jueves, 13 de mayo de 2004

Hombres G: Inaudita nostalgia por el pasado reciente

Foto: Colección Auditorio Nacional

13 y 14 de mayo, 2004 / 16 142 asistentes / 2 funciones / 
1:40 hrs. de duración / Promotor: El Alacrán Producciones 

Arturo García Hernández
El concierto de Hombres G es una multitudinaria fiesta de amigos que se reúnen para recordar romances y travesuras de la adolescencia y la primera juventud. Amigos que se vuelven a encontrar sin otra pretensión que pasarlo bien, aflojar el cuerpo, gritar por puritito y epidérmico antojo, sacudir el estrés de la semana... Y a los músicos corresponde repasar parte del soundtrack de los ochenta, los “años maravillosos” del sector social aquí representado: jóvenes de clase media entre sus veinte y treinta y tantos, escépticos o despolitizados.
No hay lugar para aguafiestas, sólo caben incondicionales como los que amenazan con botar a rugidos la techumbre del Auditorio en cuanto ven aparecer sobre el escenario a David Summers, Rafael Gutiérrez, Daniel Mezquita y Javier Molina. David —playera negra, pantalón azul y tenis— se esfuerza por hacerse oír: “Muchas gracias México. ¡Vamos a tratar de pasarla de puta madre! ¿Cómo estáis?... Es un placer volver a esta ciudad tan especial para nosotros”. 
Antes de adoptar el nombre con el que cobraron fama, aún adolescentes, se hicieron llamar Los Residuos y La Burguesía Revolucionaria. Tomaron su nombre definitivo del título de una película estadounidense de 1935, G Men, protagonizada por James Cagney. En 1985 lanzaron su primer disco, Hombres G, donde figuraba una de sus canciones más celebradas, “Devuélveme a mi chica”. Primero en España y después en el resto de los países de habla castellana “aquello fue la locura”. Realizaron más de cien presentaciones ese año y antes de seis meses ya habían vendido en el mercado ibérico 50 mil ejemplares del álbum, todo un récord para la época. El impacto social que tuvieron hizo que la prensa especializada comparara la reacción de sus fans con la provocada por The Beatles en su momento. Ni en sueños esperaban algo así. En 1986 grabaron su segundo disco, La cagaste Burt Lancaster, que consolidó su triunfo, reforzado en 1987 con un nuevo álbum y la filmación de la película Sufre mamón. 
El fenómeno se extendió a México. Tal vez su éxito aquí se deba sobre todo al desenfado de sus letras, buena parte de ellas provistas de un humor poco usual en la radio mexicana a mediados de los ochenta. Algunas incluso resultaban atrevidas. Tanto, que la frase de “Devuélveme a mi chica” donde dice “Sufre mamón...”, era burdamente alterada o de plano suprimida. Con lo que ahora se dice por radio y televisión, aquella censura suena francamente ridícula. 
En mayo de 1992, cansados de la fama, fatigados por la intensa actividad, Hombres G optaron por el retiro. Su disco de despedida fue Historia del bikini. Sin embargo, no sería un adiós sino un hasta pronto. Como respuesta a la constante petición de sus incontables admiradores (sobre todo latinos) el cuarteto volvió a juntarse diez años después. La respuesta de nuevo sorprendió a propios y extraños. A ellos mismos más que a nadie. 
La última apoteosis causada por Hombres G en el recinto de Paseo de la Reforma, reedita la de 2002 en este mismo foro y la primera, de los años ochenta. Podría parecer excesiva si no se toma en cuenta que los aquí reunidos crecieron hace veinte años con sus canciones, que por lo demás, son simpáticas, ocurrentes y agradables al oído. Poseen esa sencillez que se vuelve entrañable. El concierto sirve para promover El año que vivimos peligrosamente, grabado en vivo a partir de las presentaciones realizadas en España, México y Estados Unidos en el año de su reagrupación. 
El espectáculo es austero, sin pretensiones, no hay escenografía ni mayor implemento que las luces de colores y los reflectores. Es lo de menos cuando miles de gargantas forman una colosal segunda voz que se une a la de David en cada tema: “Te quiero”, “Venezia”, “Visite nuestro bar”, “Marta tiene un marcapasos”, “El ataque de las chicas cocodrilo”, “Indiana”, “Si no te tengo a ti”, “Lo noto”… Llámesele como se quiera: catarsis o evasión. En una butaca de preferente, un hombre se la ha pasado con celular en mano, como compartiendo el momento con alguien a la distancia. En el balcón de la derecha están los miembros del club de fans españoles El Canto Loco, que vinieron desde Madrid al concierto. Los decibeles y la agitación de la muchedumbre aumentan cuando Summers invita: “A ver, una chavita guapa que quiera subir a cantar con nosotros”. Sobran voluntarias, sólo cinco son seleccionadas. David se pavonea: “Hemos vuelto a batir el récord de tías buenas en un concierto”. 
Se ve que los Hombres G están pasando una de las mejores noches de su carrera. Se quedan extasiados cada que el vocalista guarda momentáneo silencio y la canción en turno continúa interpretada por la audiencia, a capela. Quizá ellos mismos sean los más sorprendidos por la adoración de que son objeto, luego de casi dos décadas de haber debutado ante el público mexicano.

Foto: Colección Auditorio Nacional
Astutamente se han reservado para el final el tema más solicitado por la multitud, por supuesto: “Devuélveme a mi chica”, pasaje sonoro al pasado, a esos años ochenta en que la moneda de cambio musical vigente era el rock en tu idioma. Nadie calla, nadie se queda quieto en su asiento. Los amigos reunidos esta noche le han sacado jugo hasta al último minuto de música. 

Quién es quién 
David Summers Rodríguez. Nació el 26 febrero de 1964. Antes de asumirse como cantante, estudió clarinete. Es aficionado al boxeo pero nunca se atrevió a pasar del gimnasio al cuadrilátero. Se casó con Marta Madruga en enero de 1992. Se considera un cineasta frustrado. Además de ser la primera voz y tocar el bajo, es el compositor de todas las rolas de Hombres G (HG). También es autor de la música para películas como Muñeca de trapo y Me hace falta un bigote. Durante el receso del cuarteto escribió canciones para Presuntos Implicados y Luz Casal. Es el carismático de la banda, condición que hace valer sobre el escenario. Ríe y conversa con la multitud, la invita a cantar, la motiva y sabe complacerla. 

Daniel Mezquita Hardy nació el 10 de junio de 1965. Es el reservado del grupo. Además de la segunda guitarra, toca los teclados. Cuando HG se desintegró, durante 6 años se desempeñó como director de marketing de la discográfica DRO East West, editora de los discos de HG. También es fotógrafo aficionado. Se casó en 1990 con Elena Portabeles, con quien tiene dos hijos. 

Rafael Gutiérrez Muñoz es la primera guitarra de HG y coautor, con Summers, de algunas de las canciones del grupo. Parece el más feliz bajo los reflectores. No es un virtuoso, pero sus desplazamientos sobre el escenario, su forma de blandir la guitarra, se vuelven un modesto y entusiasta homenaje a Jimi Hendrix. Nació el 11 de abril de 1960. A los 19 años abandonó su trabajo como vendedor y diseñador para hacer el servicio militar. Era el único casado cuando se fundó HG. En 1987 se divorció. Durante los 10 años de separación del grupo siguió dedicado a la música. Ayudó y participó en la grabación del primer disco del dueto español Ella Baila Sola y colaboró en varias agrupaciones como músico invitado. También formó su propia banda, Rafa & Co, que no tuvo mayor trascendencia. 

Francisco Javier de Molina Burgos nació el 16 de junio de 1964. Aunque luce tímido tras la batería, se le tiene como el bromista del grupo. En el concierto le toca interpretar dos temas y aunque no tiene la gran voz, el público se le entrega sin regateos. Llama la atención el azoro que muestra su rostro ante la adoración de los fans. Es ecologista y defensor de los animales. Sus favoritos son los rinocerontes y los monos. Posee una enorme colección de simios de plástico, protagonistas también de historietas de su creación. Quizá es a quien menos le interesa el estatus de rock star. A menudo declara que, más que una profesión, en la música ve un pasatiempo. Durante el retiro de HG se dedicó por completo a atender su propio bar en Madrid, el Pop’n’Roll. De cuando en cuando se subía a tocar la batería con los grupos que invitaba a tocar. (A.G.H.

Programa 
Voy a pasármelo bien 
El ataque de las chicas cocodrilo 
Mujer de bandera 
¿Qué te he hecho yo? 
Si no te tengo a ti 
Te vi 
Chico, tienes que cuidarte 
Lo noto 
Te necesito 
Dos imanes 
Te quiero 
Un par de palabras 
Esta es tu vida 
No te escaparás 
Indiana 
Suéltate el pelo 
Visite nuestro bar 
Marta tiene un marcapasos 
Temblando 
No te puedo besar 
Nassau 
Venezia 
Devuélveme a mi chica
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