octubre de 2004

The Doors of the 21st Century: ¿The Doors sin Jim Morrison?

Foto: Colección Auditorio Nacional

24 de octubre, 2004 / 9 585 asistentes / Función única / 
2:30 hrs. de duración / Promotor: OCESA, S.A. de C.V.

Rodrigo Farías Bárcenas
En la historia del rock, tanto en México como en otros países, pocos conciertos han provocado tanto fervor en unos y escepticismo en otros como el de The Doors of the 21st Century en el Auditorio.
Cuando del sistema de audio emana la grandiosidad orquestal de Carmina Burana, la pauta está dada para conducir al público a una dimensión donde se funden sensualidad, armonía y pasión, valores de la cantata que coinciden con el espíritu de la banda angelina. La rúbrica insinúa que abramos nuestra percepción y nos dejemos llevar. El primer tema es un pedido explícito: “Break On Through (To the Other Side)” es tener la libertad de experimentar el placer y de expandir la conciencia, según ideas de Aldous Huxley metamorfoseadas en una experiencia poética y musical que estimula el pulso del corazón. “Ábrete paso (hacia el otro lado)”, consigna morrisoniana por excelencia, lleva el estado de ánimo a un punto climático justo desde el principio. Surge un grito rítmico, lleno de motivadora aceptación, por parte de los testigos de este renacimiento: “¡Doors, Doors, Doors...!”.
“Love Me Two Times”, “Not to Touch the Earth” y “Take It As It Comes” no dejan lugar a dudas acerca del impacto obtenido. Ray Manzarek, tecladista y director musical, da las gracias con una sonrisa que muestra su total satisfacción. El mismo gesto se advierte en Robbie Krieger (guitarra) y en los eficaces músicos de sesión del bajo y la batería. El vocalista, en cambio, difiere con su concentración. De sus movimientos emana un magnetismo extraordinario y tiene una mirada que parece estar todo el tiempo puesta en un punto imaginario, quizá en su inconsciente. Ian Astbury, otrora líder de The Cult. Cuando llega el turno de “Twentieth Century Fox”, se dirige al personal y en vista de la locura reinante exclama: “¡Cabrones muchachos!”. Así, en español.
Ray introduce “Alabama Song (Whisky Bar)” con una anécdota acerca de su visita a las pirámides de Teotihuacan que le sirve de motivo para tocar un silbato prehispánico, con una mezcla de intención festiva y evocadora. En lo sucesivo abundan los solos de teclado y guitarra, con registros de jazz, rock y algo de flamenco. Sin embargo, el clima ritual que poco a poco adquiere forma, se debe más a la dinámica del blues. Manzarek, Krieger y Astbury, evidencian su maestría para intercambiar llamados y respuestas, características del género. Ese intercambio también es el medio para construir las texturas sonoras que complementan el sentido de los textos. Destacan: “Back Door Man”, “Five to One” —con un pronunciamiento en contra de la reelección de George Bus—, “Roadhouse Blues” y “Changeling”, esta última con el cantante bailando a la usanza india como anticipo de la atmósfera que se aproxima...
Con “When the Music Is Over” la experiencia se torna subyugante. El trabajo de todo el conjunto, y en especial el de Astbury, se aprecia mejor en este contexto ceremonial. Órgano y batería crean un aire de misterio que incrementa su densidad con sutileza, para dar paso a la salvaje irrupción del cantante: un grito sorpresivo, feroz, estremecedor. Y rompe la calma para recuperarla en un instante con un canto suave, liberado, como un susurro: …When the music is over here / when the music is over turn out the lights (…) / for the music is your special friend / dance on fire as it intends / music is your only friend / until the end, until the end, until the end. La banda levanta un templo imaginario, con cimientos de imágenes poéticas y sólidos muros de sonido, ritmos repetitivos que inducen al estado de trance y distorsionadas notas de guitarra que representan la percepción alterada. Es la psicodelia, elemento clave en el movimiento pacifista de los sesenta, haciendo valer su vigencia en este convulsionado siglo.
¿Quién es ese tipo de facciones finas y melena ondulada que le llega a los hombros? Se parece al Jim Morrison que ostentaba su galanura a los veintitantos años, allá por 1967. Los lentes oscuros y la camisa negra acentúan el carácter intrigante de su aspecto. Su convicción es la de un artista capaz de recrear, con personalidad propia y disciplina espiritual, las cualidades chamánicas y la esencia dionisiaca del Rey Lagarto. Ian toma el micrófono como lo hacía Jim, envolviéndolo con sus acariciantes manos: I hear a very gentle sound / With your hear down to the ground. Luego, con fuerza, pronuncia las palabras que en su momento simbolizaron todo un movimiento de protesta: ¡We want the world and we want it...! Krieger las repite emitiendo un grito áspero. Manzarek lo secunda con otro. Astbury da unos pasos hacia atrás para tomar vuelo desde la tarima de la batería. Acerca el micro a su boca y da un gran salto, dejando que salga toda la energía de su voz desde el fondo de sus entrañas. La emoción liberada hace temblar su cuerpo: ¡We want the world and we want it!... Esta escena será recordada como una de las más dramáticas que hayan tenido lugar en escenarios nacionales. El grupo en pleno y las casi diez mil almas presentes claman al unísono: …¡NOOOW!
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Sigue un paréntesis de tranquilidad, necesario después de tan alta tensión. Y si el arranque resultó climático, el tramo final tenía que ser explosivo, como lo fue. “L.A. Woman” —dedicada a Jim Morrison— y “Light My Fire” son el epílogo de esta historia inspirada en Eros. The Doors of the 21st Century es un nombre exacto, libre de ataduras nostálgicas. 

Cronología doble
1965 Jim Morrison y Ray Manzarek deciden formar un grupo después de que éste ultimo —pianista clásico— escucha una de las primeras composiciones de Jim: “Moonlight Drive”. Entonces, llama al baterista John Densmore y con otros músicos graban un demo. Poco después se incorpora el guitarrista Robbie Krieger.
1966 Morrison bautiza al grupo inspirado en The Doors of Perception, donde Aldous Huxley relata sus experiencias con la mezcalina. El cuarteto es despedido del bar donde tocaba por “The End”, juzgada por los dueños del antro como una apología del incesto. Pero firma para el sello Elektra.
1967 Su primer disco, The Doors, revela la genialidad de Morrison con varias de las rolas emblemáticas de la banda. En noviembre circula Strange Days.
1968 Surge la controversia alrededor del grupo debido al excesivo consumo de alcohol del cantante y por su incitación a la revuelta en algunos conciertos. Viene Waiting For the Sun.
1969 Después de un concierto en Miami, Morrison es acusado, entre otros cargos, de comportamiento lascivo en público. A raíz del juicio se cancelan múltiples presentaciones. En julio, The Doors se presentan en la ciudad de México en un antro y ante un público muy reducido; poco antes de la publicación de The Soft Parade.
1970 Morrison Hotel es su quinto lp. La corte de Miami da su veredicto: Morrison es considerado libre de los cargos de conducta lasciva (masturbación y copulación oral simuladas) y de embriaguez en público, pero es hallado culpable por atentados al pudor y emplear lenguaje procaz. La sentencia consiste en 8 meses de trabajos forzados en una cárcel de Florida, 500 dólares de multa y más de dos años de libertad bajo caución, después de purgar su condena. Absolutely Live ve la luz cuando las presentaciones se han vuelto esporádicas. En noviembre el cuarteto da su último concierto.
1971 Morrison viaja a París para dedicarse a escribir poesía. En junio sale L.A. Woman, el último disco de la banda. El 3 de julio, el cantante es encontrado muerto en su bañera. Unos dicen: ataque al corazón, otros: sobredosis.
1972 Manzarek, Krieger y Densmore anuncian la disolución de The Doors a fines de año, después de grabar dos lps sin trascendencia: Other Voices y Full Circle. Los planes de integrar en lugar de Jim a Iggy Pop, Terry Reid o Kevin Coyne jamás llegan a cumplirse.
1991 Con el paso de los años, el mito de Jim Morrison crece en proporciones insospechadas. La película de Oliver Stone sobre su historia, incrementa aún más el fenómeno. El resto de los integrantes sigue carreras por separado.
1993 El grupo pasa a formar parte del Rock And Roll Hall of Fame. En la ceremonia Eddie Vedder, de Pearl Jam, lo acompaña.
2001 VH1, conocido canal de tv, produce The Doors: A Celebration, como parte de la serie Storytellers. De los mejores cantantes acompañan a Ray, Robbie y John: Scott Stapp (Creed), Travis Meeks (Days of the New), Perry Farell (Jane’s Addiction), Pat Monahan (Train), Scott Weiland (Stone Temple Pilots) y Ian Astbury (The Cult).
2002 Para celebrar sus cien años de existencia, la compañía Harley-Davidson organiza dos festivales encabezados por la banda reformada con Ian Astbury en la voz. El experimento cobra forma.
2003 The Doors Of The 21st Century, llamados así por razones legales, realizan una gira que abarca más de 20 ciudades de EUA.
2004 Se presentan en al Auditorio Nacional después de una gira por Japón, Portugal, España, Francia, Inglaterra, Bélgica, Irlanda, Escocia, Alemania, Austria, Polonia, Grecia y Canadá. (R.F.B.)

Programa
Break on Through (To the Other Side)
Love Me Two Times
Not to Touch the Earth
Take It As It Comes
Twentieth Century Fox
Alabama Song
Back Door Man
Five to One
Crystal Ship
People Are Strange
Spanish Caravan
Roadhouse Blues
The Changeling
When the Music’s Over
Wild Child
Peace Frog
Touch Me
L.A. Woman
Riders on the Storm
Light My Fire
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