miércoles, 13 de octubre de 2004

Ballet Bolshoi: Espectaculares e inspiradores ballets

Foto: Colección Auditorio Nacional

Giselle - Raymonda / 13 al 17 de octubre, 2004 /39421 asistentes / 
8 funciones / 2 y 3 hrs. de duración / Promotor: Ars Tempo Producciones

Juan Arturo Brennan
El término ruso bolshoi quiere decir grande, y la célebre compañía de ballet que lleva ese nombre hizo honor una vez más al calificativo que ostenta, no sólo por tradición y costumbre, sino por sus méritos artísticos.
Desde la apertura del telón para la representación de Giselle, el Ballet Bolshoi mostró un diseño escenográfico exacto y efectivo, así como un vestuario lujoso y evocativo. Notable también el contraste entre el ambiente luminoso del primer acto y el entorno sombrío del segundo, gracias a un excelente trabajo de iluminación. En la danza destacaron los solistas: la presencia de Anna Antonicheva en el papel titular, logrando esa difícil dualidad entre la inocencia y la feminidad madura; el sólido y seductor papel del héroe a cargo de Ruslan Skvortsov, y el atormentado e inquieto villano de Ruslan Pronin. Si los protagonistas-estrellas bailaron de manera excelente, también resultó admirable el desempeño del disciplinado y flexible cuerpo de baile, en particular en los momentos previos a la muerte de Giselle, bien trazados y realizados tanto en lo dramático como en lo dinámico. Es notable cómo el planteamiento coreográfico propicia el cambio caleidoscópico y continuo de los segundos planos dancísticos mientras la atención se concentra en los bailarines principales. Un atractivo detalle teatral: luego de descubrir la verdadera identidad de Loys, Giselle se suelta el pelo, literalmente, añadiendo un toque dramático efectivo a la escena de su caída y muerte.
Como es tradición, el segundo acto fue entero para las Willis y, de nuevo, el cuerpo de baile lució un soberbio trabajo de conjunto, al cobijar con ternura el espíritu de Giselle o al encerrar con movimientos ominosos a Hilarión y a Loys, todo ello en trazos de una geometría perfecta. El que ambos protagonistas dancen hasta la muerte resulta especialmente simbólico y es un concepto muy bien resaltado por el diseño coreográfico.
Justo es decir que la música de Adolphe Adam no pasa de ser eficiente y utilitaria para acompañar a la danza; en general carece de profundidad y, sobre todo, de contrastes dramáticos. En cambio, la Orquesta del Teatro Bolshoi, dirigida con habilidad por Pavel Klinichev, mostró su “colmillo”, su gran capacidad para adaptarse con flexibilidad a las necesidades y el tempo de los bailarines, sin demeritar la calidad de la ejecución musical. A destacar, la extrovertida y potente sección de cornos en las diversas ceremoniales de este ballet.
 
Foto: Colección Auditorio Nacional
Si la representación de Giselle fue mágica y misteriosa, la de Raymonda resultó aún más atractiva en varios aspectos. Por una parte, vestuario y escenografía fueron más ricos y espectaculares; escenografía e iluminación, más efectivas y cambiantes. Uno de los principales atractivos de este ballet es la partitura de Alexander Glazunov, más sólida en lo orquestal y profunda en su desarrollo dramático que la música de Adam. Lo más emocionante de la obra de Glazunov aparece en el espectacular y fastuoso segundo acto, con las danzas sarracenas, no muy ortodoxas en lo histórico, pero muy enérgicas y divertidas. De igual manera, es posible que en la parte coreográfica tengan poco que ver con los bailes tradicionales de origen árabe, pero como visiones europeas decimonónicas de lo exótico y lejano fueron altamente efectivas en el contexto de esta lujosa versión de Raymonda. En el mismo tenor, las músicas húngaras del acto tercero, inspiradas en toda clase de gitanerías centroeuropeas ya exploradas antes por Franz Liszt, resultaron deslumbrantes. La vibrante y atrevida coreografía de Yuri Grigorovich permitió que este cuento de hadas (después de todo, eso es un ballet clásico) fluyera con gran ritmo y continuidad, especialmente en las intervenciones del elemento morisco. Aquí, cabe destacar la presencia singular de Dmitri Belogolovtsev como el príncipe sarraceno Abderakhman, un villano poderoso bien caracterizado que, a pesar de ser el malo de la historia, se llevó la noche.
Obras como Giselle y Raymonda, caballitos de batalla del cualquier compañía que se respete, deben su justificada popularidad y trascendencia a ejecuciones impecables como las que ofreció el Ballet Bolshoi. 

Cronología
1776 Nace en San Petersburgo la compañía que más tarde se llamaría Teatro Bolshoi, en una casa privada.
1780 Se establece bajo el nombre de Teatro Petrovsky. Es el primer centro artístico profesional ruso, dedicado principalmente a la ópera, pero también al teatro y al ballet, con su orquesta sinfónica.
1820 a 1830 Se crean las bases del movimiento nacional ruso. E. Sankovskaya es una de sus protagonistas.
1850 El ballet ya cuenta con 155 integrantes.
1861-1864 Blasis trabaja con la compañía y la escuela ligada a ella.
1869 Creación del primer Don Quijote de Petipa (música de Minkus).
1877 Se estrena la primera producción de El lago de los cisnes de Resinger y Tchaikowsky. Es un fracaso, para ironías de la historia.
1878-1924 Importante época de empuje de la compañía bajo la dirección de Gorsky, gran reformador del ballet dramático. Destaca la bailarina Geltser quien, junto a Gorsky, Mordkin y Tikhomirov, reorganiza la compañía después de la Revolución de Octubre.
1927 Se estrena el primer ballet soviético, La amapola roja.
Años 30 Destacan las figuras de Semenova, Yermolayev, el maestro Gerdt y luego los coreógrafos Vainonen y Zakharov, entre otros.
Años 40 Durante la guerra el Bolshoi es llevado a Kuibyshev.
1945 Regresa a Moscú con una nueva creación de Zakharov y Prokofiev. Viene la brillante generación de bailarines: Ulanova, Plisetskaya, Farmanyantz, Fadeyechev...
1954 Estreno de la primera producción de Lavrovsky y Prokofiev, La flor de piedra.
1956 Primera gira a Londres.
1959 Primera gira a Nueva York. Gran impacto en Occidente.
Años 60 La compañía se expande con su repertorio y exitosos estrenos a cargo de grandes exponentes. Grigorovich es nombrado coreógrafo principal, y tiempo después sustituye a Lavrovky como director artístico (permanece hasta 1995).
1968 Se estrena uno de los hits históricos del Bolshoi: Espartaco con música de Kachaturian.
1975 Otro gran éxito mundial: Iván El Terrible.
1991 Hace su primera presentación en el recién renovado Auditorio Nacional de México con fragmentos de Las Sílfides, El lago de los cisnes, El cascanueces, Espartaco, El corsario y Giselle (4 y 5 de diciembre).
1993 Regresa al Auditorio Nacional (6 al 10 de octubre).
1995 V. Vasiliev se convierte en el director artístico del Teatro Bolshoi y A. Fadeyechev en director del ballet (a partir de 1998).
2000 A. Iksanov y B. Akimov los suceden respectivamente.
2004 Su nuevo director artístico es A. Ratmansky. Hoy la compañía cuenta con 213 bailarines y es considerada la más importante de la federación rusa y la más grande del mundo. Se presenta de nuevo en el Coloso de Reforma y por primera vez con su orquesta. (S.G.L.)


Giselle, ballet en dos actos

Estreno:
28 de junio 1841, Teatro de la Real Academia de Música en París, Francia

Música:
Adolphe Adam (1803-1856)

Libreto :
Teóphile Gautier, Vernoy de Saint Georges y Jean Coralli

Coreografía:
Jean Coralli, Jules Perrot, Marius Petipa y Vladimir Vasiliev

Diseño de escenografía:
Serguei Barkhim

Diseño de vestuario:
Givenchy

Raymonda, ballet en tres actos

Estreno:
1898, Teatro Mariinsky de San Peterburgo, Rusia

Música:
Alexander Glazunov (1865-1936)

Libreto:
Yuri Grigorovich basado en la idea original de Lydia Pashkova

Coreografía y producción:
Yuri Grigorovich con extractos de la producción de Marius Petipa y Alexander Gorsky

Diseño de escenografía y vestuario:
Simon Virsaladze

Diseño de iluminación:
Michail Sokolov

Créditos

Ballet Bolshoi
Director Artístico: Alexey Ratmansky

Bailarines principales:
Maria Alexandrova
Anna Antonicheva
Nadezhda Gracheva
Dmitry Belogolovtsev
Sergei Filin
Yury Klevtsov

Solistas principales:
Maria Allash
Ekaterina Shipulina
Yan Godovsky
Ruslan Skvortsov
Alexander Volchkov

Primeros solistas:
Yulianna Malkhasyants
Denis Medvedev
Alexander Petukhov
Ruslan Pronin

Solistas:
Anna Antropova
Maria Isplatovskaya
Natalia Malandina
Irina Semirechenskaya
Maria Volodina
Rinat Arifulin
Georgy Geraskin
Timofey Lavrenyuk
Alexey Loparevich

Cuerpo de baile:
82 bailarines

Orquesta del Teatro Bolshoi
Director: Pavel Klinichev

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