jueves, 20 de mayo de 2004

Rosario: Todas mis flores


Foto: Colección Auditorio Nacional

20 al 22 de mayo, 2004 / 1 111 asistentes / 3 funciones / 
1:30 hr. de duración / Promotor: Erre Ele Asociados, S.A. de C.V. 

Mariana Norandi
En el mundo del espectáculo español el apellido Flores desata un ramillete de cualidades superlativas como ninguna otra dinastía: fuerza, constancia, temperamento, pasión, gitanería, poderío, bravura, respeto y, sobre todo, arte, mucho arte. El clan Flores fue fundado por la matriarca Lola, bailaora y cantaora, mito español quien en la década de los cincuenta se unió sentimental y artísticamente a uno de los guitarristas más grandes que ha parido el flamenco, Antonio González El Pescadilla. Fruto de esta relación son Lolita, Antonio y Rosario. 

La benjamina, Rosario (Madrid, 1963), comenzó haciendo un rock ligero con tintes rumberos hasta alcanzar su actual y peculiar estilo, inspirado en la rumba catalana, creación de su padre; el flamenco temperamental de su madre, y el rock gitano de su hermano quien, durante los primeros años de su carrera, le ponía letra a sus canciones. Tras veinte años de trabajo y siete discos, Rosario logró al fin su anhelado tour por España, Estados Unidos y América. El Grammy Latino obtenido en 2002 por Muchas flores y su participación en la película de Pedro Almodóvar, Hable con ella, le abrieron las puertas al mundo. Hoy la cantante promueve su séptimo disco, De mil colores, en una gira internacional. 
El Lunario está lleno. El público, seguidor de su carrera, conoce bien su repertorio. Rosario aparece en el escenario con la misma esbeltez y furia que un torero sale a la plaza. Con pantalón negro a la cadera, corpiño negro y chamarra de plumas blancas que deja al descubierto su ombligo, se presenta rodeada de cinco músicos y dos coristas de potentes voces: “Les voy a dar todo mi corazón, mi ritmo gitano, todas mis flores”. Y es que esta flor heredó la fortaleza de su madre y hoy, a sus 39 años, se siente cada vez más orgullosa de sus raíces. El blues, el funky y el rock que en otras épocas predominaban en sus composiciones, han cedido el paso a sus orígenes gitanos. 
En cada tema habla con el cuerpo entero y con su espesa cabellera, en un derroche de sensualidad y fervor. Salta de disco en disco, en un vaivén entre rumba catalana, balada flamenca y algo de rock (para no olvidar las épocas en que se divertía en los bares de Madrid con Almodóvar y Alaska). No deja pasar “Lucía” de Joan Manuel Serrat, del disco homenaje que varios cantantes hicieran al compositor catalán en 1995: “Este tema lo canté en un momento muy especial de mi vida y me dio mucho”. Su éxito “Sabor, sabor”, dedicado a su hermano, recuerda su primera grabación, De ley (1992). “Al son del tambor” elogia a su padre y “Los tangos de mi abuela” de su último trabajo, narra la vida de la madre de Lola Flores.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Tanto torbellino de mujer despierta el entusiasmo del sector masculino. De manera disimulada, durante la canción “De mil colores”, un joven sube al escenario y le estampa un dulce beso en la mejilla. Rosario contesta con una sonrisa. Dos rumbas, “Marcha” y “Meneíto”, logran que más de una pareja se levante y se ponga a bailar. Y al ritmo rumbero de lerele lerele leré, la menor de los Flores logra un aplauso equivalente a dos orejas y un rabo, demostrando que se encuentra en plena madurez. 

Programa 
Aguanta ahí 
Juras de samba 
Adivínalo 
Amor de rosa y de miel 
La casa en el aire 
Qué bonito 
Mucho por vivir 
Popurrí: Lucía / Como tú / Sabor, sabor 
Al son del tambor 
Cómo quieres que te quiera 
Agua y sal 
Estoy aquí 
De mil colores 
Cantar a la vida 
Los limones 
Los tangos de mi abuela 
Marcha 
Meneíto
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