jueves, 27 de mayo de 2004

Olivia Gorra: Bel canto en las rocas

Foto: Colección Auditorio Nacional

Pecadora nomás tantito / 27 y 28 de mayo / 678 asistentes / 
2 funciones / 2 hrs. de duración / Promotor: FUAAN 

Patricia Ruvalcaba
Cabaret mexicano a la usanza de los cuarenta y jazz a la Broadway. La combinación que la soprano Olivia Gorra ofrece a los noctámbulos del Lunario deja un sabor de boca romántico y sensual. En un escenario intimista, con una sugerente mesa para tres en un extremo, y el delgado fantasma de Agustín Lara en el otro —encarnado en el pianista James Demster, quien al igual que el bajista y el baterista, luce traje entallado y sombrero—, “Pecadora” abre la sección lariana de la noche. 

Gorra (Coatzacoalcos, Veracruz, 1969) cuyo primer disco, Pecadora, es justamente un homenaje a El Flaco de Oro, entra en escena como mujer de mala nota: blusa escotada rosa mexicano, chal, profunda abertura en la falda negra, pierna carnosa, paso lento y cadencioso... Pero, por delante, su espléndida voz de cinco octavas educada para la ópera (en Bellas Artes y en la Manhattan School of Music). Una voz que en 1990 debutó en el Metropolitan Opera House de Nueva York como Liu, en Turandot de Puccini; ganó el concurso internacional Traviata 2000, y ha estremecido a públicos de los mejores escenarios clásicos. Hoy, deletrea con pasión “Aventurera”, mientras dos bailarines, donjuanes de los cuarenta, seducen a la dama. “Mujer” arreglada por Demster con inmensa dulzura, “Amor de mis amores” con sabor tropical; “Azul” a la fox trot; “Palmeras” a ritmo de son, y “Farolito” en versión ortodoxa y con alardes vocales. Desde las oscuras mesas, parejas y más parejas contagiadas de romanticismo, aprueban y suspiran. 
“Cada par de manos aplaudiendo me hace sentir viva, y es un motivo para seguir cantando y seguir siendo feliz”, dice la diva a manera de saludo. Para la segunda sección de la velada, enfundada en un traje negro y fatal, ofrece una secuencia seductora, divertida y algo excéntrica. De Kurt Weill, la “Complainte de la Seine” y “Youkali”, durante la cual los bailarines-salamandra la envuelven con lazos de colores brillantes. Para “Griseri-Ariette” de Jacques Offenbach, Gorra y sus compinches simulan una borrachera fenomenal, con hipos y tropezones. “Cry Me a River” de la primera obra de teatro negro en el Broadway de los treinta resulta conmovedora, al igual que “Tres preludios” y “Summertime” de George Gershwin.

Foto: Colección Auditorio Nacional
La atmósfera es cambiante, entre la invitación a la juerga, la emotividad y los desplantes castigadores de la cantante, si bien las coreografías no siempre están a la altura de su voz. Uno de los momentos culminantes llega con “Yesterday”, que provoca un desbordamiento emocional y gritos de “¡Otra vez!”. Este ánimo es aprovechado por los artistas para cerrar el círculo con otras dos de Lara, “La cumbancha” y “Veracruz”. Se arma el baile, y se cumplen así los augurios: una noche para beber, comer, flirtear y bailar, es decir, pecar... nomás tantito. 

Programa 
De Agustín Lara 
Pecadora 
Aventurera 
Noche de ronda 
Arráncame la vida 
Mujer 
Amor de mis amores 
Azul 
Palmeras 
Farolito 

De Kurt Weill 
Complainte de la Seine 
Youkali 

Griseri-Ariette (Jacques Offenbach) 
Cry Me a River (Arthur Hamilton) 
Stormy Weather (Koehler/ Arlen) 

De George Gershwin 
Tres Preludios 
Summertime 
The Man I Love 

Fever (Davenport/ Cooley) 
Black Coffee (Webster/ Burke) 
Big Spender (Coleman / Fields) 
Yesterday (Lennon / McCartney) 
La cumbancha (Agustín Lara) 
Veracruz (Agustín Lara)
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