viernes, 24 de septiembre de 2004

Gilberto Gil

Foto: Colección Auditorio Nacional

24 de septiembre, 2004 / 3 619 asistentes  / Función única / 
2:00 hrs. de duración  / Promotor: Interludio S.C.

Sofía González de León
¡Ye-ye-ye oooh! Una invocación negra, que bien puede ser santera, abre puntual el recital. El hombre, largo tiempo admirado aquí a través de sus discos, se revela delgadísimo, ostentando ya una edad de respeto, pero con una juventud interior y un cuerpo como de adolescente. Sus cartas de presentación, ipso facto: simpatía, ligereza, buen humor. Sin embargo, el público está algo lento, como midiendo el carácter y el calor de algo que todavía no ha probado. Con muchísimas más tablas que años, Gil invita a vocear la invocación “primaria” otra vez: ¡Ye-ye-ye oooh!.. La gente va aflojando la mandíbula de a poco, y también los prejuicios, porque si bien sabe que Gilberto Gil es uno de los más afamados músicos cariocas y es el Ministro de Cultura de su país, su presentación y su apariencia son la antítesis de lo convencional y más aún: del show biz. El señor en fachudos pants y camisa desfajada viene a tocar, a cantar y a recordar la ideología que preconizó en los 70 y a la que sigue fiel. No conoce de protocolos: qué refrescante. La iluminación es fija. Cero efectos. Sólo siete instrumentistas que lo siguen de cerca. Las percusiones dominan la escena en dos enormes sets. Los protagonistas son y serán hasta el final: la música, el significado de cada canción y el intercambio de energía.
Segundo pregón: ¡Kirié iá-iá! Y vienen las fiorituras vocales y los agudos (en falsete) que distinguen su timbre de cualquier otro músico. Y aunque la voz no es ya la de un joven, su espíritu llena el recinto de inmediato como un poderoso imán. Salta, se agita con suavidad y gozo sorprendentes. Y es que quien domina el escenario del Coloso de Reforma es mucho más que un intérprete, es un poeta, un creador, un líder social y un maestro en todos sentidos. Abre la boca y lo que formula —verbal y musicalmente— es una lección de honda sabiduría. No sólo es el iniciador (con Caetano Veloso) del Tropicalismo, uno de los movimientos culturales más importantes del Brasil y del mundo en la década de los setenta; también es el creador de un sonido profundamente original, y un mensajero de ideas siempre nuevas y siempre anti-conformistas.
Un órgano sesentero introduce “Chuck Berry Fields Forever”, llevándonos simultáneamente al jazz, a Bob Marley, The Beatles, a los ritmos cariocas... Y nos recuerda de paso que la gran mayoría de la música del siglo XX viene de la cultura negra (el jazz, el blues, el rock...). Gilberto Gil es un gran maestro de la fusión y uno de sus más geniales precursores: la world music empezó con él y sus contemporáneos. Y como no se conforma con el mensaje musical, también da interesantes explicaciones y comentarios: “En la Historia es muy importante el mito... El tango viene de los tambores de los negros llevados de África”, dice para presentar su versión del célebre “Cambalache”. Decidido a tocarnos las fibras de la nostalgia rebelde setentera, se avienta un “Imagine” (Lennon) que nos deja atónitos por su dulzura y veracidad. Un solo de bandoneón, su voz ahora sí entera y su emoción profunda nos hacen canturrear el himno desde nuestros lugares. Cuando llega la samba “del viejo Chico Buarque” y “A Rita”, se oyen varios ¡oh! en la sala, y la porra de brasileños de la sección preferente empieza a bullir. Como en cada ocasión que un carioca ha venido al Auditorio a celebrar la fiesta nacional de su país (han estado Milton, Elba Ramahlo, Gal Costa y Daniela Mercury), las banderas verde-amarillo ondean en la sala. Él responde con esa inmensa sonrisa que tiene.
Y poco a poco lo descubrimos, lo recordamos o, mejor dicho, lo re-conocemos, en esta su primera visita a México. Ya era más que tiempo. Conocedor de públicos, va calentando los ánimos y se va ganando la audiencia a conciencia: “Estar en la ciudad de México es un enorme placer”. Y es legítimo. Como preludio de “Maracatú atómico” se avienta un bailecito de cadera que sólo un cuerpo del trópico ecuatorial puede lograr y con ello desata al fin el baile entre las butacas. ¡Woh!, dice él y ¡woooh! contestamos todos. Emite unos agudos cuasi animales y se arma el carnaval. Vuelve a recurrir a los cantos primordiales yoruba cuyas vocales abiertas, energéticas, repite el público, ahora sí, a todo pulmón. Un solo de berimbau memorable en medio de un arreglo eléctrico. Gilberto le da un trago a una copa de vino. Ahora un solo de bandoneón que recuerda a Piazzolla…
Pero Brasil no sólo es alegría. Y Gil nos lo recuerda con melodías absolutamente melancólicas. Y de allí, salta a dos de las nuestras —“Ha sido fundamental para mi generación la música mexicana”—, “Veracruz” y un “Farolito” tierno en extremo, con un arreglo expresamente naïf, casi infantil. Suspiros generales. Luego rompe, al tratar de imitar un grito “a la mariachi” que le sale, a decir verdad, más chistoso que nada. De su último disco dedicado a revivir a Bob Marley en excelsos y refrescantes arreglos y con un parecido sorprendente en la voz de su amigo y héroe del movimiento rasta, ofrece varios de los temas más famosos. Pero el mensaje social más conmovedor nos eriza el cuero por la hermosura de su letra y música y el dolor que conlleva: “La lune de Gorée”, grito libertario recordando la esclavitud en aquella isla de Senegal. La piel de los esclavos —dice su estribillo— es la bandera de libertad. En esta canción el brasileño exhibe toda la riqueza tímbrica y expresiva de su voz.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Vienen otras rolas de virtuosismo y velocidad, donde cada instrumentista luce sus dotes y es presentado por el cantautor. Intenta luego despedirse con un “¡Gracias, México!”, pero el público se pone emocional y le reclama las complacencias. Regala varias más y al ver a todos de pie se arrodilla y besa el suelo. En su grandeza hay una humildad ejemplar. En Brasil se le eligió popularmente como funcionario por su inteligencia, su diplomacia, su humanismo, pero sobre todo por el conocimiento que tiene de la cultura de su país, de Latinoamérica y del mundo, un conocimiento legítimo, que surge del corazón: un ejemplo indudable para políticos y artistas. (S.G.L.)

Cronología
1942 El 26 de junio nace en Salvador, Bahía, Brasil. Su vocación musical despierta a temprana edad al escuchar a músicos locales, la radio y algunos discos (en gramófono) de grandes como Luis Gonzaga, una de sus mayores influencias. A los 10 años se va con su hermana a Salvador; entra con los Hermanos Maristas y a una academia de música para estudiar acordeón.
1960 Forma con amigos el grupo Os Desafinados donde toca acordeón y vibráfono. Entra en contacto con la música del creador de la bossa nova, Joao Gilberto, su segunda mayor influencia. Cambia a la guitarra y empieza a componer. Hace jingles y canta en tv, al tiempo que cursa la carrera de administración de empresas. En la universidad de Bahía tiene su primer contacto con la sofisticada música de concierto de vanguardia.
1962 Graba su primer single con el conjunto vocal As Tres Baianas. Trabaja como fiscal de las aduanas.
1963 Lanza su primer lp: Gilberto Gil – Sua música, sua interpretação. Primer encuentro providencial: con Caetano Veloso, Maria Bethania y Gal Costa.
1964 Con ellos, Tom Zé y otros talentos baianos en formación, inaugura el teatro Vila Velha de Salvador con el show Nos, por exemplo.
1965 Ofrece su primer show solista bajo la dirección de Caetano en el mismo foro. Se casa con Belina, su musa, y se van al sur: a Sao Paulo. De día trabaja de empresario, de noche frecuenta bares donde conoce a Chico Buarque. Empieza a trabajar con los poetas-letristas Capinan y Torquato Neto. Participa en festivales y lanza su primer sencillo con una disquera grande, RCA (“Procissão” y “Roda”).
1966 Destaca en un programa de tv presentado por Elis Regina. Pronto la gran cantante consagra “Louvação”. Con una oferta de la casa Phillips se atreve a vivir de la música. Se muda con su esposa y Nara, su hija recién nacida, a Río. Aparece en dos festivales de jóvenes valores en tv con canciones cantadas por Elis y por Gal.
1967 Crea y conduce su primer programa de tv, Ensaio general. Padre de su segunda hija, Marilia, se separa de Belina y se va a vivir con la cantante Nana Caymmi. Con “Domingo no parque” obtiene el segundo lugar en un importante festival. El cuarto lugar es para Caetano. Y se gesta el movimiento cultural más importante del Brasil con ellos dos a la cabeza: El Tropicalismo.
1969 El régimen militar de su país reprime el movimiento contestatario, y encarcela a Gil y a Caetano. Gil se refugia en Londres donde edita un lp con su nombre.
Los 70 Al regreso a su país (1972) empieza su florecimiento como cantante, compositor y guitarrista. Su trilogía Refazenda (donde explora el country), Os Doce Bárbaros y Refavela (mezcla jamaico-nigeriano-carioca de ritmos) lo consagran como todo un ídolo innovador. Se presenta y graba en vivo en el Festival de Montreux, Suiza (1978). Comienzan sus giras por Europa, Norteamérica, Latinoamérica y Japón.
Los 80 Presentaciones sucesivas de álbumes y conciertos internacionales. Se convierte en Secretario de Cultura de Salvador. Luego preside la fundación OndAzul, dedicada a preservar el medio ambiente. El 5 de junio de 1985 ofrece un recital para poco público en el Hotel Fiesta Americana de la ciudad de México.
Los 90 Su productividad y creatividad no cesan: sigue explorando sonidos, ritmos, temas y problemáticas del mundo entero en cada uno de sus discos. Parabolicamará es lanzado en un show para 80 mil asistentes en la playa de Copacabana y destaca su reencuentro con Caetano para festejar los 25 años del Tropicalismo con Tropicalia 2.
2004 Con más de 40 grabaciones, numerosos discos de oro y platino, más de 4 millones de discos vendidos, condecorado Caballero de la Orden de las Artes y la Letras por el gobierno francés... pero sobre todo, con su simpatía y frescura intactas, llega a México a ofrecer su primer concierto oficial esta leyenda brasileña. (S.G.L.)

Programa
Refavela
Andar com fé
Chuck Berry Fields Forever
Cambalache
Imagine
A Rita
Aquele abraço
Maracatú atómico
Se eu quiser falar com Deus
A linha e o linho
Farolito
La lune de Gorée
Three Little Birds
Asa branca
No Woman No Cry
Guerra Santa
Soy loco por ti, América
Drão
Nos barracos da cidade
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.