miércoles, 16 de junio de 2004

Tangos: Alunizar en el peligro de los cuerpos

Foto: Colección Auditorio Nacional


16 al 19 y del 24 al 26 junio, 2004 / 2 437 asistentes / 7 funciones /
 2 hrs. de duración / Promotor: Ballet Folklórico de México

Sofía González de León
Una noche perfecta para alunizar en los dominios del cuerpo y la pasión voluptuosa, en el misterio oscuro y colorido del tango. Y los que están aquí son sin duda connaisseurs, a decir de su temperamental y respetuosa presencia.
Dispuestos en la parte posterior del escenario los instrumentos de la pequeña orquesta esperan en la penumbra, mientras las mesas se pueblan y el humo de cigarro enarbola, a la par de voces y encuentros de copas, ecos de algún café bonaerense. Al instante en que se enciende la obertura instrumental, la piel se eriza y acatamos lo mismo que nuestros abuelos en su tiempo: el sabor del tango está vivo y es único, excepcional en su capacidad para provocar nostalgia y furor en partes iguales. Dan ganas de echarse un trago. Piano, violín, cello, bajo y, por supuesto, bandoneón, son el set perfecto para la intimidad del Lunario. La orquesta se desempeña con soltura. Pero a la primera aparición de los cuerpos nos brotan las emociones: luna, misterio y cuatro parejas en trajes que evocan barrios bajos y similares pasiones. Cada dúo lleva un color vistoso, expresamente teatral, y los vestuarios serán el único decorado de aquí en adelante. La intención enfocada sólo en la magia del baile. Una primera pareja, vistosa. La segunda evoca la pasión al rojo vivo. La tercera, de azul, nos entrega el primer arrebato de virtuosismo. La cuarta, en negros, es la mejor por su sensualidad.
Pero conforme avanza el espectáculo, el corazón nos late más de prisa: melodías y palabras nos tientan viejas cuerdas, al tiempo que las piernas y los sudores en la tarima van poniéndose recios, casi sexuales. No hay manera de extraerse al embrujo. El cantante, con un trémolo antiguo en la garganta, revive límpidamente hermosas letras. La acrobacia aumenta con la subida de la luna, y a nuestra pasión despertada se añade la admiración. Todo se vuelve roce: los cuerpos entre sí, el violín contra la cuerda, los dedos sobre el marfil del piano, los nuestros entre los vasos u otros dedos... todo acompasado de esa respiración frenética llamada bandoneón. Argentina y Uruguay presentes. Evocados sus mejores autores e intérpretes, pero entre todos descuella por su complejidad y grandeza Piazzolla. La orquesta maneja bien la dificultad de las piezas.
Quizá el único reproche es el carácter demasiado a la Broadway de este show —contracción en tamaño y tiempo de aquel presentado en largas temporadas en el Teatro de los Insurgentes: Forever Tango. Falta elasticidad en la expresión; los tiempos son un tanto cuadrados; hay un exceso de corrección en los movimientos y demasiados lugares comunes; sólo una coreografía aventura un toque más moderno e introduce una larga mascada color naranja con la que el hombre hace girar a su antojo a su compañera. Sin embargo, la entrega de los bailarines, la intensidad de sus miradas y su profesionalismo son de agradecerse.

Foto: Colección Auditorio Nacional
La pareja en color guinda, al final (sin programa de mano, no supimos identificarlos), recorre en silencio todos los avatares de la pasión. Y eso es el tango: dolor, amor, pasión, celos, fidelidad, traición, tragedia y gozo sublimes, marcados por arrebatos, síncopas, contratiempos intoxicantes, dulces y a la vez feroces. Ninguna otra danza expresa con mayor precisión el léxico de todos los caprichos de un alma enamorada y los peligros que la atracción entre dos cuerpos desata. 

Programa
Patricio Villarejo Obertura
Autores varios Milongas
Homero Manzi Barrio de tango
Armando Pontier Milongueando en el 40
Eduardo Arolas Derecho viejo
Astor Piazzolla Los mareados
Patricio Villarejo La fugazzetta
Gerardo Matos Rodríguez La Cumparsita
Carlos Gardel, Alfredo Le Pera Por una cabeza
Enrique Saborido, Carlos Pacheco Felicia

INTERMEDIO

Santiago Maggi Obertura
Astor Piazzolla Kicho
Vicente Greco Ojos negros
Julián Plaza Danzarín
Astor Piazolla Los poseídos

Créditos
Director musical
Patricio Villarejo
Bailarines
Sandra Bootz y Gabriel Ortega
Verónica Gardella y Marcelo Bernadaz
Melina Brufman y Claudio González
Carolina García y Julio Altez
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Se ha producido un error en este gadget.